9 de gener de 2009

Kevin Warwick, primer hombre ciborg de la humanidad


Madre mía, que tipo tan chalado.
Después de leer una entrevista con él en La Vanguardia, me quedé pensando por qué me repelía lo que contaba. Resulta que se implantó chips en el brazo para controlar su casa: luces, puertas, temperatura... Después se implantó electrodos en el sistema nervioso central que conectó al ordenador y a Internet, y así con su mente controlaba robots que estaban en su casa desde otro continente... Cuando todos llevemos chips, podremos comunicarnos sin hablar... en fin, muy grimoso.

Pensé: ¿esto nos hará más felices? En definitiva es lo único que nos importa. Y deduje que no. La persona solamente es feliz si ama y es amada. Condición "sine qua non". Y esta robotización del hombre, quizás nos dé cualidades que antes no teníamos, pero no creo que nos ayude o enseñe a amar más. Quizás tenga aplicación en la medicina para mover o suplir miembros que no funcionen, pero hacerlo para adquirir funciones impropias del hombre... No me atrae.

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