20 d’agost de 2009

Vacaciones en Viena



"Ja soc aquí!"

Bueno, esto ha sido estupendo. Veinte días dan para mucho. Como ya había estado, he aprovechado para ver cosas que me quedaron pendientes la otra vez: la Biblioteca Nacional, constituida por una sola sala barroca inmensa. La Cámara del Tesoro secular y sacro, que me impactó bastante, no por la riqueza, que también, sino por la cantidad de historia que contiene. También fui al Museo de Bellas Artes, que la otra vez no pude detenerme, y pasé ahí cinco horas. Y el Museo de Instrumentos, que ya lo conocía y es magnífico. Y pateando calles, que es como mejor se conoce una ciudad. Y estudiando y conociendo gente nueva, que es lo más enriquecedor, porque he estado haciendo un curso.

También me acerqué a Bratislava. El centro histórico es bonito, y lo van arreglando. La parte construida durante el comunismo es un desastre, pero poco a poco lo van arreglando. Bloques de cemento idénticos los van pintando de forma distinta cada uno y simpática, de modo que van adquiriendo su personalidad y diferenciándose. Pero todavía se ven edificios maltratados por la guerra, que no se han remozado. Otros abandonados. Es un país muy pobrecito, ya que la riqueza se quedó en Chequia. Pero van haciendo. Me caen bien.

Salszburg es punto y aparte. Me encanta. El día que fui diluviaba. Pero pillé un concierto polifónico de Tallis, un compositor inglés del Renacimiento. En la Iglesia de San Pedro. La pieza duraba diez minutos. El director de la coral Salzburger Bachchor en el centro de la iglesia, y los cantantes distribuídos alrededor de los bancos formando ocho coros, cada uno de los cuales lo componían cinco solistas. ¿Os lo imagináis? ¡Cuarenta voces cantando cada una independientemente! Yo me situé lo más centrada posible en la iglesia, así me llegaban todas las voces por igual, que formaban la armonía como una tela de araña que me envolvía. Una experiencia inolvidable. No tiene nada que ver con una grabación de este tipo de música policoral. Interpretaron el motete Spem in alium nunquam habui, de Tallis. Y todo por casualidad. Me pilló ahí. Dios es bueno.

En fin, no acabaría, pero lo dejo aquí. Quiero reseñar también los libros que he leído.

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