25 d’octubre de 2009

Despedidas


Uauuuuuuuuuuuuuu! preciosa, preciosa, preciosa. Estos japoneses son alucinantes. Solo ellos pueden hacer una película cuyo argumento son los avatares de un amortajador. Destaca la delicadeza con que se trata la muerte y el respeto que merecen los cadáveres humanos. Alucinante. ¿Qué director occidental sería capaz de conseguir una obra de arte con semejante tema? DeCine21.

Daigo es un joven violonchelista recién casado que trabaja en una orquesta de Tokio. Sin embargo, cuando ésta queda disuelta, Daigo queda desolado, pues además de perder el empleo se ve obligado a vender el violonchelo por falta de dinero. Además, el joven acusa en su personalidad el abandono de su padre cuando era un niño; está desorientado con su vida, no tiene claro su futuro musical y ha perdido la confianza en su talento. El joven matrimonio decidirá entonces trasladarse a la pequeña ciudad de Yamagata, en donde la madre de Daigo, recientemente fallecida, le dejó una pequeña casa en herencia. Una vez instalados allí, Daigo acude a una entrevista de trabajo en una empresa que se dedica a las despedidas. Él cree que es una agencia de viajes, pero esas "despedidas" resultan ser algo distinto. En realidad, la empresa NK se encarga de amortajar a los muertos, de prepararlos para el últimos adiós.


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