22 d’abril de 2010

Trobada de Corals 2010

La setmana passada vam anar a Lleida, a la XVI Trobada de Corals d'Ensenyament Secundàri. 4.200 cantaires, més de 100 centres educatius d'arreu de Catalunya, València i Andorra. Una gran festa. Aquest és un vídeo resum.


17 d’abril de 2010

Amerrika

  

Sorprendente película, sencilla, pero que al terminar te hace pensar, provoca preguntas. La directora es jovencísima y sabe muy bien lo que quiere. DeCine21.

Pequeña gran película alrededor del drama de Oriente Medio y la inmigración. Muna es una mujer de mediana edad, madre de un adolescente, Fadi, divorciada por culpa de su infiel marido. Palestina cristiana, se gana bien la vida como empleada de banco, pero su vida en Cisjordania es dura, está en marcha la construcción de un muro de la vergüenza, y cada día debe atravesar humillantes puestos de control. Cuando le surge la oportunidad de emigrar a Estados Unidos, espoleada por Fadi, se lanza a la aventura. Ambos marchan a Illinois, donde son acogidos en casa de una hermana de ella, Raghda, que lleva viviendo allí 15 años.

La guionista y directora Cherien Dabis se inspira en su propia familia para contar las dificultades de integración de los árabes en Estados Unidos, debido a la invasión de Irak, que pone a los inmigrantes de esta etnia bajo sospecha. Más que cine político, lo que hace Dabis es contar una historia profundamente humana, sobre la importancia de los lazos de sangre, y el cultivo de la esperanza ante las dificultades. En tal sentido hace una composición soberbia la protagonista, Nisreen Faour, que entrega un personaje inasequible al desaliento, siempre con la sonrisa en el rostro, que no se viene  abajo cuando su optimismo choca con las dificultades del mundo real. Está muy bien descrita, sin estridencias, la relación madre-hijo, y con los parientes americanos. Pero también el maleamiento a que conduce Occidente -las drogas, las tonterías que cometen los adolescentes en grupo...-, la posibilidad de una coexistencia pacífica y en concordia entre personas de orígenes diferentes. Se agradece además que no se caiga en el victimismo, y que se muestre a personajes estadounidenses -que en algún momento de sus vidas también han sido inmigrantes- ayudando a los recién llegados.

11 d’abril de 2010

Joaquín Navarro Valls: pederastia en la Iglesia

  

Me ha parecido muy esclarecedor este artículo de Navarro Valls, médico psiquiatra y periodista, sobre este tema tan candente en los media en la actualidad. La negrita es mía, para facilitar su lectura en diagonal. 

En las dos últimas semanas los medios han llenado el espacio público con la dolorosa y destructiva realidad de los casos criminales de pedofilia.

La acusación se ha ido levantando progresivamente como consecuencia de una serie de revelaciones provenientes de diversos países europeos, tocantes a casos de abusos sexuales perpetrados a menores por parte de sacerdotes. Leyendo las informaciones parece incluso que se trate de un “scoop” gigantesco, y que ahora –gracias a estas geniales revelaciones- esté emergiendo un sotobosque podrido en el seno de la Iglesia católica.

Ciertamente, en Austria, en Alemania y en Irlanda, como en casi todos los países en los que hay una presencia consistente de escuelas y organizaciones educativas eclesiásticas, ha habido fenómenos criminales graves de violaciones de la dignidad de la infancia. El hecho es conocido. Y no es casualidad que en el Vía Crucis de 2005, el entonces cardenal Joseph Ratzinger no usara medias palabras cuando revelaba con disgusto: «!Cuánta suciedad hay en la Iglesia! Incluso entre quienes, en el sacerdocio, deberían pertenecer completamente a Jesús. ¡Cuánta soberbia! ¡Cuánta autosuficiencia!». Quizá lo hemos olvidado. Por tanto, se puede sin temor a un desmentido revelar que el problema existe en la Iglesia, es conocido por la Iglesia, y ha sido y será más adelante afrontado con decisión por parte de la misma Iglesia en el futuro.

Con todo, vamos a intentar reflexionar por un momento sobre la manifestación de la pedofilia en sí misma. Desde mi experiencia como médico puedo evidenciar algunos datos importantes, útiles para entender la gravedad y la difusión del problema.

Las estadísticas más acreditadas son elocuentes. Certifican que 1 chica de cada 3 ha sufrido abusos sexuales, y que 1 chico de cada 5 ha sido objeto de actos de violencia. El hecho verdaderamente inquietante, divulgado no sólo en las publicaciones científicas sino incluso en la CNN, nos dice que el porcentaje de quienes –según una muestra representativa de la población- han molestado sexualmente a un niño se mueve entre el 1 y el 5%. Es decir, una cifra impresionante.

Los actos de pedofilia han sido llevados a cabo por parte de los padres o de parientes cercanos. Hermanos, hermanas, madres, “canguros” o tíos, son los abusadores más comunes de los niños. Según el departamento de Justicia estadounidense casi todos los pedófilos acusados por la policía eran varones en un 90% de los casos. Según Diana Russell, el 90% de los abusos sexuales se lleva a cabo por personas que tienen conocimiento directo de las pequeñas víctimas, y permanecen dentro de la complicidad familiar.

Un aspecto destacado, por desgracia, es que en el 60% de los casos de violencia, quienes la sufren tienen menos de 12 años, y en la inmensa mayoría de los casos los abusadores son personas de sexo masculino y con parentesco de sangre con las víctimas.

Estas estadísticas muestran, por tanto, un cuadro claro y más bien amplio de la práctica de la violencia sobre la infancia. Teniendo en cuenta que estos datos se refieren únicamente a los hechos denunciados, patentes o de todos modos conocidos, podemos fácilmente imaginar la magnitud del dramatismo que se esconde tras esta realidad, aún más difundida en países que por razones culturales no consideran nítidamente que esta violencia sea una obscenidad aberrante.

Con esto, dirigir la atención exclusivamente sobre quienes de modo evidente pueden inscribirse en la categoría general de abusadores sexuales, siendo sin embargo sacerdotes, puede ser verdaderamente una desviación del asunto. En este caso, en efecto, el porcentaje desciende hasta convertirse en un fenómeno estadísticamente mínimo.

Cierto que nada podrá apartar los sentimientos y la vergüenza que se siente ante estas revelaciones recientes referidas a la Iglesia, incluso aunque se refieran a hechos sucedidos hace decenios y probablemente cubiertos con gravísimas formas de complicidad. Podemos estar seguros, partiendo de la carta pastoral a Irlanda, de la semana pasada, de que Benedicto XVI tomará todas las medidas que serán necesarias para expeler a los culpables y juzgarlos sobre los crímenes reales cometidos por las personas implicadas.

¿Por qué no debería hacerlo? ¿Qué utilidad tendría eso?

De todos modos, evitemos caer en la trampa de la hipocresía, sobre todo al estilo de la puesta recientemente en escena por el New York Times al referir el caso del reverendo Murphy. Porque ahí, la autora del artículo no valora, ni saca consecuencias, ni señala con relieve adecuado, el hecho de que la policía –que había recibido denuncias al respecto- lo había dejado libre como inocente.

¿Hay algún Estado que ha hecho una investigación en profundidad sobre este tremendo fenómeno, tomando medidas claras y explícitas –incluso preventivas- contra los abusos de pedofilia que hay entre los propios ciudadanos, en las familias, o en las instituciones educativas públicas? ¿Qué otra confesión religiosa se ha movido para desemboscar, denunciar y asumir públicamente el problema, sacándolo a la luz y persiguiéndolo explícitamente?

Evitemos, sobre todo, la insinceridad: la de concentrarnos sobre el limitado número de casos de pedofilia verificados en la Iglesia católica, sin abrir en cambio los ojos ante el drama de la infancia violada y abusada demasiado a menudo y por todas partes, pero sin escándalos.

Si deseamos combatir los delitos sexuales sobre los menores, al menos en nuestras sociedades democráticas, entonces debemos evitar ensuciarnos la conciencia, mirando exclusivamente hacia donde el fenómeno se produce con gravedad moral quizá incluso mayor, pero en medida ciertamente menor.

Antes de poder juzgar a quien hace algo, se debería tener los redaños y la honestidad de reconocer que no se está haciendo lo suficiente. Y procurar hacer algo semejante a lo que está haciendo el Papa. Si no es así, sería mejor dejar de hablar de pedofilia y comenzar a discutir acerca de la fobia furibunda desencadenada contra la Iglesia católica. Esta última acción, en efecto, parece hecha con gran habilidad y con escrúpulo meticuloso en la investigación, y –sin embargo- con evidente mala fe.
 
  

10 d’abril de 2010

Julio Gómez, médico que asiste a enfermos terminales

  

Magnífico testimonio, publicado hoy en La Vanguardia. En manos de médicos como este bilbaíno me pondría yo, huyendo de otros carniceros.

Su hija estaba muerta. Dejó que su hermanito Ander, de seis años, la viera. El niño lloró y, mirándole a él, le dijo: "Tú no lloras porque eres médico, ¿verdad?". Y Julio Gómez rompió a llorar: aprendió que tenía derecho. Hoy es referente en medicina paliativa: bajo la dirección del veterano Xavier Gómez-Batiste, Julio lidera uno - hospital San Juan de Dios de Santurce-de los treinta equipos del programa de la Obra Social La Caixa - 11 millones de euros-para la atención integral de personas con enfermedades avanzadas. De 384.000 personas que fallecen al año en España, 150.000 necesitan esos cuidados, y sólo 40.000 los recibían: disminuyen así sus niveles de ansiedad, depresión e insomnio.

VÍCTOR-M. AMELA
 
Si yo fuese un enfermo terminal, ¿qué haría usted?

 Ayudarte a vivir bien hasta el último minuto.

 ¿Cómo puedo vivir bien sabiendo que voy a morir?

 Si aceptas lo inevitable y yo te palío lo evitable, vivirás bien hasta el final, con dignidad.

¿Qué es lo evitable?

 El dolor total.

¿Qué es el dolor total?

 Una suma de dolor físico, dolor psíquico, dolor social y dolor espiritual. Paliémoslos: en eso consisten los cuidados paliativos.

¿Desde cuándo la medicina los ofrece?

 En España, sólo desde los años 80. Antes, el médico veía a la muerte como enemiga: si no podía curar, el médico se sentía fracasado. "No hay nada que hacer", sentenciaba, y abandonaba al enfermo a su suerte.

Lo desahuciaba.

 El médico está entendiendo que, más allá de curar, puede cuidar al enfermo desde el diagnóstico hasta la muerte. Lo dice el filósofo Francesc Torralba: "Hay enfermos incurables, pero ninguno incuidable".

¿Cómo me paliarán el dolor físico?

 Hay analgésicos idóneos, hay morfina.

Si la morfina merma mis facultades, ¿me compensaría usarla de todos modos?

Te preguntaría siempre antes. Hoy podemos dosificar la morfina de modo que palíe tu dolor físico con el mínimo embotamiento cognitivo. El otro día reduje la dosis a un enfermo porque vi que había alcanzado una serenidad natural que lo permitía.

¿El estado psíquico determina el físico?

 Sí. El dolor psíquico - angustia, ansiedad, tristeza, ira, miedo...-alimenta el sufrimiento, sensibiliza, incrementa el dolor total.

¿Y cómo se palía ese dolor psíquico?

Acompañando al enfermo, permitiendo que se permita expresar rabia, tristeza... ¡Sólo así podrá llegar a aceptar su situación! Ese enfermo quiso hablar con familiares, expuso deseos, se reconcilió consigo mismo...

Me hablaba de dolor social: ¿qué es?

El derivado de perder tus roles sociales anteriores, a causa de tu enfermedad.

¿Cómo puede paliarse ese dolor?

Un enfermo entendió lo mucho que podía enseñar a sus hijos (o nietos) con su actitud ante la enfermedad y la muerte: ganó para sí un rol social, ¡y un rol muy importante!

¿Sí?

Solemos encubrir la muerte. Error. Si de niños vemos al abuelo muerto, ¡sufriremos menos mañana ante la muerte! Los niños aceptan la muerte como natural: ¿por qué inocularles temores, perjudicándoles?

Me citaba el dolor espiritual: ¿qué es?

 Es el del sentido: "¿por qué?", "¿por qué yo?", "¿para qué nacer, para qué vivir?", "¿para qué todo?", "¿qué pinto yo aquí?", "¿dónde está Dios?". El enfermo terminal se hace estas preguntas, busca un sentido...

¿Y cómo le ayuda usted ahí?

Acompañándole en las preguntas: al menos, siempre nos quedarán las preguntas.

No sé si es mucho consuelo...

Nada alivia más a un paciente avanzado que comprobar que su médico no se escaquea.

¿Es más fácil el final para el creyente?

 Morimos como hemos vivido: uno enfrenta de cara las cosas, otro escurre el bulto...

Diga algo al terminal que nos lea.

No es que mientras hay vida, hay esperanza, sino que mientras hay esperanza, hay vida. Hay mucho que hacer, desde aplacar tu dolor hasta estar consciente, o ver una película con alguien, compartir una comida, conversar... ¡Te queda seguir vivo hasta el final!

Cíteme un caso.

A un hombre le preparé para disfrutar de la cena de Fin de Año con sus seres queridos. Luego murió con todos alrededor de su cama, dándole la mano: ¡ver esa foto es emocionante! ¿Puede haber mejor muerte?

¿Mejor en casa que en el hospital?

Donde prefiera: disponemos de medios y recursos para que sea en casa, si se desea.

¿Ha acompañado a alguien querido?

Mi hija murió con tres años y ocho meses. Nacida con grave discapacidad, estaba hipercapacitada para generar cambios alrededor: despertó la ternura en mí, eso me hizo mejor médico. Yo la cuidé, ella me doctoró.

¿Hay dolor mayor que ese?

Quizá no. Tratar a un enfermo terminal es siempre tratar a la vez a sus familiares, a sus cuidadores, para evitar que le transmitan sus angustias. Y otra asignatura pendiente de la medicina actual es el duelo: la mitad de los duelos deriva en alguna patología.

¿Hubiese usted ayudado a morir al tetrapléjico Sampedro?

Yo ayudo a vivir al que va a morir, no a morir al que puede vivir. Sampedro no quiso, quiso suicidarse: no era un caso para mí.

¿Acaso no es la medicina paliativa una eutanasia ("buena muerte")?

Los enfermos dicen: "¡Yo no quiero vivir así!". Bien, cambiemos el "así", ¡y entonces el 99% quiere seguir viviendo! Con más recursos en medicina paliativa, el debate sobre la eutanasia devendría residual.

Una dosis muy alta de morfina ¿mata?

 Le sedará, disminuirá sus constantes: moriría usted igual, pero así será más plácido.

¿Aprende usted algo de sus pacientes?

Sí: el valor de expresar las emociones, el valor de reconciliarse, el valor de cinco minutos... ¡Ellos son mis maestros! Lo que aprendo de ellos me capacitará un día para aprobar mi propio examen final.

¿Cómo enfrentará usted su final?

¡Intentaré que la muerte me encuentre bien vivo!

4 d’abril de 2010

Pederastia en la Iglesia Católica



Estamos ante una campaña, creo que organizada, contra el descrédito de la Iglesia. Se quiere achacar conductas particulares de algunos miembros a la globalidad de la institución, cosa que es profundamente injusta. Hace tiempo que quería abordar este tema aquí, pero no me decidía. Escribo ahora las conclusiones a las que he llegado, después de leer bastante y meditar, por supuesto bajo mi condición de creyente.

1. Pederastia ha habido siempre en todas partes. Incluso en algunos ambientes artísticos se fomenta y alaba. Identificar ahora esta práctica con la Iglesia es profundamente injusto.

2. La Iglesia es mucho más que algunos sacerdotes: desde Cristo, María, Pedro, los Apóstoles, los mártires y santos de todos los tiempos, las fieles anónimos de la actualidad que hacen un bien inmenso al mundo y los estratos más desfavorecidos, los mártires de hoy de los países donde se persigue la Iglesia, pasando por la almas del purgatorio. No se puede identificar la Iglesia con una mínima parte del clero.

3. En la Iglesia nunca han faltado los pecadores. Todos pecamos. El primero Pedro, que negó a Cristo tres veces cuando estaba siendo ajusticiado.

4. Benedicto XVI desde el principio ha tomado cartas en el asunto, con absoluta fortaleza y transparencia. No hay más que leer la carta a los obispos irlandeses. Sin embargo los medios no se hacen eco, e incluso intentan con falacias y pruebas no documentadas implicar al Papa. La línea de actuación marcada es comunicar los casos, colaborar con la justicia civil, pedir perdón a las víctimas y darles apoyo, apartar de su misión a los culpables, dejando una puerta abierta al arrepentimiento, reflexionar sobre las causas de estos comportamientos para que no se vuelvan a producir.

5. En España además somos especialmente farisaicos, porque aquí la ley permite las relaciones homosexuales o no de un adulto con un menor a partir de las trece años. Y nadie protesta.

Bien, lo dejo aquí porque estoy ya harta del tema. Tenemos un Papa que no merecemos. Rezo por él cada día.

  

"Mamá, me voy de casa"

  

Así titula hoy La Vanguardia un artículo sobre tres jóvenes con síndrome de Down que han logrado tener una vida independiente de sus padres. Las tres tienen un trabajo estable, tienen su vida, les gusta bailar, salir con los amigos... Es fantástico. Sin embargo a la vez es paradójico, porque si hubieran descubierto que eran distintas con un diagnóstico prenatal, quizás las hubieran matado antes de nacer. ¿Qué opinarán ellas? Me gustaría poder preguntárselo.

Que no me entierren con cara de tonto

Mantener el sentido del humor a esta edad y con este desastre tiene bastante mérito. Gracias Juan. Carta publicada hoy en La Vanguardia.

JUAN CARITG POCIELLO  - Barcelona
A mis 74 años, estoy viviendo unos acontecimientos tan fuera de norma que quisiera compartirlos:
- No saben la alegría que tuve cuando me enteré que el señor Camps es mileurista y que su cuenta corriente es más bien menguante. Me admira que sea presidente por vocación, de verdad. Personas así ensalzan al género humano… 
- Junto con el señor Juan Gelman (premio Cervantes), asisto atónito al acoso y empuje del juez Garzón para sentarlo en un banquillo, que imagino debe ser un mueble pequeño (aunque no acabo de comprender con qué finalidad lo inquietan, e insisten, si él ya tiene su silla). 
- Mi primo de Zaragoza y yo estamos eufóricos por el ataque de amnesia del señor Roldán, por su pisito y su finquita, y compartimos con él su disgusto por no acordarse de dónde puso los once millones. Perder una cantidad así tiene que doler por fuerza... 
- Con el caso Gürtel, las semanas pasan como los capítulos de un serial de los que se aprecian. La pasada tuvimos parón técnico porque algo pasó con los teléfonos, pero tenemos el suspense de lo que nos puedan traer las próximas entregas. Guay, ¿no?... 
- Admirable la perseverancia y tesón de los señores Millet y Montull, que pellizco a pellizco han amasado una fortuna. No se extrañen, en Catalunya decimos que de mica en mica s´omple la pica.Son muchos años de labor, constancia y esfuerzo… 
-También agradezco la confianza que nuestras autoridades depositan en nosotros los currantes de la colmena para salir de la crisis, sin presionar a los zánganos ni a las fortunas andantes… Es de justicia reconocer que los españolitos de a pie somos muy, pero que muy machos… 
- Reconforta escuchar el rumor de que nuestros políticos y élites van a acortar, voluntariamente, sus fuentes de ingresos (sus cataratas, más que fuentes) para arrimar el hombro ante la crisis (que a ellos no les va ni les viene), demostrando su gran generosidad y altruismo… 
- Espectacular la agudeza de nuestros dirigentes, que llevan meses discutiendo si el gato que ha de cazarla ratacrisis ha de ser blanco o negro. Su visión del problema y su agilidad ejemplares tienen a las ratacrisis muriéndose de la risa y a nosotros, de pánico al futuro… 
- Tengo los ojos abiertos como platos, la boca marcando una O de asombro y estupefacción, pues todo lo que me enseñaron de pequeño no se cumple y se deteriora cada día más. Nada es como me inculcaron que tendría que ser. Me da miedo, a mi edad, irme de este mundo no sólo frustrado y desengañado, sino que me entierren con cara de tonto.

2 d’abril de 2010

Julie y Julia

Historia basada en hechos reales, contada en dos tiempos que se alternan. En 1947, Julia Child es una mujer estadounidense felizmente casada con un diplomático, que no puede tener hijos, y vive en París. De carácter campechano algo arrollador, dispone de mucho tiempo libre, por lo que decide aprender los secretos de la cocina francesa junto a un gran maestro. Su amistad con otras dos mujeres le embarca en el proyecto de escribir un libro sobre cocina francesa para amas de casa norteamericanas. Por otro lado, en 2002, Julie Powell se ha casado recientemente y se ha ido a vivir con su esposo al Queens neoyorquino. Y combina su trabajo en una oficina de atención a los damnificados por los atentados del 11-S, con el mantenimiento de un blog en internet, donde arroja una mirada fresca al mundo culinario y a sus propias experiencias personales. Inspiración principal de Julie es el archifamoso libro de recetas de Julia. DeCine21.

Está bien, es salada, aunque no entiendo como Merly Streep fue nominada al óscar. No es que lo haga mal, pero tiene poca enjundia. Es encantador lo mucho que se quieren y apoyan los dos matrimonios. Para pasar un rato agradable.

La habitación de Fermat

Tras resolver un curioso problema numérico, cuatro matemáticos reciben una invitación para formar parte de una reunión de expertos en la que se planteará una difícil cuestión matemática. Sus nombres han de permanecer secretos y en su lugar reciben las identidades de célebres matemáticos de la historia: Fermat, Galois, Oliva, Pascal, Hilbert. Los elegidos son convocados para encontrarse en un lugar inhóspito y, a través de un rocambolesco itinerario, llegan por fin a lo que parece una granja abandonada, en donde hay una habitación especialmente preparada para ellos. Sin embargo, muy pronto se dan cuenta de que han sido engañados y de que tienen muy pocas posibilidades de salir de allí con vida.
No me ha gustado. Complicada, me he perdido continuamente, no se sigue con facilidad los hechos de los protagonistas antes de llegar a la granja. Y la resolución final resulta facilona. DeCine21.

1 d’abril de 2010

Sáhara, de Clive Cussler



"Sáhara"
Cussler, Clive

Tengo una amiga forofa de este autor, y me prestó este libro. Es un cómic hecho novela: aventuras, héroes guapos, divertidos y que siempre se les ocurre algo para salir adelante cuando están al borde de la muerte. Con toques de ecología, ciencia y malos malísimos. En fin, no creo que repita. Puro entretenimiento, pero literariamente no vale nada. 

1995: Dirk Pitt salva la ida a una atractiva joven científica cuya misión es investigar una enfermedad desconocida que conduce a miles de personas a la locura, el canibalismo y la muerte. Todo indica que la epidemia ha sido provocada por una contaminación química sin precedentes. En su empeño por averiguar la verdad, los protagonistas remontan el río Níger y , a riesgo de su propia vida, descubren un terrible proyecto urdido en lo más profundo del continente africano.

Ven, sé mi luz, de Madre Teresa

  
"Ven, sé mi luz"
Madre Teresa
Las cartas privadas de la Santa de Calcuta, comentadas por Brian Kolodiejchuk, postulador para la causa de canonización, que la trató y trabajó con ella veinte años.

Da la Madre Teresa yo sólo conocía su obra, las Misioneras de la Caridad, congregación muy conocida por su apoyo a los más pobres, y casi nada de su vida. Me ha impactado mucho la lectura de este libro. A través de sus cartas se descubren tres aspectos totalmente desconocidos para el mundo de su vida: el voto privado que realizó siendo religiosa de Loreto, los detalles de la llamada a fundar las Misioneras de la Caridad, y la terrible oscuridad y soledad que sufrió en su alma durante casi cincuenta años. En esta oscuridad y desolación que sentía en su alma, Dios le permitió identificarse con el dolor y rechazo de los pobres a los que atendía, así como participar de la agonía y sed de almas que sufrió Jesucristo en la Cruz. Todo esto sin que trascendiera a todos los que la trataban, para los que siempre fue una luz, como Dios le pidió. Únicamente conocieron estos detalles sus directores espirituales. 

Me ha impactado mucho. No creo que sea un libro para el gran público, pero cualquier persona familiarizada con la vida espiritual le sacará provecho.