4 d’abril de 2010

Que no me entierren con cara de tonto

Mantener el sentido del humor a esta edad y con este desastre tiene bastante mérito. Gracias Juan. Carta publicada hoy en La Vanguardia.

JUAN CARITG POCIELLO  - Barcelona
A mis 74 años, estoy viviendo unos acontecimientos tan fuera de norma que quisiera compartirlos:
- No saben la alegría que tuve cuando me enteré que el señor Camps es mileurista y que su cuenta corriente es más bien menguante. Me admira que sea presidente por vocación, de verdad. Personas así ensalzan al género humano… 
- Junto con el señor Juan Gelman (premio Cervantes), asisto atónito al acoso y empuje del juez Garzón para sentarlo en un banquillo, que imagino debe ser un mueble pequeño (aunque no acabo de comprender con qué finalidad lo inquietan, e insisten, si él ya tiene su silla). 
- Mi primo de Zaragoza y yo estamos eufóricos por el ataque de amnesia del señor Roldán, por su pisito y su finquita, y compartimos con él su disgusto por no acordarse de dónde puso los once millones. Perder una cantidad así tiene que doler por fuerza... 
- Con el caso Gürtel, las semanas pasan como los capítulos de un serial de los que se aprecian. La pasada tuvimos parón técnico porque algo pasó con los teléfonos, pero tenemos el suspense de lo que nos puedan traer las próximas entregas. Guay, ¿no?... 
- Admirable la perseverancia y tesón de los señores Millet y Montull, que pellizco a pellizco han amasado una fortuna. No se extrañen, en Catalunya decimos que de mica en mica s´omple la pica.Son muchos años de labor, constancia y esfuerzo… 
-También agradezco la confianza que nuestras autoridades depositan en nosotros los currantes de la colmena para salir de la crisis, sin presionar a los zánganos ni a las fortunas andantes… Es de justicia reconocer que los españolitos de a pie somos muy, pero que muy machos… 
- Reconforta escuchar el rumor de que nuestros políticos y élites van a acortar, voluntariamente, sus fuentes de ingresos (sus cataratas, más que fuentes) para arrimar el hombro ante la crisis (que a ellos no les va ni les viene), demostrando su gran generosidad y altruismo… 
- Espectacular la agudeza de nuestros dirigentes, que llevan meses discutiendo si el gato que ha de cazarla ratacrisis ha de ser blanco o negro. Su visión del problema y su agilidad ejemplares tienen a las ratacrisis muriéndose de la risa y a nosotros, de pánico al futuro… 
- Tengo los ojos abiertos como platos, la boca marcando una O de asombro y estupefacción, pues todo lo que me enseñaron de pequeño no se cumple y se deteriora cada día más. Nada es como me inculcaron que tendría que ser. Me da miedo, a mi edad, irme de este mundo no sólo frustrado y desengañado, sino que me entierren con cara de tonto.

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