20 de juny de 2010

Up in the Air

      
   
   
Me ha divertido esta película y hace pensar. Pero deja un regusto amargo. Quizás porque el protagonista en realidad no sabe lo que falla en su vida. Sufre un gran descalabro personal, y no tiene armas para cambiar, pues su opción fundamental de vida es totalmente errónea.     


Ryan Bingham es un experto en reducciones empresariales (tanto de personal como de dinero) cuya preciada vida volando se ve amenazada en el momento en que está a punto de conseguir diez millones de millas en vuelos frecuentes y justo cuando ha conocido a la mujer de sus sueños, otra viajera habitual.

Esta tragicomedia del director de Juno y Gracias por fumar está muy por encima de la media y obliga a pensar sobre el mundo que estamos creando entre todos.

La cinta es muy buena, las interpretaciones son excelentes, el ritmo es muy bueno, las secuencias son de gran perfección formal y el guión también es excelente. Estamos ante un retrato desolador -aunque inteligentemente divertido y ameno- de la peor cara del capitalismo. Extraordinaria película sobre la carencia de compromiso personal en lo que no sea el trabajo propio de uno a pesar de los demás: pero con una crítica ácida muy fuerte y dura; y, al mismo tiempo, dejando abierta la posibilidad de un optimismo difícil, pero posible.

Up in the Air arranca carcajadas, y también emociona, al mismo tiempo que hace pensar sobre la necesidad de las relaciones humanas. Y también es una crítica -no exenta de cierta acidez- de las dificultades para relacionarse en el mundo moderno, donde las comunicaciones se han desarrollado más que nunca, y sin embargo existe cierta incomunicación. Donde se da la paradoja de que te pueden despedir a través de las cámaras o se puede mantener una relación o cortarla a través de los mensajes del teléfono móvil. Decine21.


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