25 d’agost de 2010

Callejeando por París

  
  
  

Creo que el mejor modo de conocer una ciudad es callejear a pie, sobre todo si se tiene tiempo, claro, con una guía y un mapa. Los grupos de orientales en masa con una guía a la cabeza con un paraguas me daban un poco de pena. En cuanto se sentaban se dormían, estaban agotados. Yo, al levantarme por la mañana, me miraba los pies, pues no sabía si se me habían convertido en dos muñones.

París es una ciudad magnífica. El ciudadano de a pie muy amable, y los de las ventanillas, menos. Tenía el prejuicio del engreimiento de los franceses, y realmente, es un poco así. Pero caramba, tienen de qué.

Ahora, cuando me cruce con los turistas en Barcelona, creo que los miraré distinto, con más comprensión. Se disfruta mucho conociendo una ciudad despacio. Y París esponja el alma, por su grandiosidad y belleza.

Cuelgo aquí algunas vistas que he tomado callejeando.







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