8 d’octubre de 2013

La tercera vía de Duran



Artículo de Jordi Barbeta, publicado la semana pasada en La Vanguardia. Me gustó.

"El lunes pasado, este diario publicó un artículo de Josep Antoni Duran Lleida sobre la conveniencia de propiciar y someter a consulta de los catalanes un nuevo estatus para Catalunya que suponga un cambio cualitativo respecto a la situación actual, pero sin llegar a la secesión. Consta que el líder de Unió Democràtica recibió tantas felicitaciones del establishment barcelonés por la propuesta que periodísticamente se ha denominado la tercera vía como reproches, insultos y diatribas a través de la red. El martes, Duran viajó a Madrid y sus interlocutores habituales de la villa y corte prácticamente le dieron con la puerta en las narices. Destacados miembros del Gobierno español le han aclarado al dirigente catalán que no están interesados en la primera vía, ni en la segunda, ni en la tercera.

El pactismo, entendido no como la imposición de una parte sobre la otra, sino como un compromiso entre dos partes libres, forma parte de la tradición política catalana, pero no de la castellana, más marcada por la épica conquistadora. Cuando en las Cortes republicanas el dirigente de Unió Democràtica Manuel Carrasco i Formiguera defendía la integridad del Estatut de Núria votado en referéndum por el pueblo catalán, los diputados de la derecha española le replicaban que "eso se defiende a tiros". Durante la Guerra Civil, Carrasco i Formiguera también se situó en una tercera vía. Católico y fiel a la República, tuvo que huir de Barcelona por las amenazas de revolucionarios fanáticos, pero fue interceptado por los rebeldes franquistas y ya en Burgos el régimen nacional-católico lo condenó a muerte y lo ejecutó, pese a las peticiones de clemencia llegadas del Vaticano. Las derechas y las izquierdas republicanas se enfrentaron en Catalunya hasta que los franquistas entraron por la Diagonal y se acabó todo. Quizá a esos precedentes históricos cainitas se refería José María Aznar cuando pronosticó que "antes se romperá la unidad de Catalunya que la de España".

No cabe la menor duda de cuál sería el resultado si se sometiera a consulta un nuevo estatus para Catalunya intermedio entre la situación actual y la independencia que incluyera el sueño de Duran: (1) El concierto económico, (2) El control catalán de las infraestructuras, (3) la soberanía cultural, lingüística y educativa, (4) la presencia de Catalunya en organismos internacionales y (5) el apoyo a una reforma constitucional que reconozca a Catalunya como sujeto político soberano. El respaldo a continuar en España en tales condiciones arrasaría en las urnas. O sea que lo que hace imposible que eso ocurra no son las ansias independentistas de la sociedad catalana, sino el rechazo casi unánime de las fuerzas políticas españolas al simple ejercicio de la consulta, de cualquier consulta, incluso la que defiende el PSC y tampoco o está dispuesto a aceptar de ninguna manera el PSOE.

Los independentistas que atacan a Duran cometen un error enorme contra sus propios intereses, porque es el rechazo español a las tesis conciliadoras del líder democristiano lo que va situando la independencia como única salida para una mayoría de catalanes que nunca se había pronunciado así y que por algún motivo muy profundo está cambiando de opinión.

Cuando Duran propone la soberanía cultural y lingüística, la respuesta inmediata ha sido el pacto del ministro Wert con UPyD para imponer el castellano como lengua vehicular de la enseñanza en toda España. El fracaso de Duran es el principal alimento del independentismo. Eso es lo que no ven o no quieren ver los fanáticos de ambos lados."


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