21 de novembre de 2013

Lectura en el vertedero




Copio de La Vanguardia:

"Una joven de Kenia abre un libro encontrado en el vertedero municipal de Dandora. La fotografía de esa muchacha es obra de Micah Albert y recibió el primer premio de fotografía sobre Temas de Actualidad.

Las personas que viven en las inmediaciones del vertedero de Dandora tienen elevados índices de plomo en la sangre, y también una mayor incidencia de enfermedades renales y de cáncer. Los gases que desprende el material en descomposición acumulado causan igualmente altos porcentajes de enfermedades respiratorias. Sin embargo, aun a sabiendas de los peligros que supone para su salud, cerca de diez mil personas viven gracias al descomunal basurero. Unos carteles hechos a mano dirigen las operaciones de reciclaje en este vertedero inaugurado hace cuarenta años y que el Gobierno no cierra, a pesar de que incumple las leyes internacionales en materia de medio ambiente. Por si todo ello no fuera suficiente, en el 2001 se declaró lleno, pero aún así sigue en funcionamiento."

Esta foto es impactante: un libro abre una ventana en la rutina mugrienta de esta chica, abstraiéndola de la realidad.

"El fotógrafo le preguntó después de obtener la instantánea si le gustaba la lectura. Ella respondió que, si encontraba un libro, una revista e incluso un catálogo de una empresa, se lo guardaba para el pequeño descanso que se daba a media mañana. Era una recompensa que le ayudaba a sobrevivir casi tanto como ese par de euros que le daban los recicladores al concluir su jornada."

¡Qué maravilla, la lectura!



18 de novembre de 2013

"Bilbao - New York - Bilbao"



Este libro lo leí el año pasado. Me gustó tanto que lo seleccioné para el Club de Lectura. A algunos no les ha gustado nada, a otros sí, mucho. Como ya me lo esperaba, como compensación preparé una presentación con algunos de los entornos e historias que Uribe cuenta en el libro. La dejo aquí. Sigo pensando que vale la pena mucho leerlo, aunque no lo clasificaría como Novela. El caso es que no sé en qué género encuadrarla...

Poner en pantalla grande y hacer avanzar con las flechas.


8 de novembre de 2013

Jano Galán, luchador contra la esclerosis lateral amiotrófica (ELA)



Proliferan los testimonios de personas que cuando enferman o se ven cerca de la muerte, encuentran el sentido de la vida. Como Jano Galán. Me gusta que se publiquen y se den a conocer. Aparte de mostrar su calidad humana, nos muestran también lo estúpido que es pasarse la vida con la obsesión de tener más en lugar de ser más. Felicidades Jano. Publicada en La Vanguardia.

Yo quería una vida normal y había conseguido que la mía lo fuera. Tenía una familia y muchos amigos. Y mucho deporte. Me encantaba jugar largos partidos de pádel...

...
... E intentaba combinarlo todo en las dosis adecuadas para que todo el mundo estuviera contento y todo funcionara bien.

¿De qué trabajaba?
En ventas en varias empresas.

Se nota: habla usted muy bien.
Y tenía mis ambiciones, mis ilusiones, mis sueños... Como todos. Perdone la voz; pero cuando me emociono me cuesta hablar. Son los músculos de la garganta...

No se preocupe.
Tenía mis ambiciones, mis ilusiones, mis sueños. Y tres hijos maravillosos.

...
Hasta que un día al hacer deporte noté una molestia en el brazo.

¿Se asustó?
No le di importancia, pero el dolor seguía y creí que era el corazón. Entonces me miré el brazo y me pareció ver que lo tenía como más pequeño.

¿Por qué?
Luego me enteré de que era lo que llaman fasciculaciones: como saltitos en la piel. Y me asusté. Fui a urgencias. Pero me derivaron a neurología. Y creí que era un error de urgencias, porque lo que me dolía era el brazo.

¿Qué dijo el neurólogo?
Cuando la neurólogo miró los resultados de las pruebas, le cambió la cara. Entonces sí que me preocupé de verdad.

¿Qué dijo?
Me hizo más pruebas y ya no salí del hospital. Más pruebas: resonancias, punciones... Pruebas de marzo a junio del año pasado. Hasta que un día la doctora me citó y me dijo: "Esto no va bien".

...
Ya no nos quedan más pruebas por hacer y tenemos que concluir que sus células se están muriendo. Y esta muerte prematura no tiene tratamiento. No tiene cura. Sus células motoras se están muriendo de una enfermedad que llamamos esclerosis lateral amiotrófica (ELA).

¿Y...?
Y, de repente, tengo ELA.

¿Qué es lo primero que piensa?
Si me pregunta qué sentí, le diré que no es un momento, son muchos. Y vas pasando de uno a otro. Lo primero que me dijeron es que no mirara en internet. Y lo primero que hicimos fue mirar internet. Y se nos pusieron los pelos de punta.

¿Qué pensó entonces?
... "Esto no me puede pasar a mí". Pero lo peor no era la realidad, aunque cada mañana notara el progreso de la enfermedad. Lo peor era mi imaginación.

¿Por qué?
Porque no podía evitar proyectarme en el futuro, que era peor incluso de lo que ha sido después. Y eso era fatal. Porque estaba muriéndome cada día antes de morir.

¿Cómo logró cambiar de actitud?
Me negué a darme permiso a pensar en el futuro. Me planté hasta que logré frenar esa proyección. Y así recuperé el control sobre mi vida. Porque yo aún era dueño de mi vida. Porque lo que me queda, me queda. Y es mío y quiero aprovecharlo.

¿Cómo?
Decidí que iba a vivirla. Y me di cuenta de que el mejor modo de hacer algo por mí era hacer algo por los demás y por los míos.

¿Qué podía hacer?
Había descubierto un planeta desconocido, el planeta enfermedad. Y seguía siendo desconocido para la mayoría. Y decidí compartir todo lo que había aprendido. Porque sin conocer la enfermedad no puedes disfrutar la salud ni la vida. Nadie puede. Eso sería lo que haría por todos: ayudarles a descubrir conmigo qué significa de verdad estar vivo.

¿No pensó en pedir dinero para investigar la ELA?
Ya hay miles de organizaciones buscando dinero para enfermedades. Y, por cierto, ahora veo que deberían ponerse de acuerdo. Pero yo no quiero pedir. Yo quiero dar.

¿Qué puede darnos?
Quiero que vean conmigo lo inútil de las pasiones que me movían a mí y que hoy mueven a la gente: competitividad, agresividad, ambición... Siempre más y más de todo.

¿Quiere ayudarnos a vivir?
Yo ahora veo todo eso muy lejos. Y puedo ayudar. Estoy enfermo, pero también creo que ahora soy mejor persona.

¿En qué sentido?
También he ganado al tiempo. Si miro atrás, veo que hace un año podía hacer cosas que hoy no puedo hacer. Pero también veo otras cosas esenciales de las que hace un año no me daba ni cuenta. Por eso, para compartirlas creé D-generación, mi web.

La he disfrutado: es magnífica.
En ella comparto todo lo que le estoy explicando. Porque, cuando yo estaba al otro lado de la mesa, como usted ahora, yo no sabía apreciar ese tiempo. Y estas cosas que digo no tenían sentido para mí. Pero ahora puedo ayudar a la gente a estar más despierta: un poquito más consciente.



6 de novembre de 2013

"El otoño del comisario Ricciardi"



El otoño del comisario Ricciardi
Giovanni, Maurzio de
Lumen 2013

"La tristeza del lluvioso otoño que suele rodear los días de difuntos, se ve confirmada por la aparición del cadáver de un pequeño vagabundo al borde de las escaleras que suben al cerro de Capodimonte. Todo apunta hacia una muerte provocada por el consumo de un veneno para ratas envuelto en un trozo de queso, utilizado en las tiendas de ultramarinos como cebo de efectos mortales para eliminar a los roedores. La permanente y molesta lluvia junto a la anunciada visita de Mussolini a Nápoles dificulta las tareas de la policía que apenas cuenta con medios para investigar el caso. Ricciardi desconfía de las apariencias y sospecha que el veneno fue proporcionado al chico por algún adulto interesado en su desaparición."

Muy triste esta novela. Toda la acción ocurre en una semana, en la que no para de llover. Y la víctima es un niño huérfano. Cuarta entrega de las estaciones de Comisario Ricciardi. Pero con un final tan abierto, que seguramente habrá más entregas. Y sino, al tiempo. De los cuatro, el que más me ha gustado ha sido La primavera, con diferencia. ¿Quizás por la novedad? Un 8.

5 de novembre de 2013

Talana Brandley, directora de un colegio público modélico en Brooklyn




En España siguen viéndose mal los colegios donde separan chicos y chicas, cuando en EEUU e Inglaterra tienen ya una larga experiencia. En nuestro país es un problema ideológico. Consideran estos centros elitistas, cuando la realidad es otra, de eficacia en el aprendizaje. Aquí tenemos un ejemplo americano. Impresionante. Publicada en La Vanguardia.

¿Viene usted de abajo?
Sí, mi padre era camionero y mi madre costurera. Pero cumplidos los 50, mi madre decidió volver a la universidad y obtener el título de maestra para dar clases en un colegio que ha acabado dirigiendo.

¿Usted también soñaba con ser maestra?
No. Yo quería ser la jefa, trabajar en el departamento de educación del Gobierno dictando las leyes. Pero para poder mandar primero debía ser maestra, y por el camino me enamoré de esa profesión.

¿Cómo fue su primer colegio?
En Long Island, un colegio de niños ricos de entre 14 y 18 años. Yo tenía 21.

¡Tres años mayor que sus alumnos!
En siete años aprendí a conectar con la particularidad de cada uno, pero quise volver a Brooklyn, pensé que allí me necesitaban más. Antes pasé por la universidad: hice un curso de liderazgo para directores de escuela y un año de prácticas en Harlem.

Un barrio pobre.
Sí, en un colegio sólo de chicas, algo que yo aborrecía. Lloré a mares.

¿Por qué?
Yo defendía los colegios mixtos. Pero en seguida me di cuenta de que aquello no estaba tan mal, las chicas se implicaban, preguntaban, estaban interesadas en las clases. Su actitud me sorprendió.

Cuénteme.
En el otro colegio no prestaba atención a las chicas. Los chicos alborotaban tanto que conseguían toda mi atención, preparaba las clases para que ellos estuvieran interesados y mantuvieran la tranquilidad.

Y acabó abriendo un colegio público y gratuito para féminas.
Sí, en Brooklyn. Pero antes pasé por un colegio mixto en el Bronx. Fue duro, pero aprendí. Para acceder al colegio había que pasar por un detector de metales, eran niños pobres que pertenecían a bandas. Pero hoy tengo el convencimiento que los niños hacen cualquier cosa que les animes a hacer.

Da gusto oírla.
Si tú le dices a un niño lo que tiene que hacer, le marcas unos objetivos y le ayudas a medir su progreso, ellos lo hacen. Tus expectativas son sus posibilidades.

En EE.UU. el fracaso escolar era altísimo y el Congreso cambió sus leyes (2001).
Mi propósito era que todas mis alumnas fueran a la universidad y entraran en campos como ciencia, tecnología e ingeniería.

Fácil de decir y difícil de conseguir.
Primero tienes que creerlo, y a menudo las chicas no se creen capaces, así que tienes que convertirte en su animadora.

A las universidades norteamericanas llega un 24% de los estudiantes, y usted consigue un 100%. ¿Cómo lo hace?
Tenemos un programa específico a partir de los diez años para prepararlas para ir a la universidad, las recorremos todas e invitamos a profesionales para que les expliquen en qué consiste su trabajo.

¿Qué más?
El voluntariado también es obligatorio desde los diez años, forma parte del currículo escolar y puntúa. Considero que es fundamental formar buenos seres humanos.

Hila usted fino.
Tienen que ser capaces de devolver lo que han recibido y preocuparse de los demás y no sólo de ellas. Evaluamos la confianza en ellas mismas, la capacidad de ayudar a los demás, la apertura de miras, la perseverancia, el esfuerzo, la responsabilidad y su capacidad de ser respetuosas.

La autoconfianza no es voluntaria.
Buscamos la manera y les ofrecemos herramientas para que cada una aprenda a valorarse, a tener amor propio.

¿Con chicos en clase es distinto?
Sin ellos se concentran más, no se preocupan por su imagen ni se sienten juzgadas, tienen una relación más cercana con las profesoras, se atreven a preguntar, aprenden a expresar sus ideas, se sienten poderosas. Son edades, de los 10 a los 18, en las que tienen mucha influencia del entorno.

Entiendo.
Están más confiadas. Todas las actividades, desde el consejo de alumnas, los proyectos de voluntariado y los clubs de estudios, están dirigidas por las propias estudiantes.

Alumnas implicadas en su educación.
Exacto. Al terminar el curso exponen ante el profesorado y sus padres cuáles han sido sus retos y sus triunfos. Es una manera de hacerlas conscientes y responsables de su educación. Aprenden a marcarse objetivos a corto y largo plazo y a evaluarlos.

¿No se estresan?
No, porque ese camino lo hacen acompañadas y tienen muchas clases de expresión artística y deporte. Ante las que tienen dificultades hay que preguntarse por qué (¿no sabe organizarse?, ¿tiene malos hábitos de estudio?) y solventarlo, darle herramientas.

¿Qué es lo esencial para ser un buen profesor?
Creer que tus chicos son capaces de conseguir cualquier cosa y ser capaz de encontrar la manera para que cada uno de ellos lo haga. Los alumnos deben sentir que la profesora se preocupa por ellos.

4 de novembre de 2013

"Una mujer en Jerusalén"



Una mujer en Jerusalén
Yehoshua, Abraham B
Anagrama 2008

"Una empleada de limpieza de una empresa de Jerusalén muere en un atentado suicida. Un periodista escribe un artículo recriminando a la empresa su falta de humanidad al no echar en falta a su empleada. A pesar de que el artículo no se sostiene jurídicamente, el director de la empresa se toma el asunto de modo personal, confundiendo su propio sentido de culpa con la imagen de la empresa, y descarga en el director de recursos humanos la tarea de lavado de imagen y expiación de la culpa. Éste, renuente al comienzo, acaba por implicarse emocionalmente."

No me ha acabado de gustar esta novela. Critica tópicos actuales, como la relación empresa / empleado, la necesidad de quedar bien delante de la prensa, la implicación personal en los conflictos... No sé, me ha decepcionado además el final, totalmente abierto, como si se terminara de repente... Un 7.

3 de novembre de 2013

¿Qué es y qué implica la libertad religiosa?

 Lo que la libertad religiosa significa en la práctica.



"En Occidente la libertad religiosa se ve hoy limitada a menudo por imposiciones basadas en leyes antidiscriminación o exigencias, a cambio de financiación pública, que impiden a las instituciones o a las personas actuar de acuerdo con sus convicciones. El cardenal George Pell, arzobispo de Sydney, recuerda en una conferencia dictada en la universidad australiana de Notre Dame que la libertad religiosa no es una “concesión” del Estado."·  Leer más.