El deseo de disminuir la población mundial es muy antiguo. Yo no sé que pretende Bill Gates y sus adinerados amigos. Estamos machacando al Planeta desde hace doscientos años; y de una manera más ordenada, hipócrita y fructuosa en el siglo XX. Se cuentan por millones los abortos; por millones los muertos en guerras en la primera mitad del siglo; estamos dejando morir a África en su propia inmundicia y en sus guerras étnicas; la pobreza mortal de países emergente, como son India y China; las muertes infantiles en el Tercer Mundo; su propia esperanza de vida bajísima… ¿Y todavía quieren más? ¡Qué sinvergüenzas! Desde luego habrán conseguido sus millones trabajando duro, pero esa confabulación me hace dudar de su catadura moral: ¿si ahora pretenden matar (que esa es la palabra, pues la vida brota incesante e insaciablemente), qué no habrán hecho en algunos episodios de su quehacer profesional?
Menos mal que no todo el mundo piensa igual, ni mucho menos; pero la batalla está en su punto más álgido.
Reproducimos un trabajo del reputado Profesor Juan José García Noblejas, en el que se mete de lleno en el problema, contando con el apoyo de prestigiosos investigadores y entendidos en la materia.