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14/03/2014

Eutanasia para los niños...



Tras el anuncio de la posibilidad de la eutanasia para los niños en Holanda, Aceprensa publicó éste artículo, que como está en abierto, copio el enlace. Impresionante. ¡Y encima es guapísima!
Aceprensa

Joni Eareckson Tada se quedó tetrapléjica con 17 años tras un accidente buceando. Después de un periodo de depresión, se convirtió en una defensora de la dignidad de las personas con discapacidad. Hoy tiene más de 60 años y ha fundado una institución con sedes en más de 15 estados norteamericanos.







03/03/2014

El debate sobre el aborto es ideológico (2)


Vuelvo sobre el tema, con un artículo de Josep Ignasi Saranyana, aparecido el domingo en La Vanguardia. No puedo estar más de acuerdo. De aquí a unos años, no sé cuantos, los humanos se avergonzarán de haber haber hecho leyes pro aborto, como nosotros nos avergonzamos de la época esclavista.


"Una nación que obstaculiza el nacimiento de los concebidos, es una nación que socava sus propios fundamentos. He aquí una afirmación rotunda y casi populista. Sin embargo, no temo provocar al proferirla, porque lo mismo hacen, sin calcular todas sus consecuencias, quienes se oponen a ella.

En la historia ha habido de todo en este tema; incluso han coexistido posiciones contrarias en un mismo ámbito, como en el helenismo, donde los seguidores de Hipócrates compartían mesa con los abortistas. En un asunto tan delicado, los cristianos se empeñaron desde primera hora en luchar contra las crueles costumbres del imperio romano, que toleraba echar al Tíber los niños no deseados. Durante siglos, los creyentes se han mantenido firmes en su posición, a pesar de los altibajos de la civilización. Es oportuno citar un texto de Tertuliano, cristiano a fines del siglo II, criticando la práctica abortiva, tan extendida en el imperio.En su Apologeticum decía: “No hay diferencia entre matar al que ya nació y desbaratar lo que se apareja para nacer, pues también es hombre lo que comienza a ser como fruto de aquella semilla”.

Cuando las cosas parecían ya resueltas o por lo menos se creía amortiguado el espíritu abortista, este ha rebrotado con fuerza hace cien años. No hay victorias definitivas en la historia. Recordemos el caso de la esclavitud, que se suponía erradicada a comienzos del siglo XV y se reavivó con una crueldad inimaginable con los descubrimientos geográficos.

La famosa sentencia del Constitucional español, de 1985, se refería a dos derechos: del concebido (derecho a nacer) y de la madre (derecho a la buena fama, salud y otras cosas, pero no a matar). Y añadía que, cuando parece que los derechos de ambos se contraponen, es decir, cuando se considera que hay colisión entre las dos vidas protegibles, podrá prevalecer, en determinados casos, el derecho de la madre al derecho del concebido.

Pues bien, es aquí donde irrumpe la Iglesia con una posición muy diferente: ella estima que siempre hay que defender los dos derechos. La vida va siempre por delante, hasta donde se pueda y tanto como se pueda. Jamás provocar directamente la muerte del más débil. ¿Difícil? “Donde no hay batalla, no hay cristianismo”, como decía Benedicto XVI."

10/02/2014

El debate sobre el aborto es ideológico



Ayer leí, con foto incluida, en la prensa, que un grupo de mujeres de Barcelona asistieron al registro de la propiedad para inscribir su cuerpo. Valiente estupidez. Además, se las veía maduritas, menopáusicas y con evidente dificultad para quedarse embarazadas. El argumento "mi cuerpo es mío" está absolutamente trasnochado. No hay persona con un poco de cultura o sentido común que crea realmente que un embrión o feto sea un grano en la matriz de su madre. Como siempre, estamos ante un debate ideológico, ni siquiera ético o científico. ¿Cuándo nos motivará, averiguar la verdad sobre las cosas en vez de funcionar a base de consignas partidistas? Así nos va.

Sabéis que habitualmente no pongo temas de debate de moda en el blog, pero esa noticia fue la gota que colmó el vaso.

17/09/2013

El médico cura, la enfermera cuida.


Por eso, cuando a un paciente ya no se le puede curar, queda la enfermera. Conocí a Cristina Monforte cuando estudiaba secundaria. Buena estudiante. La perdí de vista, y ahora me la encuentro en La Contra de La Vanguardia del Sábado. ¡Felicidades, Cristina!

Enfermera de batalla? 
Sí, enfermera de trincheras: He trabajado 14 años junto a enfermos y sus familias en cuidados intensivos.

Eso debe de marcar. 
Mi trayectoria más amplia fue en una unidad de politrauma atendiendo pacientes accidentados, en su mayoría jóvenes.

Vaya. 
Soy una apasionada de la enfermería, trabajar junto a esas personas ha sido lo mejor que me ha podido pasar en la vida porque se aprende mucho.

Muchos pacientes se quejan de la crudeza con que se les han dado ciertas noticias. 
Estoy de acuerdo. Me he pasado al ámbito docente precisamente para contribuir a formar profesionales de la enfermería comprometidos con el paciente.

Cuénteme sus aprendizajes. 
Aprendes a convivir con la muerte, con personas que sufren, y a saber qué decir o qué no decir: acompañar, saber estar. Y si algo aprendes por los poros es que la vida es limitada, que todos morimos.

¿Alguna conclusión?
 La muerte es un momento trascendental de la vida por el que todos vamos a pasar. Cuando te toca, debes estar bien atendido. No es fácil estar al lado de gente que muere, entre otras cosas porque la muerte de otro siempre te interpela, nunca te deja indiferente.

¿Ni cuando llevas ya demasiadas? 
Pienso que cuando a una enfermera la muerte la deja indiferente es el momento de irse unos días a casa a descansar y recuperarse para volver a ser sensible a las necesidades del paciente que muere. Y no todo el mundo está preparado para atender ese trance.

¿Qué requiere?
Un grado de sensibilidad y de madurez diferente. Debes saber tratar a los familiares que sufren. Conseguir que ese paciente muera tranquilo y que haya tenido todo lo que necesitaba hasta el último momento es muy tranquilizador para la familia.

¿Por qué es tan difícil? 
Lo que paraliza al cuidador es el miedo a morir. Estamos realizando un estudio sobre el impacto de la primera muerte en los estudiantes de enfermería, y es mucho más elevado de lo que nos pensábamos. Está claro que necesitan formación en ese sentido.

¿Formación sobre la muerte? 
Sí, talleres donde exterioricen y hablen sin miedo de la muerte para que consigan integrarla. No todos pueden, pero las enfermeras que trabajan en el ámbito del final de la vida no quieren trabajar en otro.

Se sienten útiles. 
Muy útiles. En la sociedad en que vivimos evitamos hablar de la muerte, y las enfermeras también. Yo recuerdo perfectamente mi primera muerte (1992), pero eso no es necesariamente malo, te ayuda a madurar y a valorar el tiempo que tienes.

¿Alguna vez se ha ido llorando del hospital? 
He llorado con las familias y solía llamar cuando estaba de descanso preguntando por algún paciente. Defiendo que ese grado de implicación es humano y es bueno.

Los médicos suelen evitarlo. 
El centro del trabajo de una enfermera es cuidar. A los médicos los forman en curar. La cátedra Atención al Final de la Vida que acabamos de crear pretende conseguir conocimiento nuevo sobre este periodo mediante la investigación realizada por las propias enfermeras para mejorar la atención.
Implicar a las partes implicadas. Muchas veces, de noche, cuando ya no está la familia ni el médico, es a la enfermera a la que le preguntan: “¿Qué va a ser de mí?”, “Esto no va bien, ¿me estoy muriendo?”.

Usted ¿qué les dice? 
Les devuelvo la pregunta. Entonces es cuando te explican todos sus miedos. Asusta, pero no puedes engañar ni robar la esperanza.

¿Entonces? 
Ha de haber mucha franqueza y confianza para saber decirle: “Sí, esto no va bien, pero usted no va a estar solo, no va a tener dolor, vamos a estar a su lado continuamente”.

Tranquilizador. 
Sí, para la mayoría; a otros la angustia vital les ahoga y se resisten a la muerte. No es tarea fácil. El sufrimiento del no quiero morir es el que más duele, y ahí es donde hay que investigar, porque en ese tránsito estamos involucrados la humanidad entera.

¿Qué han averiguado? 
Una de nuestras líneas de investigación y mi tesis doctoral tratan sobre el deseo de morir. Por lo general nos aferramos a la vida, y los estudios nos revelan que aquellos que quieren morir sufren físicamente y a menudo carecen de sentido de la vida.

¿Cómo se les puede devolver? 
Dedicando tiempo al paciente, por parte de los profesionales, la familia, voluntarios (formados) y entre los propios pacientes cuando las condiciones lo permitan. Las enfermeras tienen un papel fundamental.

¿Hay estudios? 
Uno en Bélgica que demuestra que los pacientes con deseos de morir, tras una charla tranquila con la enfermera, ya no querían morir. Y según otro estudio, es esencial atender sus necesidades espirituales.

12/10/2012

Premio Nobel por las células madre inducidas

 
 
“Cuando vi el embrión, de repente de mi cuenta de que entre él y mis hijas había una diferencia tan pequeña. Pensé: no podemos seguir destruyendo embriones para investigar; tiene que haber otro procedimiento”.

Interesante artículo publicado en abierto por ACEPRENSA sobre éste premio de 2012.


01/06/2011

Así se siente un enfermo de Alzheimer

 
 
 
¡Buenísima campaña!


20/05/2011

Nueva ley española sobre los derechos del paciente terminal

   
   
   
El anteproyecto de ley sobre este tema ya se ha aprobado en el consejo de ministros. Aceprensa recoge algunas reacciones cautelares de los profesionales y asociaciones implicadas. Creo que es importante empezar a estar al tanto de esta nueva ley, por si nos toca acampar en las plazas españolas, para defender nuestra dignidad. Clicar aquí para leer el artículo.

26/02/2011

Experiencias sobre la eutanasia

  
  
  
Jordi Valls atiende enfermos terminales en una unidad de cuidados paliativos. Cara al debate sobre la eutanasia, que en España llegará, es muy ilustrativo:

«Se suele decir que el mejor tratamiento contra la eutanasia es un buen cuidado paliativo, pues la mayoría de quienes te dicen «yo no quiero vivir» resulta que lo que te están diciendo es "yo no quiero vivir así", y en cuanto tratas el "así", habitualmente ya se no repite el "no quiero vivir". Hay que ser sensibles, caritativos, y atender desde el lado más humanista de la medicina»
Cuando se especializó en Geriatría, Jordi Valls empezó a familiarizarse con el último tramo de la vida humana, pero no se imaginaba que terminaría dedicando gran parte de su trayectoria profesional a una buena atención hacia la muerte
La Unidad de Cuidados Paliativos no parece, pese a todo, un sitio triste.
Es que no lo es. Nadie en esta casa ni en ningún otro centro recibe más recompensas y agasajos que quienes trabajan en ella. La gente (tanto el enfermo como sus familiares) se siente agradecida porque les escuchas, les acompañas y haces más agradable el proceso de la muerte.
¿Todo el que ingresa ahí es consciente de que se va a morir?
No, y eso es un problema. Los médicos y los profesionales sanitarios ven a veces la muerte como un fracaso de su labor, cuando es la "enfermedad" con mayor prevalencia: ¡cien por cien! Y no se enseña bien en las facultades el saber dar malas noticias, un arte en el que tú tienes que escuchar más que hablar. Creo que es injusto morirse sin saber que te estás muriendo, porque a lo mejor tienes un montón de cosas por resolver. A cada uno nos gusta cerrar nuestras carpetas, y situar a la persona en esta esfera de realidad puede añadir paz a su muerte. Si tú, por ejemplo, tienes una hermana con la que hace años que no te hablas y te estás muriendo, pues seguramente el mejor tratamiento que te pueden aplicar es llamar a tu hermana, hacer las paces y quedarte tranquilo. En cuidados paliativos se aprende que a veces el mejor tratamiento del dolor no es la morfina.
Por eso su empeño consiste en ir más allá de la labor meramente asistencial de los hospitales.
Exacto. El programa en el que estamos trabajando cuenta ya con treinta equipos repartidos por todas las comunidades autónomas, y lo bueno es que se ha contado con entidades que saben de esto, que tienen experiencia en la materia. Nuestra labor se basa en que el medio hospitalario es en general bastante hostil para atender el proceso de final de la vida con la humanidad que precisa. Dicen los que entienden que el mejor entorno para morir es aquel en el que has vivido, o sea, en tu casa. Pero eso no siempre es así, porque los que te rodean pueden verse sin fuerzas para afrontar esa situación. Eso explica que cuando haces una encuesta resulta que el 70 o el 80 por ciento de la gente dice que querría morir en casa, pero sucede justamente lo contrario: el 70 o el 80 por ciento fallece en un hospital. Así que, en mi opinión, el mejor lugar para morir es aquel donde mejor atendido estés, sea tu domicilio, el hospital o un centro como este.
Porque la atención a la muerte tiene dos frentes: el de quien se va y el de los que se quedan.
Ahí está. Es fundamental ese trabajo psicosocial. No solo hay que cuidar a quien va a morir, sino también prestar atención a quienes le sobreviven. Esa es una carencia que tienen quizá los hospitales, donde se hace una labor de cuidados físicos muy buena, pero muchas veces ni las necesidades sociales ni las psicológicas están atendidas. Y mucho menos las espirituales, sean de tipo religioso o no.
¿La eutanasia es petición frecuente?
En absoluto. He trabajado durante años en atención directa a pacientes terminales, y nunca nadie me pidió la eutanasia. Se suele decir que el mejor tratamiento contra la eutanasia es un buen cuidado paliativo, pues la mayoría de quienes te dicen «yo no quiero vivir» resulta que lo que te están diciendo es «yo no quiero vivir así», y en cuanto tratas el "así", habitualmente ya se no repite el «no quiero vivir». Hay que ser sensibles, caritativos, y atender desde el lado más humanista de la medicina.
Habrá visto muy diferentes formas de afrontar ese momento final.
La muerte es un proceso, es un continuo. En mi trabajo he comprobado que la gente habitualmente muere como vive. Hay personas que sufren muertes horrorosas porque han tenido vidas castigadas o porque han sido miserables, pero, con pocas excepciones, quien ha tenido una buena vida es capaz también de tener una buena muerte.
Más de once mil razones
Cuando se especializó en Geriatría, Jordi Valls empezó a familiarizarse con el último tramo de la vida humana, pero no se imaginaba que terminaría dedicando gran parte de su trayectoria profesional a una buena atención hacia la muerte. Todo comenzó —relata— «cuando hice una estancia en cuidados paliativos en el Reino Unido. A partir de ahí trabajé en equipos de atención en domicilio en Cataluña, y desde hace siete años estoy en la Fundación Instituto San José». Y ahora, además, dirige el equipo de atención psicosocial para enfermos avanzados de la Obra Social de La Caixa, que ya ha prestado asistencia a más de once mil personas en toda España.

06/07/2010

Andrea Bocelli cuenta una historia

  
  
  
Ayer entraba en vigor la nueva ley del aborto en España. El cantante invidente Andrea Bcelli nos da su testimonio.

27/02/2010

Joaquín Montero dimite

  

Joaquín Montero, concejal de ayuntamiento de Sevilla, dimite de sus cargos después de la aprobación de la nueva ley del aborto. Y escribe una durísima carta a Zapatero que transcribo a continuación.

«Tras la aprobación esta misma tarde de la futura ley del aborto, ley Aído, en el Pleno del Senado con una ajustada mayoría de voluntades compradas a golpe de concesiones, este partido, el Partido Socialista Obrero Español, da un paso adelante en la conquista de la sinrazón en la que tanto camino tiene recorrido. Esta ley ha sido posible gracias a los males anteriores que ya habían sido asumido:

Por un lado, la falta de libertad dentro del partido es un signo característico e inconfundible para percibir hasta dónde se han traicionado los valores democráticos que siempre caracterizaron a la Izquierda. No sólo acudimos a las anteriores Elecciones Generales de 2008 sin llevar en el programa electoral mención alguna a la ley que hoy se aprueba, sino que meses más tarde, en la ponencia marco del XXXVI Congreso Federal tampoco se hacía mención expresa a promover una nueva ley del aborto donde se considerase este como un derecho.

Hemos engañado al electorado al que representamos y hemos obviado el diálogo interno dentro del partido sobre un tema que, no sólo es contrario al humanismo universal que históricamente caracterizó al socialismo, sino que además divide a la sociedad dramáticamente. Este es un hecho antidemocrático sumamente grave.

Pero además, hemos contemplado estupefactos cómo se ha consensuado con los sectores nacionalistas más reaccionarios que el aborto sea un derecho sin límites, manteniendo el supuesto coladero hasta la 22ª semana. Aprendí de viejos y verdaderos militantes socialistas, que dieron hasta el último aliento de sus vidas por los ideales en los que creían, que “No hay en nuestros días una afirmación más reaccionaria que la del derecho de una persona sobre la vida del hijo no nacido. Es el derecho de propiedad más absoluto concebible, más allá del derecho del amo sobre el esclavo”. La propiedad sobre las personas ya fue abolida en la historia de la humanidad.

Es evidente que el socialismo, dentro de este partido, no puede ya superar los 40 años de vacaciones disfrutados durante la dictadura franquista, no ha sido capaz de conectar con el espíritu socialista de la clase obrera pobre que lo creó, por lo que pido que desde este mismo día conste mi baja como militante del PSOE. Así mismo pongo a disposición del partido los cargos electos que ocupo en el Ayuntamiento de Paradas (Sevilla). Jamás permitiré que mi nombre aparezca junto al de una organización que legitima la muerte de inocentes mediante la aprobación de leyes injustas».
  


18/12/2009

Más sobre la nueva ley del aborto


Cada vez son más los organismos que se están manifestando en contra de esta nueva ley del aborto. Enlazo aquí el comunicado de la ORGANIZACIÓN MÉDICA COLEGIAL DE ESPAÑA, Y y el de la UNIVERSIDAD DE NAVARRA. En esencia reivindican el derecho a la objeción de conciencia frente a leyes injustas, como ésta. Y a la vez, proponen soluciones positivas ante los falsos argumentos argüidos para aprobar la ley.

13/12/2009

¿No se puede hacer algo más?

Precioso artículo del Arzobispo de Tarragona. Esclarecedor, positivo y que apela a la conciencia de todos, en el tema del aborto. No se pueden ver los toros desde la barrera. En La Vanguardia de hoy.


El próximo jueves está prevista la votación final en el pleno del Congreso de los Diputados de la ley orgánica de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo. A muchos seres humanos se les va a negar el derecho a gozar de su vida. En la inminencia de este hecho, siento un enorme dolor y pido perdón a Dios, personalmente y también porque me siento ciudadano de esta sociedad que ahora va adar este paso. Me pregunto - delante de mi conciencia-:¿cómo hemos sido capaces de llegar hasta aquí?

Confieso que me impresionó la primera vez que visité el memorial de la guerra de Vietnam en Washington. Nombres y nombres y nombres de caídos en aquella guerra. Cada inscripción correspondía a una vida, a una familia, miles de proyectos truncados. ¿Dieron sentido a su vida estas víctimas de la guerra? Posiblemente, combatieron por defender su país, pero no sobrevivieron. En aquel lugar se respiraba una cierta paz.

Paz que falta en el corazón de tantos espíritus atribulados por este mal oscuro: el de la culpa de haber quitado la vida a un inocente. Hace pocos años, una psicóloga vino a visitarme.

Atendía a mujeres que sufrían el trauma psicológico de haber abortado. Buscaba cómo atenuar el dolor que atenazaba a aquellas madres que se habían visto abocadas a la tremenda decisión de abortar. Me contaba que la única manera de lograrlo era ayudarles a aceptar su culpa, a pedir perdón. En algún lugar de otro país celebraban unas ceremonias religiosas para pedir por las almas de esos niños que no habían podido nacer. Al parecer, todas las madres, en su intimidad, han puesto nombre al hijo abortado. De modo que en un papel cada cual escribía el apelativo del suyo, y se depositaba en un cesto, ante el altar. Son lucecitas que brillan en la eternidad de las almas. Los cristianos sabemos eso.

Sin embargo, no es necesario ser cristiano para darse cuenta de que siempre resulta inhumano eliminar injustamente la vida de nadie, y más si es el propio hijo. En palabras de Juan Pablo II: "Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término". Quien reflexiona guiado por el sereno impulso de su razón, lejos de todo a priori, ha de negarse a aceptar la muerte sin motivo de alguien indefenso.

La ley del aborto en debate es de extraordinaria importancia para todos nosotros, porque el aborto constituye un drama completo en nuestra sociedad, una llaga que oscurece el alma de nuestro pueblo e impide que nos conozcamos y nos amemos. Ningún Parlamento, ninguna mayoría parlamentaria tiene derecho a eliminar una sola vida inocente; y menos aún a declarar el derecho de ninguno a hacerlo. No sólo es algo ilegítimo, es además una ley injusta, por más que nuestros legisladores y nuestras autoridades sean legítimas y merezcan el correspondiente respeto.

Siento la necesidad de pedir perdón a Dios, personal y colectivamente, por los 25.379 abortos notificados en Catalunya durante el año 2008 (115.812 en todo el Estado), que son otras tantas maternidades violentamente truncadas. Invito a todos a hacerlo. Además, ante estas cifras, estalla en mi interior un grito rebelde: ¿no podemos hacer nada más?, ¿no es posible llegar a evitar esta discriminación?

En un día como hoy en que muchos se sienten llamados a defender su lengua, su cultura, su tradición, quiero recordar que un pueblo - una colectividad-es en primer lugar un compromiso de todos con todos: con nuestros ancianos, enfermos, niños, no nacidos... Un cúmulo de individualidades no hace un pueblo. Un pueblo, además, tiene alma, y lucha en primer lugar por salvar toda vida concebida en su seno, mientras sea posible. Pone todo su empeño para superar los conflictos que lleven a eliminarla, y lo ve como un deber compartido.

¿Realmente alguien puede creer que con más "educación sexual" en todos los niveles educativos va a reducirse la escalada de nuevos embarazos y nuevos abortos?, ¿o repartiendo gratuitamente anticonceptivos de la última generación? ¿Promoviendo de este modo la promiscuidad es sensato pensar que se va a combatir el aborto? ¿Es razonable que el centro del debate lo ocupe si las adolescentes que aborten han de informar a sus padres?

Sinceramente, pienso que el jueves se va a cerrar un debate en falso. Hay una grave preocupación social por esa triste realidad de nuestros días, y por nuestros jóvenes y las futuras generaciones. Hubo, además, una gran alarma inicial por los horrores cometidos, que ahora queda frustrada.

Finalmente los poderosos no han querido ir a las verdaderas causas, ni a las verdaderas soluciones. Se suele criticar a la Iglesia por sus silencios en momentos históricos de injusticia colectiva. Sobre el tema del aborto hemos hablado muchas veces, y hoy de nuevo lo hacemos. Pues bien, estamos en un momento así, en que vamos a cometer una gravísima injusticia, y habremos de dar cuenta a Dios, cada uno a su nivel.

En cambio, ¿por qué no proyectar positivamente nuestra mirada al futuro, a las nuevas generaciones que pondrán en juego toda su energía y vitalidad al servicio de todos? Con frecuencia me encuentro con jóvenes que rechazan abiertamente esta cultura de lo inmediato sin compromisos y de tomarse la vida como un juego... Se trata de personas que se niegan a ser narcotizados por las tendencias posesivas que les atan al sexo, el alcohol y las drogas. Son los que están decididos a construir el futuro sobre cimientos sólidos, dispuestos al compromiso. ¿Por qué no premiar estos planteamientos?

La verdad siempre acaba por imponerse. Y los creyentes, además, confiamos en Dios. La votación del jueves no puede ser un final. Ha de ser un comienzo.

JAUME PUJOL BALCELLS, arzobispo metropolitano de Tarragona y primado

10/12/2009

Esta píldora, con receta

Casi 3.000 farmacéuticos y más de 2000 profesionales de otros sectores firman un manifiesto por el sentido común y en contra de la dispensación de la píldora del día siguiente sin receta. Lo copio de Aceprensa.


Un total de 2.835 farmacéuticos, junto a 2.000 profesionales de otros sectores, han suscrito un manifiesto en el que reclaman al gobierno español que la píldora del día siguiente (PDS) vuelva a venderse con receta médica. Las asociaciones promotoras presentarán el texto al Ministerio de Sanidad una vez haya concluido la recogida de firmas, en enero de 2010.

Desde el 28 de septiembre, la PDS se puede comprar en las farmacias españolas sin necesidad de prescripción médica, en virtud de una decisión del Ministerio de Sanidad. Pero como no hay datos que demuestren que sea segura, la Plataforma Profesional Farmacéutica –que reúne a 21 asociaciones– ha promovido un manifiesto contra la liberalización de la PDS.

El documento comienza denunciando que la Agencia Española del Medicamento ha permitido cambiar la ficha técnica y los prospectos de los dos productos autorizados en España (Norlevo y Postinor), sin las suficientes pruebas médicas que justifiquen la reevaluación del fármaco.

Como consecuencia de esa modificación, ahora la PDS se puede vender también a menores de 16 años sin el consentimiento de los padres. Lo grave del asunto es que, según la ficha técnica de Postinor, “no hay estudios representativos en los que se demuestre que la utilización de la PDS en menores de 16 años sea segura”.

También es “extremadamente desconcertante que en la ficha del Postinor se haga alusión a este importante dato y, en cambio, en la de Norlevo no”.

Un folleto ideológico

Pese a esta incertidumbre, el Ministerio de Sanidad ha publicado un folleto informativo para las usuarias en el que asegura que “esta píldora es un medicamento seguro para la salud”.

El folleto del Ministerio dice también que la PDS “no es abortiva ni produce ningún problema o lesión en el embrión en el caso de que hubiera ya un embarazo”, ya que “es un medicamento hormonal que impide o retrasa la ovulación y en la mayoría de los casos evita el embarazo, pero nunca lo interrumpe”.

Es cierto que la PDS tiene varios mecanismos de acción. Pero, como explica su ficha técnica, uno de ellos es que puede impedir la implantación del embrión en el útero, que es el efecto abortivo. Por eso, el manifiesto considera que “la información suministrada adolece de falta de claridad” y puede “confundir a la usuaria, creando la falsa expectativa de que la PDS no interfiere con el embrión”.

Y añade: “En definitiva, es un hecho que la información que se proporciona es incompleta y está claramente sesgada. Lejos de atender a razones científicas, dicho folleto tiene una profunda carga ideológica y, lo que es peor, pretende imponerla, sin discusión, a todo un colectivo profesional”.

El manifiesto critica también que el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos haya ratificado el folleto, “lo cual contradice su función profesional y deontológica de velar por la mejora de la salud de la población”.

Los firmantes solicitan al gobierno la retirada del folleto que el Ministerio de Sanidad ha distribuido a las farmacias, el retorno de la PDS a la categoría de “medicamento sujeto a prescripción médica” y el reconocimiento del derecho a la objeción de conciencia de los farmacéuticos que no quieren dispensarla.

Además, exige al Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos la retirada del apoyo al folleto, y “el amparo y cobertura a los farmacéuticos que por motivos de conciencia no están dispuestos a dispensar la PDS”.

05/12/2009

"Yo freno el sida" frente a "Condonéate"


Aceprensa se hace eco de una campaña del Instituto de Estudios de la Familia de la Universidad CEU San Pablo. Frente a los estúpidos eslogans del gobierno, hacen un estudio a fondo del problema y proponen una campaña racional, articulada y que respeta a la persona, el amor y la sexualidad.

02/12/2009

Aborto y realidad social

Este sábado leí en El Mundo (que no leo nunca, pero estaba en Madrid) un artículo de Isabel San Sebastán muy bueno. Si legalizamos el aborto porque es una realidad social, ¿por qué no legalizamos tembién la violencia de género? También es una realidad social. Lo copio:

Es tramposo ampararse en la realidad social para justificar la necesidad de liberalizar el aborto e invocar esa misma realidad para implicarnos a todos en la tarea de erradicar la violencia doméstica. ¿En qué quedamos? ¿Asumimos la realidad social como algo inmutable o la combatimos cuando resulta perversa? Argumentan los defensores de la ley, celebrada en el Congreso con una gran ovación progresista, que 112.000 abortos el año pasado en España son otras tantas razones para convertir ese hecho en un derecho ordenado legalmente.

Puesto que se aborta y siempre se ha abortado -se nos viene a decir- demos por bueno el aborto. Y es exactamente lo que han hecho: han transformado un fracaso en una conquista. Han cargado sobre la mujer, sólo sobre la mujer, la responsabilidad de matar a su propio hijo como única forma de escapar a una situación difícil. Le han negado cualquier alternativa, puesto que nadie habla de ayudas a la adopción o a la maternidad en ese texto parido por tres mujeres que ignoran lo que es ser madre (Aído, Pajín y Murillo). Y pretenden convencernos de que nos han hecho un gran favor.

Vayamos ahora a esa otra realidad social que es la violencia en el hogar: 135.000 denuncias presentaron el año pasado las mujeres víctimas de esta lacra. 78 fueron asesinadas por sus parejas. ¿No son suficientemente elocuentes esas cifras que se repiten de año en año? ¿No deberían llevarnos a concluir que esta tragedia es una realidad social con la que hay que convivir civilizadamente, acotando, por ejemplo, la dureza con la que un hombre puede golpear a su mujer, tal como propugnan algunos líderes musulmanes? ¿No sería recomendable legislar los límites de la violencia de género considerando que estamos ante una acción que el hombre ha ejercido históricamente de facto? A nadie se le obligaría a pegar a su mujer, como a nadie se le obliga a abortar, pero se consagraría esa posibilidad democráticamente.

¿Verdad que es un disparate? ¿Verdad que a nadie en su sano juicio se le pasa por la cabeza tamaña barbaridad? Pues extrapolen al aborto y dígame dónde está la diferencia.

Lo cierto es que a quienes han votado esta ley del aborto no les parece un mal menor sino un bien mayor, y como tal lo defienden. Pues bien; déjense de justificaciones baratas, sean coherentes con sus propias convicciones y sigan con su política de muerte. Pero al menos actúen con sinceridad al redactar su próximo programa electoral e incluyan la eutanasia (aunque sea bajo la denominación de «muerte digna») como promesa estrella para la tercera edad. Así sabrá todo el mundo a qué atenerse.

20/11/2009

El embrazo es contrarrevolucionario

Copio un artícula aparecido en El Diario de Cádiz, de Enrique García Maiquez, Actividad contrarrevolucionaria.

La homosexualidad ejerce un magnetismo indudable sobre nuestros legisladores y sobre el imaginario cultural de los últimos tiempos. Me consta que a algunos homosexuales les incomoda tanto protagonismo y tanto interés político, por no hablar del alipori que les produce el Día del Orgullo Gay. Quizá lo que de un modo oscuro les atrae de la homosexualidad, entre otras cosas, a los adalides de lo políticamente correcto es su condición de método anticonceptivo infalible, como la masturbación, que promocionan sin descanso. A poco que nos fijemos, el común denominador de bastantes pulsiones progresistas es el rechazo de la vida nueva.

Tiene su lógica. ¿Han visto ustedes algo más reaccionario que un embarazo? Nada de igualdad de sexos. Desde el inicio hasta el final, hay un reparto de papeles radicalmente diferenciado. Además, con frecuencia, la mujer, que suele ser muy ejecutiva y eficaz en su trabajo, sufre cierta merma en sus capacidades profesionales y a veces no le queda más remedio que darse de baja. El hombre, en cambio, recibe una descarga de responsabilidad y otra, muy curiosa, de caballerosidad. Por muy igualitarista que fuera, se encuentra de pronto llevando todas las bolsas y abriendo y cerrando las puertas al paso de su señora, como un gentilhombre del siglo XVIII.

No hay mejor campaña antiaborto que un embarazo. Desde el instante en que el test da positivo, los padres se pasman ante la trascendencia de lo acontecido y no hablan sino de su bebé y se alarman ante cualquier pequeño riesgo y cuentan las semanas una y otra vez y se meten en Internet a intentar leer todas las páginas web sobre la gestación. Mucho antes de haber alcanzado los plazos que la ley permite para abortar, los padres ya han visto varias ecografías, y tienen fotos, y vídeos que ponen a familiares y amigos heroicos. ¿Quién es capaz de explicarles ahora que su hijo no es un ser humano con un valor absoluto, eh?

Los padres olvidan sus derechos adquiridos y esperan, alborozados, los nuevos deberes. Si eso no fuera suficientemente antimoderno, el embarazo es, en sí, un epítome de la tradición. La vida, que los padres recibieron de sus padres, se transmite al hijo, y con ella una cultura y unas -las que sean- creencias. El embarazo es el centro (ombligo) de la institución familiar.

Y luego está el sexo. Lo políticamente correcto es el género como creación artificial, que depende de nuestra voluntad. Pero el embarazo, tan recalcitrante, opina lo contrario. El momento de conocer el sexo de la criatura es esencial. Entonces su persona se hace presente de una forma mucho más nítida y adquiere su perfil en las conversaciones familiares y, sobre todo, su nombre. Es la apoteosis del sexo como elemento constitutivo natural del individuo.

A nuestros ingenieros sociales los embarazos les producen mareos, náuseas, ciáticas. Normal: son una actividad contrarrevolucionaria.

15/11/2009

Un obispo contra los sepultureros.

Copio un artículo bastante cáustico, como siempre, de Juan Manuel de Prada. Comenta las reacciones a las declaraciones del secretario general de al Conferencia Episcopal Española, Martínez Camino, sobre la nueva ley del aborto.


    ACEPTEMOS la versión del descreído; aceptemos que la Iglesia católica es una mera sociedad humana, al estilo de un club de fútbol. Si un dirigente de un club de fútbol, invocando los estatutos de la sociedad que representa, advirtiera a los socios que el impago de las cuotas determina la expulsión del club, nadie se sentiría ofendido o amenazado: a quienes no perteneciesen al club, la advertencia del directivo les importaría un ardite; y a quienes sí perteneciesen, tal advertencia sólo les recordaría que, al ingresar en dicho club, aceptaron cumplir con las obligaciones que se establecen en su estatuto. Pero llega el obispo Martínez Camino y advierte a los católicos, invocando la doctrina de la Iglesia, que quien apoya el aborto no puede comulgar, o que quien lo perpetra incurre en excomunión, y tanto los descreídos como algunos sedicentes católicos se sienten ofendidos o amenazados. ¡Extraña reacción!

    Unos y otros acaban tachando las palabras de Martínez Camino de «intromisión» en un ámbito que no le compete. Pero lo cierto es que Martínez Camino ha permanecido quietecito en el único ámbito que le compete, que es el de la ley de Dios o, dicho desde la perspectiva de un descreído, el de las normas que regulan la pertenencia al club que representa. Existe una confusión creciente en torno a lo que debe considerarse ámbito político y ámbito religioso. Si la política se enreda en cosas temporales, los obispos no deben intervenir; pero si la política invade los fundamentos éticos que se desprenden de la misma naturaleza humana, los obispos tienen la obligación irrenunciable de intervenir. Si no lo hicieran, estarían renegando de su ministerio; y, desde ese mismo instante, dejarían de ser obispos. Martínez Camino no ha hecho sino recordar lo que establece el catecismo de la Iglesia católica; en lo que cumple con su obligación, que no es otra sino predicar sobre los terrados lo que un día Cristo le susurró al oído.

    Decía Chesterton que necesitamos curas que nos recuerden que vamos a morir; pero -añadía- mucho más necesitamos curas que nos recuerden que estamos vivos. Las declaraciones de Martínez Camino nos demuestran que es un cura de la segunda especie; o, dicho más propiamente, un cura capaz de resucitar a un muerto. Porque, desde luego, una sociedad que acepta el aborto es una sociedad fiambre; y los políticos que se creen investidos del poder para convertir un crimen en un derecho son sus sepultureros. A los sepultureros les jode sobremanera que un cura pronuncie palabras capaces de resucitar a un muerto; y enarbolan el azadón y la pala, dispuestos a descalabrarlo, por no dejarles desempeñar su oficio en paz, que es la paz de los muertos. Y es que las palabras de Martínez Camino, al fin y a la postre, apelan a principios antropológicos y éticos arraigados en nuestra naturaleza; principios tan evidentes como que la vida humana tiene que ser respetada y protegida en todas sus fases, pero muy especialmente allá donde más frágil e indefensa se halla. Y es natural que quienes han introducido la amoralidad como cimiento de la acción política, quienes han declarado abolidos todos los principios como medio para alcanzar los fines más execrables, quienes niegan la posibilidad de fundar las leyes sobre un razonamiento ético objetivo, quienes -en definitiva- conciben la política como una asociación organizada para la libre delincuencia que «legitima» los crímenes mediante la mera aritmética parlamentaria se revuelvan furiosos, al comprobar que las palabras de Martínez Camino hacen rebullir en el ataúd a quien ya creían muerto.

    Para atreverse a resucitar a una sociedad que yace en el ataúd hace falta, desde luego, tenerlos muy bien puestos. Y es que los buenos curas, los curas capaces de resucitar a un muerto, deben ser célibes, pero en modo alguno eunucos.

27/10/2009

Esclavitud y aborto

Artículo publicado en Expansión, de Eduardo Martínez Abascal. Comenta como a los abolicionistas de la esclavitud se les consideraba "fundamentalistas", igual que a los que ahora consideramos que sobre el aborto no hay consenso posible, porque el derecho a la vida es un derecho fundamental de la persona. No caben rebajas.

Esclavitud y aborto

Publicado el 21-10-2009 , por Eduardo Martínez Abascal

En pleno siglo XIX y en países tan desarrollados como Estados Unidos, la esclavitud se justificaba desde varios puntos de vista y con argumentos bastante moderados. La esclavitud –se decía– era esencial para el funcionamiento de la economía.

Había que elegir entre dos bienes contrapuestos: el sostenimiento económico de la mayoría de familias agricultoras del país y el bien de los esclavos. Por otra parte, la esclavitud había existido siempre y no había creado problemas hasta que los abolicionistas aparecieron. Además, los esclavos recibían en muchísimos casos una educación y unos estándares de vida que no tenían en su país de origen, etc. En definitiva, no era una situación ideal, pero era un mal menor. Para los más radicales, la esclavitud se justificaba porque los esclavos “no eran personas”, o “eran personas, pero menos”.

Por el contrario, los oponentes a la esclavitud parecían “fundamentalistas”: no había alternativa posible, “había que abolir la esclavitud”. Se basaban en un solo hecho: la esclavitud era radicalmente incompatible con la dignidad de la persona humana, y como este es un valor esencial, era innegociable, fueran cuales fueran los costes de la abolición. Al final, la realidad de la dignidad de la persona humana se impuso y la esclavitud fue abolida a finales del siglo XIX.

Pienso que los mismos argumentos se pueden aplicar hoy a la realidad del aborto. Se presenta como un mal necesario ante la elección del bien del niño y el bien de la madre. Todos los argumentos son de conveniencia, ante casos extremos (sufrimiento o muerte de la madre, malformación del niño, etc.). Los defensores del aborto parecen ‘moderados’ y los oponentes ‘talibanes’. ¿Por qué? Porque para unos, el tema del aborto es un asunto de conveniencia, y para otros es un componente esencial de la dignidad de la persona humana, como es el derecho a la vida.

Al igual que a lo largo de los siglos se fue avanzando en el concepto de la dignidad de la persona humana, incompatible con la esclavitud, hoy se ha avanzado mucho en el conocimiento del ser humano desde su concepción. La ciencia es clara al respecto: en el útero hay un ser vivo, y ese ser vivo sólo puede ser un ser humano, cuya custodia (no propiedad) es de la madre.

Pues bien, si hay un ser humano, no se le puede matar. Esto, que es tan claro hoy en día (no lo era hace siglos, ni incluso hace años), lleva a los ‘pro vida’ a ser ‘fundamentalistas’ (“no hay negociación posible”) como lo fueron los abolicionistas. Al final, no hay otra solución que la ‘abolición’ del aborto, compatible con resolver los problemas que llevan a la madre a abortar.

15/07/2009

Hitler y Bibiana Aído

De carne de gallina. Otra vez del blog de Jeugenio.

“Un judío, independientemente de su edad, es claro que es un ser vivo; ahora bien no puede afirmarse que sea un ser humano, no hay base científica para ello”.
(Adolph Hitler, 1939)

“Un feto de 13 semanas es un ser vivo, pero no puede ser un ser humano porque eso no tiene ninguna base científica”.
(Bibiana Aido, Ministra de Igualdad, Gobierno de España, 2009)

12/03/2009

Zaven S. Khachaturian


"Para investigar ya no hacen falta embriones humanos"

Esta frase ma ha llamado la atención de La Contra de La Vanguardia de hoy, justamente porque hace dos días que Obama ha firmado la ley que permite en EEUU investigar con células embrionarias. Y dice por qué. Pero fundamentalmente habla del Alzheimer, que nos toca a casi todos de cerca. La transcribo íntegra.

Mi edad es un número sin valor: yo estaré vivo mientras mi cerebro pueda crear. Mi madre y mi tía tuvieron alzheimer; yo, por ahora, no: investigo para saber por qué. Recluté a tres científicos que luego ganaron el Nobel. Colaboro con la Fundació Pasqual Maragall y Grupo SAR

LLUÍS AMIGUET


Si aíslas a un animal, un ratoncito, de todo estímulo, su número de conexiones neuronales acaba siendo menor que el de los demás ratoncitos del grupo. Vive menos.


Vivir es compadrear.


Vivir es conectarse. Por eso los enfermos de alzheimer con una intensa vida relacional e intelectual resisten mejor la enfermedad y tardan más en contraerla.


Pero hay intelectuales de fuste y muy relacionados que contraen alzheimer.


Sabemos que si no hubieran tenido esa intensa vida social e intelectual lo hubieran sufrido antes y más intensamente.


¿Es cuestión de mala suerte genética?


Una mala suerte que tenemos todos, porque sólo un 10 por ciento de los humanos está a salvo de desarrollar la enfermedad. El caso más espectacular fue el de una mujer francesa que llegó a vivir... ¡122 años y con todas sus funciones cerebrales intactas!


¿Por qué ella sí y otros no?


Estamos investigando los porqués. Lo que sabemos es que la enfermedad comienza 20 años antes de que - entre los 60 y los 65 años-manifieste sus primeros síntomas.

¿Cuáles son?


Pérdida de memoria, cambios de personalidad, disminución de la competencia lingüística y cognitiva, irritación, confusión...


Una trágica cuesta abajo...


Al principio, no duermes bien y vas perdiendo todas tus funciones relacionales e intelectuales: tu memoria primero y con ella tu identidad, poco a poco, hasta que al final te quedas postrado y después encogido como un bebé en posición fetal...
... ... Y en la última fase pierdes el control de todo tu cuerpo, hasta que fallan los riñones, el hígado... Mi madre murió así.

Lo siento.


Antes, la mayoría de los enfermos no vivía lo suficiente para llegar hasta ese final, pero el progreso médico ha comportado, paradójicamente, que quien manifiesta los síntomas a los 60 tiene 40 años de degradación mental y física por delante, que su familia acaba sufriendo con él.

A veces, literalmente, enferman juntos.


Es muy posible, porque a los 65 años sufre alzheimer el 5 por ciento de la población; a los 75, el 15; a los 85, el 40 y después se va incrementando el porcentaje hasta el 90 por ciento...


¿Le parece que Obama ha abierto una puerta al progreso científico?


Me temo que sólo ha sido un gesto de cara a la galería. En realidad, el descubrimiento de Yamanaka en el 2006 que demostró que se puede revertir células adultas a su estado embrionario acabó con la necesidad de embriones humanos para investigar.


Izpisúa lo explicó aquí no hace mucho.


Así que - propaganda aparte-,si Obama quiere hacer algo por la ciencia de verdad, que aumente el presupuesto para la investigación básica en restauración neuronal.


Sería la mejor partida presupuestaria.


Y por eso pido ahora una gran movilización social, médica y científica por la calidad de nuestra vejez: ¿no es esa la causa que más directamente nos afecta a todos?
...

A los que tenemos cerebro, sí.


Pido un plan Kennedy, como el que llevó al hombre a la Luna, una década de movilización productiva, técnica y científica para aumentar la calidad de nuestra vejez.


No se me ocurre causa más noble.


Y la movilización surte efecto. Fui el primer científico en interesar a la administración en esa área y conseguí que el National Health Institute le dedicara un programa. Así, busqué investigadores y conseguimos tres premios Nobel, concedidos a Stanley B. Prusiner, Eric Kandel y Paul Greengard.


¿Hasta dónde ha llegado la ciencia?

En experimentos animales hemos podido revertir el proceso de degradación neuronal que caracteriza al alzheimer y a otras enfermedades neurodegenerativas. Todo parece indicar que también podríamos conseguirlo en los humanos.


¿Y mientras tanto?


Pongámosle cara y dignidad a la enfermedad. No dejemos a nadie solo frente a ella. El arquitecto Frank Gehry está diseñando nuestro edificio dedicado a la investigación neurológica. Me habló de Pasqual Maragall y me dijo: "Tienes que conocerlo", y así Pasqual vino a mi instituto en Las Vegas. Recuerdo que hablamos de música...


Pasqual Maragall es una fuente de energía renovable
.


¡Sí! ¡Magnífica! Ahora recopilamos casuística de enorme importancia científica. Nos interesan casos de longevidad creativa.

Por ejemplo...


¿Por qué Picasso era un creador inmenso a los 70? ¿Y por qué Frank, mi amigo Gehry, tiene 85 y concibe edificios magníficos?


Oliveira dirige películas a los 100
.


¿Y por qué a los 60, en cambio, hay otros cerebros que se dan por vencidos?


¿. ..?


Saberlo para mí sería como descubrir el secreto del arte: la suma de las partes de donde emana la belleza. Ahora sabemos analizar las partes en el cerebro, pero se nos escapa el todo, y en ese todo intuyo que se encuentran los grandes secretos que nos permitirán avanzar como especie.



Pues adelante.


... Es más importante que cualquier otro descubrimiento: saber cómo funciona la mente humana, porque allí está todo.