23/08/2009

Pombo entra en el armario


Una amiga me comentó esta entrevista y la he buscado en la red. Coincido con él cuando habla del gueto (he tenido que buscar como se escribe en la RAE) homosexual y también de la educación. La copio aquí.

Hay muchos escritores, pero pocos que actúen tan decididamente, hasta el histrionismo y sin ese sentido púdico de hablar flojito y para entendidos, sobre lo que pasa en el mundo y en su calle. Novelista, poeta, incansable estudioso de la filosofía y miembro de la Real Academia Española, Álvaro Pombo es un personaje tautológico: Pombo es Pombo y cuando habla se deja escuchar. Escuchemos: tiene ganas de hablar.
-¿Por qué quiere entrar en el armario?
-Es una decisión cómica, aunque yo no he cambiado ni de naturaleza ni de proyecto. Sí que he cambiado en un sentido, y es que el mundo reivindicativo gay se está poniendo muy pesado y es contraproducente para el movimiento mismo. Éste debe ser un momento de normalización y no de exacerbación porque no hay nuevas ideas.
-¿Normalización? Está empleando una palabra políticamente incorrecta.
-Yo apoyo la normalización del mundo homosexual, pero para que haya normalización tenemos que comportarnos normalmente, o no debemos hacer fiestorros como el del Día del Orgullo Gay. Es descabellado, porque lo que se subraya es justo la diferencia y si se subraya la diferencia una vez aceptada, lo que queda es el gueto otra vez. Claro que hay homofobia en España, pero la homofobia no se arregla saliendo treinta carrozas a la calle.
-Eso es ir «contranatura», por poner el título de su novela más abiertamente gay.
-Por eso volver a entrar en el armario es una metáfora visual de una especie de llamada a la prudencia, no al miedo, porque con setenta años no tengo miedo a casi nada, lo único que digo es que no nos conviene esa cosa estrafalaria. Así que frente a esa banalización, es el momento de entrar otra vez en el armario.
-¿Se lo piden el cuerpo y los años?
-Yo me he comprometido con los derechos de los gays hace muchísimos años, cuando casi no se hablaba de esto. Siempre he dicho que he estado fuera del armario, porque nunca lo he ocultado, desde que llegué a España de vuelta de Inglaterra en el año 1977 y con un libro como «Relatos sobre la falta de sustancia», que prologó José Luis Aranguren, que trata claramente el tema de la homosexualidad. Creo que soy una persona que tengo autoridad para decir que debemos repensarlo todo un poco.
-Después de todo, hablar de la homosexualidad es hablar del amor y de la amistad.
-Sin duda, no hay nada más, y es de lo que trataba mi libro «Contranatura». La heterosexualidad también trata del amor y la amistad. Lo que estoy planteando es ese dislate de fiestas con uniformes nazis.
-Usted se opuso a la utilización de la palabra «matrimonio» para las bodas gays.
-Sí, esas cursilísimas bodas... Me opuse a que se usara la palabra «matrimonio», pero si quieren emplearla... yo no puedo hacer nada.
-¿Intervino para que la Real Academia no la aceptara?
-He intervenido clarísimamente y dije que matrimonio no era la palabra adecuada, ¡pero es que además es una estructura social anticuada! El asunto estaba en que legislativamente, si no utilizas la expresión matrimonio, es como si se pierde categoría. Pido que los homosexuales hagan un esfuerzo de normalización, que no es volver a ser todos heterosexuales. ¡Como si quieren hacer unos sanfermines gays! Insistir demasiado en la diferencia es un error.
-Debe ser algo de su generación, pero la palabra culpa no está en su vocabulario.
-Yo estoy liberado del sentimiento de culpa, que es un lenguaje que se empleaba en Europa entera hasta los años 60. Tal y como están las cosas, la metáfora de entrar en el armario no va mal. Es que se ha llegado a hablar de «outing» forzoso, que es obligar a todo el mundo que lo sea a declararse públicamente homosexual. No me parece mal que lo hicieran los políticos, eso sí, si quieren. Yo no quiero que nada me clasifique.
-Ni como un hombre religioso.
-Si hablamos de amor y amistad no entra en contradicción con mis creencias religiosas. Los homosexuales más sensatos que conozco están más o menos en mi línea. Me llama la atención que no haya nuevas ideas y sí en el feminismo, que reflexiona sobre qué hacer con los hijos, cómo educarlos, o cómo compaginar la vida profesional con la familiar.
-Por cierto, ¿cómo educar?
-Los niños, desde muy jóvenes, tienen que tener una educación competente. Hay que educar con firmeza; no que todos estudien sus asignaturas, sino que aspiren a la excelencia. Las diferencias que se ven entre gente de veinte años que estudia con entusiasmo y quien no lo tiene es absolutamente abismal. Me parece que si hay un territorio hacia donde dirigir nuestra energía es hacia la educación seria, la educación para la convivencia, la lectura, la música, la literatura. Yo no veo un gobierno con una política educativa fuerte, veo mucho politiqueo.
-¿Qué le sugiere Zapatero?
-Le voté en la primera legislatura y luego voté a Rosa Díez porque me parecía que estaba siendo frívolo, ligero, y no me gustaba su retórica. Creo que no se puede hablar sólo de una política de derechos civiles; hay que acompañarla de una estructura económica sólida. Leí hoy mismo un artículo de Paul Krugman donde dice que va a haber una mejora de las condiciones económicas y financieras pero con desempleo. ¿Y qué pasará en España? ¿Cinco millones de parados? Creo que estos temas deberían ocupar más espacio en la conciencia nacional. Por eso el mundo gay me parece una broma.
-La promesa del 68 se ha cumplido: la juventud ha tomado el poder.
-Pero no es sólo achacable a este Gobierno. Hay una mala idealización de la juventud, como si siempre tuviera razón a la manera de «il Duce ha sempre ragione». Pero, primero, la juventud no siempre tiene razón, y, segundo, es un estado transitorio. Por ejemplo, todas las protestas sobre el plan Bolonia: llega junio y desaparecen. La juventud debe ser consciente de que lo importante es que se tienen que formar bien. ¡Es que luego no voy a tener un empleo!, dicen. Pero vas tener una cabeza bien montada y un corazón.
-¿Obama de quién es un personaje?
-Quizá de Kierkegaard. Creo que Obama siempre ha pensado que podría perder y ha tenido una actitud cauta. A mí lo que más me interesa de Obama no es su «glamour», y eso que es muy «cool» y su mujer y sus hijas y el perro... Pero lo que es divertido de ver en Obama es lo cauto que es, lo ha desmostrado en Rusia e Irán. Eso es la prudencia política, que es una virtud clásica.
-Para terminar, le pongo un ejercicio: una casona en Santoña, agosto de 1937, se oye algo de Puccini y luego un chistu... Continúe, por favor.
-(silencio) Podríamos tener un personaje dividido en dos: que recordase los textos de José Antonio Primo de Rivera sobre la gaita y la lira y sus peligros y que pensara que el chistu era la expresión de un nacionalismo exacerbado que iba a empequeñecer; y luego ese mismo personaje pensando que toda esa música era extranjera y que, por lo tanto, España era un país sin música, que no había salido musicalmente de las regiones. Haría un personaje a medio camino entre el falangismo y el nacionalismo vasco.

21/08/2009

El Caballero de la resignación, de Vintila Horia


"El Caballero de la resignación"
Vintila Horia
Ciudadela 2008

Siglo XVII, el Principado de Valaquia (sur de Rumanía) ve peligrar su existencia ante el expansionismo del Imperio Otomano. El príncipe Radu-Negru viaja a la floreciente Venecia para solicitar ayuda al gran Dux. Pero su estancia en la Serenísima, la ciudad de los canales, trastorna el destino del príncipe. Una vida de sensualidad, belleza, oropel y paz le enfrenta a su destino de príncipe guerrero, no por épico menos amargo.

El autor es rumano. La novela plantea según veo yo la dificultad de desarrollar y llevar a cabo la propia misión en el mudo. Muchas veces no se ve el sentido, nos gustaría que fuera otra. Y hay que hacerlo con plena libertad, pues siempre se puede uno escaquear. De ahí el título de la novela, sacado de una cita de Kierkegaard: "El caballero de la resignación renuncia al logro completo y se inclina con toda humildad ante el poder eterno. Es su libertad". En la novela el protagonista se plantea todo el rato si vale la pena continuar su misión ante la falta de frutos de ésta, o emprender una nueva vida más fácil y placentera. Hasta que se da cuenta de que no puede ser un traidor.

Está muy bien escrita: se huele el bosque, la sangre en el fragor de la batalla, la decadente Venecia... Sobra una fiesta que termina en orgía, excesivamente descrita. A mi me ha molestado y por este motivo no se lo recomendaría a cualquiera. Un 8. Aceprensa.

Siete mesas de billar francés


Película de Gracia Querejeta. Después de la muerte de su padre y de un desengaño con su marido, Ángela se traslada donde vivió de niña con su hijo, para volver a poner en funcionamiento el negocio de su padre: un salón de billares. A medida que avanza la película se va descubriendo los fantasmas y las historias de los distintos personajes: Charo, la amante de su padre; Antonio, el amigo íntimo de éste; Evelin, la empleada hondureña de Antonio; el tuerto... Intimista, trata de la soledad, la amistad, la comprensión hacia los demás y la necesidad de seguir con la vida a pesar de los sufrimientos y desengaños. Está muy bien. Al ser el sonido original, a veces se pierde lo que dicen, acostumbrados como estamos a los doblajes. Maribel Verdú espléndida. DeCine21.

Gran Torino



 
Magnífica obra de Eastwood. La trama es muy sencilla y él llena continuamente la pantalla. El guión está bien creado y, aunque es amarga y violenta, ésta violencia no es explícita. Llena de momentos de gran ternura y humor. La recomiendo vivamente


Contra EEUU


El ambiente habitual por donde me muevo hay como un rechazo a todo lo americano. Desde la época Bush más. Entre la gente de a pie hay de todo y poner etiquetas globales me parece injusto. Copio aquí de otro blog, porque me ha gustado. El autor es colombiano:

1) Cuando en Inglaterra, durante una gran conferencia, el Arzobispo de Canterbury le preguntó a Colin Powell si los planes de USA hacia Irak no eran otra cosa que mas construcción de "el imperio" por parte de George Bush, este le respondió lo siguiente:
-“Con el transcurrir de los años, los Estados Unidos han enviado a muchos de sus mejores jóvenes, hombres y mujeres hacia el peligro, para luchar por la causa de la libertad más allá de nuestras fronteras. Las únicas tierras que hemos pedido a cambio han sido apenas las necesarias para sepultar a aquellos que no regresaron”.
Se hizo un gran silencio en el recinto...

2) Durante una conferencia en Francia, en la cual participaba un gran número de ingenieros de diversas nacionalidades, incluyendo franceses y americanos, en el receso, uno de los ingenieros franceses dijo serenamente: "¿Han escuchado la última estupidez de George Bush?... Envió un portaaviones a Indonesia para ayudar a las víctimas del tsunami. ¿Qué es lo que pretende hacer, bombardearlos?”
Un ingeniero de Boeing se levantó y respondió serenamente:-“Nuestros portaaviones tienen tres hospitales a bordo, que pueden tratar a varios cientos de personas. Son nucleares, por lo que pueden suministrar electricidad de emergencia a tierra, tienen tres comedores con capacidad para preparar comidas para 3.000 personas tres veces al día, pueden producir diariamente varios miles de galones de agua potable a partir de agua de mar, y tienen media docena de helicópteros para transportar victimas desde y hacia el buque. Nosotros tenemos once barcos iguales. ¿Cuántos buques así ha mandado Francia?”
De nuevo, silencio sepulcral.

3) Un almirante de la Armada de los Estados Unidos estaba en una conferencia naval que incluía almirantes de la Armada americana, canadiense, inglesa, australiana, y francesa. Durante un cóctel se encontró con un grupo de oficiales que incluía representantes de todos esos países. Todo el mundo conversaba en inglés mientras tomaban sus tragos, pero de repente, un almirante francés comentó que, si bien los europeos aprenden muchos idiomas, los americanos se bastan tan solo en el inglés.
Entonces preguntó: “¿Por qué tenemos que hablar inglés en estas conferencias? ¿Por qué no se habla francés?” El almirante americano, sin dudarlo, respondió:
"Tal vez es porque los británicos, los canadienses, los australianos y los americanos nos las ingeniamos para que ustedes no tuvieran que hablar alemán, por el resto de sus vidas”.
¡Se podría haber escuchado la caída de un alfiler...!

20/08/2009

Los secretos de Oxford, de Dorothy Sayers


"Los secretos de Óxford"
Dorothy Sayers

Lumen 2009

Harriet Vane, polémica y audaz escritora, regresa a Oxford para participar en una fiesta de su antiguo college. Al llegar se encuentra al claustro de profesores sacudido y horrorizado por extraños mensajes y amenazantes misivas, obra de un misterioso lunático. Harriet empieza a investigar y a seguir el rastro dejado por el ignoro perturbado en los viejos muros de la ciudad gótica. La naturaleza de los textos le hace pensar a Harriet que el responsable es alguien culto y refinado, quizá una de las profesoras. De todos modos, la complejidad del caso le obliga a pedir ayuda a lord Meter Wimsey, el detective más elegante de Inglaterra, encantado de ayudar a la mujer de la que está enamorado.


Leí este libro con creciente perplejidad, porque aunque cogía el hilo general, multitud de conversaciones inteligentes se me escapaban: entre Harriet y Peter, echándose pullas continuamente, entre las profesoras miembros del claustro… A la vez, al no conocer estos ambientes de Oxford en los años de entreguerras, que es cuando transcurre la acción, estaba un poco perdida. No sabía si las estudiantes eran bachilleres o universitarias… En fin, un lío, y sin nadie a quien preguntar.


Finalmente el libro me ha gustado mucho. Plantea muchos temas importantes: es el momento en que la mujer accede a la universidad. Las profesoras, casi todas solteras, se discuten el valor de las tareas del hogar de las mujeres casadas, frente al suyo en el collage. La generosidad y entrega que implica el amor y el matrimonio, para intentar hacerse a la forma del otro sin anular tu propia personalidad. La importancia de la cabeza y el corazón, sin menospreciar el uno frente a la otra y viceversa… Hay pasajes francamente divertido y el libro engancha, aunque el ritmo es lento, al estilo del momento en que fue escrito.


Dorothy Sayers fue toda una erudita, de las primeras mujeres en obtener una licenciatura. Su traducción de la Divina comedia al inglés, se considera todavía hoy la mejor en esta lengua. Y fue amiga de Eliot, Chesterton, Tolkien y Lewis. Vale la pena leerlo. Ahora buscaré otras obras suyas con Peter como protagonista, que es su serie más conocida. Un 9.


El día antes de la felicidad, de Erri de Luca

"El día antes de la felicidad"
Erri de Luca
Siruela 2009








Don Gaetano es un portero y manitas que vive en un edificio de viviendas de la Nápoles populosa y salvaje de los años cincuenta. Electricista, albañil, portero de los cotidianos infiernos de la vida, sabe leer también el pensamiento de las personas, y de él recibe su enseñanza el protagonista de esta novela, un inquieto huérfano de silenciosas pasiones.


Este muchacho es el que escribe la historia en primera persona con sus recuerdos. Conjuga diversos planos: su pasión por la lectura, las historias de la guerra que le cuenta don Gaetano, su enamoramiento infantil, las relaciones con los chicos del barrio, su aprendizaje en el colegio y en definitiva el paso de la infancia a la adolescencia y juventud, así como el descubrimiento de sus raíces.


Poético, tierno, muy bien escrito, tronchante a ratos, sobre todo cuando aparece el zapatero remendón, épico al contar la rebeldía del pueblo italiano frente a los invasores alemanes.

El relato de sus primeras relaciones sexuales es descarnado y excesivamente explícito. Ésto me frena para no ponerle un 10 y no recomendarlo efusivamente. Un 8. Leeré más de este autor.

Maria Chapdelaine, de Louis Hémon


"Maria Chapdelaine"

Louis Hémon


María Chapdelaine es hija de un matrimonio “quevequés”, campesinos de los bosques de Canadá, que se dedican a robar tierra a éste y hacerla apta para la siembra. La pretenden tres hombres: Eutrope, un campesino como ella, Lorenzo, que se ha ido a vivir a los “Estados”, y que la tienta con una vida fácil en la ciudad, y François, cazador, comerciante en pieles y leñador que vive en los bosques una vida nómada. El autor se inclina claramente por la vida en los bosques. De hecho dejó su país natal para trasladarse a Canadá, para vivir en primera persona la conquista de los bosques. Lo escribió hacia 1920.


El argumento es mínimo. El núcleo es la elección de María, que va cambiando según los acontecimientos ocurridos a lo largo de cuatro estaciones. La vida en la granja, en los pueblos cercanos, el trabajo, etc. Lo he leído en catalán porque es la versión que encontré en la biblioteca. Casi lo terminé en el viaje a Viena porque en la escala en Munich tuvimos avería y nos retrasamos una hora. Agradable de leer, bien escrito, pero para lectores avezados. Un 8.

Vacaciones en Viena



"Ja soc aquí!"

Bueno, esto ha sido estupendo. Veinte días dan para mucho. Como ya había estado, he aprovechado para ver cosas que me quedaron pendientes la otra vez: la Biblioteca Nacional, constituida por una sola sala barroca inmensa. La Cámara del Tesoro secular y sacro, que me impactó bastante, no por la riqueza, que también, sino por la cantidad de historia que contiene. También fui al Museo de Bellas Artes, que la otra vez no pude detenerme, y pasé ahí cinco horas. Y el Museo de Instrumentos, que ya lo conocía y es magnífico. Y pateando calles, que es como mejor se conoce una ciudad. Y estudiando y conociendo gente nueva, que es lo más enriquecedor, porque he estado haciendo un curso.

También me acerqué a Bratislava. El centro histórico es bonito, y lo van arreglando. La parte construida durante el comunismo es un desastre, pero poco a poco lo van arreglando. Bloques de cemento idénticos los van pintando de forma distinta cada uno y simpática, de modo que van adquiriendo su personalidad y diferenciándose. Pero todavía se ven edificios maltratados por la guerra, que no se han remozado. Otros abandonados. Es un país muy pobrecito, ya que la riqueza se quedó en Chequia. Pero van haciendo. Me caen bien.

Salszburg es punto y aparte. Me encanta. El día que fui diluviaba. Pero pillé un concierto polifónico de Tallis, un compositor inglés del Renacimiento. En la Iglesia de San Pedro. La pieza duraba diez minutos. El director de la coral Salzburger Bachchor en el centro de la iglesia, y los cantantes distribuídos alrededor de los bancos formando ocho coros, cada uno de los cuales lo componían cinco solistas. ¿Os lo imagináis? ¡Cuarenta voces cantando cada una independientemente! Yo me situé lo más centrada posible en la iglesia, así me llegaban todas las voces por igual, que formaban la armonía como una tela de araña que me envolvía. Una experiencia inolvidable. No tiene nada que ver con una grabación de este tipo de música policoral. Interpretaron el motete Spem in alium nunquam habui, de Tallis. Y todo por casualidad. Me pilló ahí. Dios es bueno.

En fin, no acabaría, pero lo dejo aquí. Quiero reseñar también los libros que he leído.

26/07/2009

Me voy a Viena



Me voy a Viena de vacaciones, veintidós días. Me llevo el ordenador, pero no sé si dejaré colgado el blog. Como se tercie.