15/02/2010

El vuelo del globo rojo

  

Saqué esta película porque me pareció interesante. Es agradable de ver, cine independiente, pero le falta fuerza. La intención es un homenaje a la película El globo rojo, que debe ser bastante mejor que ésta. 

París. Simon es un niño de siete años al que sigue un misterioso globo rojo. Suzanne, su madre, está divorciada. Artista de mucho temperamento, trabaja en un teatro de marionetas, y está preparando una obra basada en una leyenda china. Debido a su horario, necesita a una niñera, y acude a Song, una estudiante de cine taiwanesa. La joven no sólo cuida del chico, le toca lidiar con un inquilino gorrón, vecino de Suzanne, o atender a las visitas de Suzanne que llegan a su apartamento cuando no está en casa. Siempre con su pequeña cámara digital de vídeo a cuestas, Song tiene una idea para un cortometraje, inspirada en la película El globo rojo, de Albert Lamorisse. DeCine21.

  

¿INTRIGA CONTRA ESPAÑA Y EURO?, de Joaquím Muns

 

Copio un artículo aparecido ayer en La Vanguardia, donde el autor vapulea a los políticos de nuestro gobierno al no querer reconocer su culpa en la mala gestión de la crisis, "la culpa siempre la tienen los demás". Muy lúcido.

Joaquim Muns

Costó mucho que las autoridades españolas reconocieran la existencia de una seria crisis económica en el país. Luego argumentaron que estábamos preparados y por eso mismo saldríamos de la crisis pronto y reforzados. Pero la realidad ha sacudido la economía española con una intensidad muy dura. Nadie puede negar, por tanto, que la situación es muy grave y el consenso prácticamente unánime es que no se podrá salir de esta coyuntura sin una serie de medidas de gran calado, además de reformas estructurales serias y seguramente profundas.

Para poder confrontar esta realidad con seriedad es necesario un ejercicio de introspección para dilucidar lo que se ha hecho mal, lo que no funciona y lo que hay que corregir urgentemente. Naturalmente, este análisis requiere sobriedad, humildad y valentía. También precisa un grado elevado de autoexigencia y priorizar el bien común por encima del interés personal y de partido.

Desde que comenzó la decadencia española en el siglo XVII, que todavía no se ha superado, los gobernantes han tenido una tendencia irrefrenable a achacar los males del país a nefastas influencias del exterior. El expediente de asumir la propia culpabilidad requiere un grado de madurez de la que, posiblemente, este país todavía carece. Esta desconfianza de lo que procede del exterior lleva a otra consecuencia igualmente perversa: descartar, por malévolos o supuestamente equivocados, los consejos de los demás.

Este subconsciente histórico español es el que seguramente ha llevado estos últimos días al Gobierno a delatar dos supuestas confabulaciones que afectan de lleno al país. La primera se trataría de una trama de los mercados para debilitar al euro. La segunda confabulación procede, según el Gobierno y algunos medios que piensan como él, de la prensa anglosajona y, especialmente, del periódico económico Financial Times.Este último ataque iría, por razones que nunca se explicitan claramente, contra España. Sería, digamos, la puesta al día de la históricamente conocida como Pérfida Albión.

Sorprende y llena de congoja que a estas alturas del siglo XXI, cuando aparentemente estamos en el posmodernismo, es decir en sociedades cultas, avanzadas y libres, aparezcan este tipo de argumentos más típicos de sociedades atrasadas, temerosas y xenófobas. Los peores enemigos que tenemos no están fuera de nuestras fronteras. Si ello fuera así, la solución sería fácil: cerrarlas. El problema está en nosotros, en nuestra ignorancia, en nuestro orgullo y en nuestro aislacionismo intelectual.

Soy un asiduo lector de la prensa económica anglosajona desde que, en 1959, llegué a Londres para proseguir mis estudios. Llevo, pues, más de 50 años leyendo estas publicaciones, que básicamente son liberales y defienden el libre mercado. Son críticas con los sistemas políticos represivos y con los sistemas económicos intervencionistas. Critican a España como lo hacen a otros países.

En concreto, la gran mayoría de la prensa internacional y no sólo la anglosajona concuerda, con matices y grados de contundencia diferentes, en destacar que la actual situación económica española es muy difícil. Si los dardos van dirigidos a la prensa anglosajona (fundamentalmente Financial Times y The Economist), es porque son publicaciones prestigiosas, respetadas y muy influyente. Y esto es lo que duele. Nunca he visto en ellas el pretendido antiespañolismo; lo que sí he visto repetidamente, y como ocurre ahora mismo, severas críticas a las políticas económicas de los gobiernos españoles. Es una treta conocida de los gobernantes desviar hacia el país las críticas que reciben para concitar su rechazo.

Hablar de un ataque al euro es otro expediente populista. Los mercados financieros actúan con activos denominados en diversas monedas (dólar, libra esterlina, euro, etcétera). Según los problemas y perspectivas de los países emisores de estas monedas, los inversores se mueven de unos activos a otros. Cuando han aflorado los problemas de varios países de la zona euro, los que tenían valores en euros, especialmente bonos de los países afectados, los han vendido. La cantidad mencionada de 8.000 millones de euros en un día es muy pequeña y equivale a menos del 1% del valor diario de las transacciones del mercado de euros, pero suficiente para empujar la moneda comunitaria a la baja.

Llamar complot o incluso especulación a la venta de algo por miedo a que pierda valor es una tontería. Además, el mejor favor que se puede hacer a la zona euro es empujar su sobrevalorada moneda, el euro, a la baja. Ello supone ganar competitividad en el momento exacto en el que los países de la zona, y entre ellos España, la necesitan para exportar más y salir, así, de la crisis. Si esto es fruto de un complot, bienvenido sea este complot. Y si los especuladores nos ayudan a exportar más en esta coyuntura tan crucial, bienvenidos sean los llamados especuladores.

No hay duda de que una de las causas de la crisis financiera que estamos viviendo ha sido, según criterio unánime, el desprecio o la minusvaloración del riesgo en que han incurrido los mercados. Se les exige que, en el futuro, valoren mejor el riesgo. Si lo hubieran hecho en su momento, países como Grecia, Irlanda y España no se habrían deslizado por la pendiente de un endeudamiento excesivo. ¿Por qué hay que quejarse, ahora, de que los mercados se hayan dado cuenta de que han de ser más cuidadosos con el riesgo del país?

Los mercados quieren pura y simplemente que adoptemos políticas que conduzcan al crecimiento económico, de manera que puedan cobrar el dinero que nos han prestado. Si, al fin y al cabo, nuestros intereses y los de los mercados que detentan y han de seguir financiando nuestra deuda son exactamente los mismos, ¿por qué tanto vapuleo a los mercados?

Un poco de gramática

  

He leído esta colaboración de la web de un sindicato. Fantástica. Politicos, presten atención, ya que no lo prendieron en su momento.

En castellano existen los participios activos como derivado de los tiempos verbales. El participio activo del verbo atacar es "atacante"; el de salir es "saliente"; el de cantar es "cantante" y el de existir, "existente". ¿Cuál es el del verbo ser? Es "el ente", que significa "el que tiene entidad", en definitiva "el que es". Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación "-nte".

Así, al que preside, se le llama "presidente" y nunca "presidenta", independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza la acción.

De manera análoga, se dice "capilla ardiente", no "ardienta"; se dice "estudiante", no "estudianta"; se dice "independiente" y no "independienta"; "paciente", no “pacienta"; "dirigente", no dirigenta"; "residente", o "residenta”.

Y ahora, la pregunta del millón: nuestros políticos y muchos periodistas (hombres y mujeres, que los hombres que ejercen el periodismo no son "periodistos"), ¿hacen mal uso de la lengua por motivos ideológicos o por ignorancia de la Gramática de la Lengua Española? Creo que por las dos razones. Es más, creo que la ignorancia les lleva a aplicar patrones ideológicos y la misma aplicación automática de esos patrones ideológicos los hace más ignorantes (a ellos y a sus seguidores).

No me gustan las cadenas de correos electrónicos (suelo eliminarlas) pero, por una vez, os propongo que paséis el mensaje a vuestros amigos y conocidos, en la esperanza de que llegue finalmente a esos ignorantes semovientes (no "ignorantas semovientas", aunque ocupen carteras ministeriales).

Lamento haber aguado la fiesta a un grupo de hombres que se habían asociado en defensa del género y que habían firmado un manifiesto. Algunos de los firmantes eran: el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el golfisto, el arreglisto, el funambulisto, el proyectisto, el turisto, el contratisto, el paisajisto, el taxisto, el artisto, el periodisto, el violinisto, el taxidermisto, el telefonisto, el masajisto, el gasisto, el trompetisto, el violinisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el policío del esquino y, sobre todo, ¡el machisto!

  

14/02/2010

Els Professors de Música al Palau

  

Diumenge 7 de febrer vam actuar al Palau de la Música Catalana un Orfeó de Professors de Música de Catalunya. Ens va arribar la convocatòria a través de la Associació Conèixer Catalunya  dins la campanya Xarxa Musical Escolar, i m'hi vaig apuntar. Ens va dirigir David Gómez Comino, que és qui va fer els arranjaments de les partitures. Va ser molt gratificant. Tenint en conte que només vam assajar tots plegats un matí, va sortir força bé. A part del concert, als assajos des del primer moment van sonar força bé. Acostumats com estem a assajar alumnes sense orella i sense coneixements musicals... Insereixo aquí els vídeos que va enregistrar el meu germà. Xulos eh!?











13/02/2010

Cuatro hermanas, de Jetta Carleton

  
"Cuatro hermanas"
Jetta Carleton
Libros del Asteroide 2009

A principios de los años cincuenta, Matthew Soames, maestro en un colegio rural, y su mujer, Callie, disfrutan del final del verano en su granja de las afueras de Renfro, Misuri, en la que criaron a sus cuatro enérgicas hijas: la mayor, Jessica; Leonie, la más responsable; la indómita Mathy, que dejó sus estudios para casarse con un piloto acrobático, y la pequeña Mary Jo, que abandonó la granja muy joven para trabajar en la televisión en Nueva York.
Como cada año, tres de sus hijas acuden a visitarles durante unas semanas. El final de su estancia hace aflorar los recuerdos: las alegrías, decepciones, amores y desengaños que marcaron el paso del tiempo y que parecen haber dominado la vida de las cuatro hermanas. Sin embargo, más allá de lo ocurrido late el profundo amor que los ha mantenido unidos durante todos esos años.
Cuatro hermanas, la primera y única novela de Jetta Carleton, fue publicada por primera vez en 1962. 

Se lee bien este libro, es interesante, intimista. La pega que le encuentro es que los personajes protagonistas son poco leales, tienen sus secretos que no solucionan, una mentalidad conformista. Aunque intentan trascender más allá de sus acciones, no se sacrifican por vencer las dificultades, sus defectos, sino que se queda todo en una pura bondad poco atractiva, que en definitiva deja un regusto de tristeza. Un 7. No es un libro malo, pero hay cosas mejores para leer.

 

Arturo Pérez-Reverte y los di-putados

  

Normalmente no suelo publicar artículos subidos de tono en este blog. Con éste de Pérez-Reverte hago una excepción, porque me he sentido totalmente identificada.

Paso a menudo por la carrera de San Jerónimo, caminando por la acera opuesta a las Cortes, y a veces coincido con la salida de los diputados del Congreso. Hay coches oficiales con sus conductores y escoltas, periodistas dando los últimos canutazos junto a la verja, y un tropel de individuos de ambos sexos, encorbatados ellos y peripuestas ellas, saliendo del recinto con los aires que pueden ustedes imaginar. No identifico a casi ninguno, y apenas veo los telediarios; pero al pájaro se le conoce por la cagada.

Van pavoneándose graves, importantes, seguros de su papel en los destinos de España, camino del coche o del restaurante donde seguirán trazando líneas maestras de la política nacional y periférica. No pocos salen arrogantes y sobrados como estrellas de la tele, con trajes a medida, zapatos caros y maneras afectadas de nuevos ricos. Oportunistas advenedizos que cada mañana se miran al espejo para comprobar que están despiertos y celebrar su buena suerte. Diputados, nada menos. Sin tener, algunos, el bachillerato. Ni haber trabajado en su vida. Desconociendo lo que es madrugar para fichar a las nueve de la mañana, o buscar curro fuera de la protección del partido político al que se afiliaron sabiamente desde jovencitos. Sin miedo a la cola del paro.

Sin escrúpulos y sin vergüenza. Y en cada ocasión, cuando me cruzo con ese desfile insultante, con ese espectáculo de prepotencia absurda, experimento un intenso desagrado; un malestar íntimo, hecho de indignación y desprecio. No es un acto reflexivo, como digo. Sólo visceral. Desprovisto de razón. Un estallido de cólera interior. Las ganas de acercarme a cualquiera de ellos y ciscarme en su puta madre.

Sé que esto es excesivo. Que siempre hay justos en Sodoma. Gente honrada. Políticos decentes cuya existencia es necesaria. No digo que no. Pero hablo hoy de sentimientos, no de razones. De impulsos. Yo no elijo cómo me siento. Cómo me salta el automático. Algo debe de ocurrir, sin embargo, cuando a un ciudadano de 57 años y en uso correcto de sus facultades mentales, con la vida resuelta, cultura adecuada, inteligencia media y conocimiento amplio y razonable del mundo, se le sube la pólvora al campanario mientras asiste al desfile de los diputados españoles saliendo de las Cortes.

Cuando la náusea y la cólera son tan intensas. Eso me preocupa, por supuesto. Sigo caminando carrera de San Jerónimo abajo, y me pregunto qué está pasando. Hasta qué punto los años, la vida que llevé en otro tiempo, los libros que he leído, el panorama actual, me hacen ver las cosas de modo tan siniestro. Tan agresivo y pesimista. Por qué creo ver sólo gentuza cuando los miro, pese a saber que entre ellos hay gente perfectamente honorable. Por qué, de admirar y respetar a quienes ocuparon esos mismos escaños hace veinte o treinta años, he pasado a despreciar de este modo a sus mediocres reyezuelos sucesores.

Por qué unas cuantas docenas de analfabetos irresponsables y pagados de sí mismos, sin distinción de partido ni ideología, pueden amargarme en uninstante, de este modo, la tarde, el día, el país y la vida. Quizá porque los conozco, concluyo. No uno por uno, claro, sino a la tropa. La casta general. Los he visto durante años, aquí y afuera. Estuve en los bosques de cruces de madera, en los callejones sin salida a donde llevan sus irresponsabilidades, sus corruptelas, sus ambiciones. Su incultura atroz y su falta de escrúpulos. Conozco las consecuencias. Y sé cómo lo hacen ahora, adaptándose a su tiempo y su momento. Lo sabe cualquiera que se fije. Que lea y mire. Algún día, si tengo la cabeza lo bastante fría, les detallaré a ustedes cómo se lo montan. Cómo y dónde comen y a costa de quién.

Cómo se reparten las dietas, los privilegios y los coches oficiales. Cómo organizan entre ellos, en comisiones y visitas institucionales que a nadie importan una mierda, descarados e inútiles viajes turísticos que pagan los contribuyentes. Cómo se han trajinado ¿ahí no hay discrepancias ideológicas? el privilegio de cobrar la máxima pensión pública dejubilación tras sólo 7 años en el escaño, frente a los 35 de trabajo honrado que necesita un ciudadano común. Cómo quienes llegan a ministros tendrán, al jubilarse, sólidas pensiones compatibles con cualquier trabajo público o privado, pensiones vitalicias cuando lleguen a la edad de jubilación forzosa, e indemnizaciones mensuales del 100% de su salario al cesar en el cargo, cobradas completas y sin hacer cola en ventanillas, desde el primer día.

De cualquier modo, por hoy es suficiente. Y se acaba la página. Tenía ganas de echar la pota, eso es todo. De desahogarme dándole a la tecla, y es lo que he hecho. Otro día seré más coherente. Más razonable y objetivo. Quizás. Ahora, por lo menos, mientras camino por la carrera de San Jerónimo, algunos sabrán lo que tengo en la cabeza cuando me cruzo con ellos.

Arturo Pérez-Reverte
 
 

08/02/2010

La novela negra, de moda.

  

Copio del blog de Javier Cercas un artículo suyo sobre la novela negra, que me parece muy interesante. Para leerlo bien, clicar en FULL.

31/01/2010

El primer assalt, de Lluïsa Forrellad

 

"El primer assalt"
Lluïsa Forrellad
Angle Editorial 2009

Barcelona, 1962. Al barri del Clot mor Manel Funset, propietari d’un taller mecànic. A principis dels anys quaranta s’havia casat amb Jacinta, una noia enamoradissa de bona família, els Galobard, i tenen un fill, Juli, de divuit anys, aprenent de comptable i que boxeja per afició.
La mort de Manel Funset fa que el fill s'encarregui del taller amb Dionís, el mecànic, i tregui el millor de si mateix. El seu entrenador de boxa opinava que si al carrer es comportava igual que al ring, seria un home com cal.

El millor de la novel·la és la descripció dels diferents ambients de la Barcelona dels anys seixanta, la Bonanova, el Clot, els costums i formes de parlar de les diferents classe socials, en el que la Forrellad és una autèntica mestra. L'ambient on es desenvolupa la majoria de la novel·la és bastant sòrdid, no el recomano pels lectors més joves. M'ha agradat. Un 8.

 

Exiliados en su propia tierra

  

Con este título publica hoy La Vanguardia un impresionante artículo del corresponsal en Ramala, Henrique Cymerman, sobre la persecución de los cristianos en Gaza por parte de los islamistas. Si estos hechos ocurrieran al revés, es decir, los cristianos persiguieran a los musulmanes, toda la prensa mundial, de papel y virtual, se haría eco. ¿Por qué somos tan hipócritas? Lo copio a continuación.

Basta. Hay que hablar, contar la verdad sobre lo que ocurre en Gaza. No podemos mantener el silencio, pero, por favor, no revelen ningún detalle que me pueda identificar", suplica Antón (nombre inventado por él mismo), nacido en la franja de Gaza, y cuya familia vive allí hace cientos de años.

Se puso una capucha para no ser reconocido, y en el último momento anuló nuestro encuentro con su familia, a la que acaba de llevar a Belén, huyendo de los islamistas de Gaza. Hablamos en la calle y su esposa mira con aire preocupado desde la ventana. Con su bebé en brazos, le grita en árabe: "Piensa en nuestros parientes que aún están allá".

A lo lejos nos observa alguien que ha decidido que ya no tiene más que perder. Se trata del general Kamal Elias Fuad al Tarzi, el oficial cristiano de más alto rango de las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina. Contactó con nosotros por iniciativa propia para denunciar lo que define como "persecuciones sistemáticas de grupos islamistas vinculados a Hamas" contra la minoritaria comunidad cristiana.

Al Tarzi se refugia en un pequeño piso de Beit-Sajur, en Cisjordania. Suspira: "Desde que Hamas llevó a cabo el golpe de estado en junio del 2007, inició una serie de agresiones. La primera fue el asesinato de Rami Ayad, de 35 años, el 7 de octubre del 2007, que trabajaba en la iglesia baptista, ayudando a los pobres, musulmanes y cristianos. Después de matarle, descuartizaron su cuerpo. En ese momento tendríamos que haber caído en ello".

Según el oficial, Hamas condenó los ataques oficialmente, pero lejos de las cámaras los apoya. "En el fondo, ellos, y los otros grupos islámicos, tienen la misma ideología coránica", explica.

Todo lo contrario opina el jeque Sadel Hamdan, diputado de Hamas en el Parlamento de Ramala. "Los cristianos son nuestros hermanos - señala-y hacemos todo lo posible para proteger sus derechos. Condenamos cualquier ataque contra ellos. Estos ataques no los comete Hamas, sino fanáticos religiosos".

Al Tarzi vive rodeado de documentos en los que pide asilo político, porque teme por su vida. "Una noche unos enmascarados con silenciadores me intentaron matar, pero logré escapar. Durante tres meses me escondí en el cementerio, en el puerto, en iglesias, hasta que pude huir a Cisjordania. Mi mujer y mi hija se quedaron allá, y ahora sólo puedo hablar con ellas por teléfono".

Al Tarzi y Antón describen una serie de ataques islamistas más que tuvieron lugar en los últi mos dos años y medio en Gaza. Primero, los radicales quemaron la biblioteca de libros de cristianismo. Luego, incendiaron la escuela de la Sagrada Familia, que está dirigida por las monjas de la Madre Teresa. Luego hicieron estallar la biblioteca de YMCA y dispararon contra la iglesia ortodoxa. "Hamas metió a los cristianos y a sus rivales de Al Fatah en el mismo saco. Ninguna de sus investigaciones virtuales llegó a nada", afirma el general.

En la iglesia ortodoxa de Beit-Sajur el padre Saba Kheer y su esposa, Wasima, ayudan a los 120 cristianos de Gaza que han logrado huir a Cisjordania. "Los israelíes bloquean Gaza, y de ellos depende que más de mil cristianos de la franja reciban permiso para marcharse. Abandonan Gaza porque se sienten oprimidos. Nosotros pedimos a nuestros hermanos musulmanes que dejen de agredirnos, para que podamos vivir en paz como en el pasado, ya que todos somos palestinos".

En Bet-Sajur, al lado de Belén, hay 12.000 cristianos, 9.000 de ellos ortodoxos, y los demás católicos y protestantes. Estas comunidades están muy bien organizadas, por lo que intentan brindar ayuda a sus hermanos y familiares de Gaza. En el caso de la familia de Antón, por ejemplo, parientes de Cisjordania le alquilaron un piso y le ayudaron a conseguir trabajo en una ONG.

Antón señala que en los últimos meses se multiplican las agresiones verbales. "Atacan a nuestras chicas si no van con velo, y les gritan que se conviertan al islam. Por eso ahora nadie se atreve a ir con la cruz al cuello".

Wasima afirma que muchas mujeres de Gaza le cuentan que cuando iban al mercado de compras, si no se tapaban con el velo musulmán, les lanzaban ácido y les quemaban la cara. "Los radicales quieren que todos sean de la misma religión", opina.

Los cristianos que permanecen en Gaza continúan celebrando misa y la tensión es muy grande. Parte de los cristianos acusan a Israel de permitir el paso a Cisjordania solamente a quien tiene más de 35 anos y menos de 16. "¿Y qué hacemos con los demás?", se pregunta Amal al Mazri, una cristiana de Gaza que recuerda que en el pasado sus vecinos musulmanes participaban en las fiestas cristianas. "Ahora todo eso ya no existe, y los cristianos que pueden se marchan", añade.

Antón, desde su nueva casa de Belén, reconoce que su sueño sería volver a la franja de Gaza en la que nació, creció, y en la que están todos sus recuerdos. Aprovecha para lanzar un mensaje a los radicales que mataron a su amigo Rami, lo intentaron con Kamal, y que atacaron instituciones de su comunidad: "Tanto los cristianos como los musulmanes somos un mismo pueblo, y queremos seguir viviendo en paz como antes. Creo en Jesús, que nos enseñó a dar la otra mejilla". Pero la mejilla de Antón continúa cubierta, para no ser identificado. Un exiliado en su propia tierra.
 
  

Corrupciones no delictivas que pervierten la democracia

  

Lúcido análisis de Gustavo Bueno, en su libro "El fundamentalismo democrático". Copio algunos fragmentos, entresacados de Aceprensa referidos a la nueva ley del aborto.

El aborto no es progreso
En primer lugar, por la carga ideológica que lleva la reforma desde su concepción. Tal y como indica Bueno, la idea de una ley de plazos fue presentada por Zapatero recién obtenida su segunda victoria electoral (2008) dentro de un proyecto de “giro a la izquierda”.

Bueno cree que entender el aborto como un contenido propio de un programa de izquierdas es una consideración “totalmente gratuita y temeraria”. Como también lo es la identificación entre progresismo y aborto. Más bien, habría que ver el aborto “como un regreso o ‘retroceso reaccionario’ a la época de la barbarie”.

Para justificar esta afirmación, Bueno recuerda que el aborto provocado solo puede considerarse un progreso como técnica del control de la población alternativa al infanticidio, pero aun así es algo propio de una época bárbara. Incluso si se consideran las cosas sólo desde este punto de vista limitado, parece bastante claro que el recurso al aborto en las civilizaciones avanzadas representa “un arcaísmo inadmisible”.

La segunda razón que invoca Bueno para considerar la nueva ley del aborto como un caso de corrupción democrática es la estrategia seguida por el gobierno para “zanjar la cuestión reduciéndola a un enfrentamiento entre los ‘defensores racionalistas’ del aborto y los antiabortistas ‘que se apoyan en la Conferencia Episcopal’”.

El tercer argumento de Bueno se dirige contra el supuesto “derecho al aborto” que tendría la mujer embarazada. La identidad individual del nasciturus, presente en cada fase del proceso ontogenético, hace que el argumento del “hijo no deseado” salte por los aires: “La vida de ese hijo que tiene ya una identidad singularizada no tiene nada que ver con que otra persona, aunque sea su madre, lo desee o lo deje de desear”.

“(...) ¿Y qué le importa al germen, al embrión, al feto o al infante, que tienen una vida individual propia y autónoma respecto de la madre, el no haber sido deseado por ella? ¿Acaso puede un hijo asesinar a sus padres porque no desea tenerlos?”