18/06/2010

John Foppe, hombre completo




Impresionante testimonio de este hombre que nació sin brazos y a los cinco años decidió superar todas las barreras. Me acordaba de Tony Melendes, que vi en YouTube hace unos años, que se gana la vida tocando la guitarra con los pies. Los dos coinciden en lo mismo: "No digas no puedo, di no quiero, porque si quieres, puedes". Una magnífica lección para la generación de azúcar que sube. Pongo el vídeo al final de la entrevista.

John Foppe, hombre completo

"Nací sin brazos, pero no me pongo límites por eso"


Tengo 39 años. Nací y vivo cerca del Misisipi. Soy asesor: ayudo a transformar sueños en resultados. Estoy casado y tengo una hija de tres años. ¿Política? ¡Basta de ideas discapacitantes! Soy creyente. Eres un discapacitado si te resistes a sortear barreras

VÍCTOR-M. AMELA

¿Cómo le doy la mano?

Apriéteme el hombro.

Encantado.

Igualmente.

¿A qué edad supo que le faltaban los brazos?

Al ir a la escuela, a los cinco años, me di cuenta de mi diferencia. Y sentí angustia y miedo, vergüenza y autocompasión.

¿Qué fue lo más duro?

Intentar acoplarme unos brazos ortopédicos: me daban calor, peso, era espantoso.

¿Nació así?

Sí. Y con malformaciones en la cadera y escoliosis, aunque esto se fue corrigiendo.

¿Cuál es la causa de su falta de brazos?


Desconocida. Somos siete hermanos, y sólo yo nací así.

¿Qué le decían sus padres cuando volvía triste del colegio?


 "No eres menos que nadie por no tener brazos". Pero yo sí me tenía por menos y me autocompadecía... Y no hacía nada por mí.

¿Nada?


 Como despertaba compasión, la utilizaba: tenían que hacérmelo todo, desde vestirme por la mañana. Pero sucedió algo...

¿Qué pasó?


Quise ir a las colonias del colegio. Y mis padres decidieron aplicarme el amor rudo.

¿Qué es el amor rudo?


Iría a las colonias si demostraba que podía hacerme cargo de mí mismo. Y ordenaron a mi hermano, que me vestía cada mañana, que a la mañana siguiente no lo hiciese.

¿Y logró vestirse usted solo?


No. Y me desesperé. Mi hermano, pobre, quiso ayudarme: mi madre se lo prohibió. Me dejaron solo en la habitación, desnudo...

¿Y qué hizo usted?


Puse los calzoncillos en el suelo, coloqué un pie en cada agujero, me tumbé de espaldas, levanté las piernas, dejé que la prenda cayera en mis muslos, me arrastré hasta una cómoda y usé sus salientes para subírmelos…

Vaya gesta.


Yo gritaba, lloraba, suplicaba ayuda... Sentía mucho miedo... Me veía perdido. Quedé en el suelo en un charco de sudor y lágrimas... Fracasé, y algo se me rompió por dentro..

¿Qué se le rompió?


La fe en la vida...

...

Pero luego reaccioné decidiendo que si había sido testarudo para no hacer nada, ¡ahora lo sería para actuar! Y así abandoné toda la rabia y la pena a un lado..., y actué.

¿De qué modo?


Pedí calzoncillos con gomas, y ropa fácil de ponerme, y un reloj de pulsera con gomas...

¿Dónde se lo puso?


En el tobillo, ¿ve? Y me adiestré en usar los pies para todo.

¿Qué es capaz de hacer con sus pies?


Escribir, dibujar, pintar, pasar hojas, cocinar, usar cubiertos, coger un vaso, conducir mi coche, llamar por teléfono, rascarme la cabeza..., ¿ve?

Sí.

Pero todo esto no tiene mucha importancia.

Hombre...


Lo que importa es dejar de ser espectador de las cosas: pasar a ser actor protagonista.

¿Y cómo vivió su adolescencia, cuando quería ligar?


Ellas querían ser sólo amigas. Y sufrí... Pero luego me relajé y decidí disfrutar de las cosas... Y entonces llegó mi pareja, Christine, igual que Meg Ryan: mírela en esta foto...

¿Qué le gustó a Christine de usted?


Mi amor por la vida. Ella tenía un novio culturista, guapísimo..., pero muy quejica, que odiaba mojarse el pelo... Cuando Christine vio como yo me tiraba de cabeza al mar...

¿Cuál es su lema, John?

Ser antes de hacer, hacer antes de tener.

Explíquemelo.

La gente suele decirse "¡no tengo dinero!" o "¡no tengo tiempo!", y de eso deduce "¡no puedo hacer nada!". Y de eso concluye "¡no soy nada!". ¡Qué error!: es justo al revés. Convéncete de esto: ¡sí "eres"! Y con ese motor interno, el resto va viniendo.

Pero cuesta "ser".


Porque todos somos discapacitados... anímicos: "no puedo", "es imposible", "no hay nada que hacer", te dices. Y, convencido de que tienes razón, te acomodas en esa idea.

A veces pienso así.


¿Y crees tener razón en esto? Entonces eres un discapacitado... con dos brazos.

Vaya.


Si das por inamovibles tus límites, eres tan discapacitado como yo cuando creía imposible ponerme los calzoncillos por mí mismo.

Denos un consejo a los discapacitados.

Elige ser. Elige quién serás: ten una visión y conviértete en tu propia visión. ¿Cuál es tu excusa para no hacerlo, dime? Pregúntatelo. Yo no soy un gurú de esos, no: ¡yo sólo hablo de lo que sé porque lo he vivido!

¿Y qué sabe, al final?


Que fracasar consiste en no intentar demoler barreras. Así que en vez de repetirte "¡no merece la pena intentarlo!", repítete siempre "¡merece la pena intentarlo!".

¿Sean cuales sean mis circunstancias, mis límites físicos o materiales?


Aunque pueda parecerte que no, ¡siempre hay una alternativa! La realidad es lo que tú creas con tu percepción de las cosas. ¡Crea una realidad nueva, pues! Porque tú puedes elegir tu manera de ver el mundo. O sea, ¡puedes elegir el mundo! Pero sólo tú, nadie por ti. ¿Por qué eliges mutilarte?

Si volviese al vientre de su madre y pudiese elegir nacer con brazos, ¿lo haría?
¡No! Yo soy este que soy.

 


17/06/2010

Nens de sucre

   
   
   
Per Setmana Santa, els alumnes de 2n de Batxillerat del meu institut van marxar de viatge a París. Va haver un incident amb un alumnes que es va "perdre" del grup i no va arribar a agafar el metro amb tots, perdent-se l'activitat d'aquell dia. Els pares estaven indignats perquè cap professor es va posar a buscar el seu fill per París. El nen té divuit anys. Un nen de sucre. Copio un article aparegut al Diari de Girona ahir. Ja es veu que el consentiment dels pares vers als fills és un dels grans lastres que comporta l'educació dels nostres dies.

És l'hora de pati. Estic a la sala de professors a punt de fer-me un tallat a la màquina de cafè quan apareix una tutora acompanyada d'una mare que vol parlar amb mi. Està preocupada perquè el seu nen no menja. Exactament va ser el dia anterior que no va dinar gens o gairebé gens. El motiu és que tenia un disgust molt gran amb mi perquè a classe li vaig cridar l'atenció demanant-li que callés i atengués a les meves explicacions. La seva resposta va ser que no tenia un bon dia -dit malcaradament- i així va quedar la cosa.

Bé, així ben bé no, que quan va tornar a casa no va dinar gens. A l'endemà li vaig preguntar, al nen, si tindria un bon dia a la qual cosa em va contestar, sec, que no! i que a l'endemà tampoc! I així ho vam deixar fins que aquell mateix dia va venir la seva mare preocupada perquè el seu nen no li menja. Explicats els fets fil per randa la mare va semblar mig conforme i jo més alleujat: el nen no va dinar del disgust però va berenar, i molt! El tema del sopar no va sortir a la conversa i sobre aquest punt no puc informar: mea culpa. El nen que un dia no va dinar té 17 anys i fa 2n de batxillerat.

A la cua del metge, un avi m'explicava aquesta setmana que va començar a treballar als 9 anys menant a pasturar 150 ovelles. Alguns dels meus amics venien gelats amb 12 o 13 anys i gairebé tots els de la meva generació fèiem la temporada d'estiu des dels 14 o 15. Ara no es pot treballar abans dels 16 anys. És el progrés! -diuen els nostres legisladors- i jo estic d'acord amb la finalitat però no amb els mitjans que s'estan utilitzant. Entre tots estem criant una generació de nens que ho són més enllà del raonable, que tenen poques responsabilitats i massa privilegis i que són incapaços de tolerar la frustració. La conseqüència és que estem infantilitzant l'adolescència. No trobo normal que una mare em discuteixi el suspens de la seva filla de 17 anys després d'explicar-li els criteris de correcció i llegir conjuntament l'examen. No és normal que els alumnes majors de 16 anys que no treballen a classe, que van a divertir-se i molestar als companys que volen estudiar, que han superat l'edat d'escolarització obligatòria i que són insolents amb els professors, els centres tinguin veritables dificultats per evitar haver-los de suportar. No és normal que un llibre sobre l'adolescència defineixi la postadolescència com aquells joves de 29 a 35 anys. No és normal que els mitjans de comunicació anomenin nens els joves i joves els adults de 30 o més anys.

Si no volem una societat de no-responsables -d'irresponsables, per tant- han de canviar moltes coses en l'educació dels nens i joves a la família, a l'escola, a l'institut i a la societat. Ens hi va el futur.

ARGEMIR GONZÁLEZ.
 
 
  

16/06/2010

"Réquiem por Nagasaki", de Paul Glynn

"Réquiem por Nagasaki"
Glynn, Paul
1999

Historia del Dr. Nagai, pionero de la radiología en Japón y superviviente de la bomba atómica. Más abajo copio el comentario de Aceprensa. Resumen: sólo la Fe sabe dar respuestas y sentido a tragedias como la bomba atómica. Y todos encontramos en nuestra vida nuestras bombas atómicas. Aunque literariamente deja bastante que desear -de ahí que lo califique con un 9 y no un 10-, para recomendar a cualquier persona con un mínimo de riqueza interior. Impactante. Precioso.

Takashi Nagai (1908-1951) fue un científico japonés casado y con dos hijos. Impulsó generosamente la medicina moderna en su país a costa de su propia salud. El ejercicio de la radiología le supuso una leucemia que no le impidió sin embargo continuar con una vida de intenso trabajo. Sobrevivió seis años a la bomba atómica de Nagasaki, la mayor parte de ellos postrado en una cama. Escribió libros, ayudó a muchas personas y fue considerado un héroe nacional en su país.

El hecho clave de su vida como adulto, y que explica su fuerza interior, fue su conversión al catolicismo. Impulsado por la lectura de los Pensamientos de Pascal, persiguió la verdad sin descanso, con valentía y honradez. Pasó del sintoísmo al racionalismo ateo y más tarde, resueltas sus dudas y aclaradas las relaciones entre la fe y la razón, y arrastrado por el ejemplo de vida de los cristianos que conocía, abrazó con todas las consecuencias su vocación.

La suya es una historia verdaderamente impresionante y conmovedora. Fue un ejemplo de amor a la ciencia y al trabajo y de devoción a su país; luego, con la fe, fue también un modelo de caridad, de esposo y padre, de sentido positivo y de esperanza. Supo mantenerse firme en unas condiciones humanamente durísimas, encontró sentido a su dolor y fue luz para todos los que le rodeaban. Y todo con gran sencillez. Ni siquiera la bomba atómica, de terribles consecuencias como narran con detalle algunas páginas estremecedoras de este libro, le arrancó de su corazón el perdón y la alegría.

Paul Glynn, un sacerdote Marista australiano que vivió 20 años en Japón, ha escrito esta biografía (1988), en la que, además, rinde homenaje a Japón, a su cultura, a sus mujeres, a sus mártires, a sus cristianos clandestinos, a su literatura y a su historia. Cuenta oportunamente muchos episodios de la historia del país, explica el sentido de algunas tradiciones y cita numerosas obras de su literatura, muy centrada, sobre todo en poesía, en la cuestión de la fugacidad de la vida. El libro, de modesta edición, incluye algunas fotografías, mapas y un glosario de términos japoneses.


 

Carta de un funcionario a su banco

   

Muy señores míos:

Por la presente lamento comunicarles que he decidido pagar un 5% menos en el recibo mensual de la hipoteca que tengo con su banco. Ha sido una decisión difícil pero me es imprescindible recortar gastos para salvar mi economía particular y reducir mi déficit. En acciones como ésta es cuando todos debemos arrimar el hombro por lo que les pido comprensión y solidaridad. Al fin y al cabo yo, como el resto de ciudadanos, colaboré en su día en la inyección de liquidez que recibieron ustedes para salvar el sistema financiero. En realidad me he visto forzado a tomar esta decisión porque mis padres, al ver el saldo de mi cuenta corriente, temen verse en la obligación de dejarme dinero y ustedes, como banqueros que son, saben mejor que nadie que no tiene sentido poner capital si no es para conseguir pingües beneficios. Me he informado y sé que es lícito tomar este tipo de decisiones de forma unilateral y sin previa negociación (Hay precedentes, ver declaraciones del Presidente del Gobierno en el parlamento el pasado 12 de mayo).

Aprovecho la ocasión para comunicarles que ya dispongo de suficientes sartenes y no necesito que me regalen ninguna más.

Atentamente,

Un funcionario hipotecado




      

13/06/2010

Mòbils i mones

 
 
 
Una professora de l'institut ens va deixar a la gaveta de la sala de professors un full convidant a reciclar els mòbils a no se on i així ajudar a no sé quina associació per la defensa dels primats. En llegir-ho no em vaig sentir gens motivada per aquest tema. Per què? Primer perplexitat, i després ja vaig saber per què: els primats em queden molt enrere en les meves prioritats. Davant està tot el que es referix a les persones i que toco cada dia i que em preocupa: l'atur, l'educació dels joves, l'avortament, la infelicitat i insatisfacció de les persones, el desconeixement de Déu, que és l'únic que pot omplir fins a vesar el cor humà...  En fi, les mones queden molt enrere... Però hi ha d'haver gent per a tot.
 
 
 

Sherlock Holmes

 
 
 
Película gamberrísima, que me ha hacho pasar un buen rato, sobre todo por los golpes de humor. Con trampa, porque todo se explica los últimos tres minutos de película. Pero mientras tanto se pasa bien. Lo mejor, las interpretaciones de los protagonistas, los golpes de humor y los efectos especiales. Lo peor: el guión. DeCine21.





Reflexión sindical

  
  
  
Hace tiempo que me cuestiono cual es el papel de los sindicatos en esta sociedad nuestra española. Forman parte del sistema y del poder y solo representan a una parte de los trabajadores. ¿Qué pasa con los autónomos, las empresas familiares, los jóvenes en busca del primer trabajo, etc? Pilar Rahola lo expresa muy bien en esta columna que copio. La negrita es mía.

La huelga no les ha ido bien y, si no están ciegos, la dura realidad del fracaso de la movilización debe haber hecho añicos las estrategias sindicales, lo cual incide en cualquier estrategia posterior. En este sentido, parece claro que los sindicatos deberían hacer una reflexión autocrítica, so pena de quedar como grandes fachadas ostentosas y efectistas, pero vacías de sentido de la realidad. ¿Por qué no han seguido la huelga la mayoría de los funcionarios que habían sido convocados? Por supuesto, son los convocantes quienes deben responder, pero algunas ideas críticas asoman en el horizonte y permiten una reflexión general. La primera, sobre la naturaleza misma de los sindicatos. Ciertamente se muestran como un contrapoder laboral al poder económico y político, y sus camisas sin corbata, o sus cuellos altos, avalan textilmente esa teórica condición. Pero en realidad hace décadas que los sindicatos forman parte del sistema, tanto, que los vasos comunicantes de unos y otros, con mítines compartidos, con socialistas puño en alto cantando la rancia Internacional en sus actos, con los propios sin movilizarse durante dos años a pesar de la crisis, con todo, el mensaje es inevitable: el poder sindical se siente bien con el poder, porque es... poder. Si añadimos los millones de euros que reciben de subvención y los miles de liberados sindicales que tienen, se completa el círculo. En este sentido, por cierto, ¿no sería hora de asumir, como todo sufrido terrenal, una reducción de esa alegría monetaria que reciben? Y más aún, ¿por qué debemos pagar con dinero público a los sindicatos y a las organizaciones empresariales? ¿Por qué no se sustentan con el dinero de sus afiliados, tal como ocurre en otros países? Algún día habrá que revisar estas hipotecas de la transición política. Y más allá de la cuestión económica, está el discurso. A menudo los sindicatos parecen decimonónicos y hablan en términos muy alejados de la realidad laboral. Primero, porque el binomio empresario/ obrero ha sido dinamitado con miles de autónomos, pymes y todo tipo de emprendedores que arriesgan tiempo, patrimonio y salud en activar la economía. Y segundo, porque el aumento impositivo hará más daño a la creación de empresas que la reducción de sueldo de los funcionarios. Quizás la cuestión está en preocuparse más por crear empleo que no sólo por defender el empleo que ya existe. Y también en bajar a la condición terrenal. Hoy los sindicatos son grandes estructuras de poder, económicamente fuertes, políticamente dependientes y retóricamente antiguas. Puede que todo ello no explique el fracaso del otro día. Pero explica la irrealidad en la que habitan. "Una empresa es como una bicicleta. O te mueves o te caes", dijo alguien. El problema está cuando sólo se defiende la bicicleta, pero se desprecia el movimiento. Resultado: cinco millones de parados.

"El Club de París", de Steve Berry

 
 
  

"El Club de París"
Berry, Steve
Mosaico 2010

No había leído nada de este autor, y por lo visto en protagonista ya es antiguo. Intriga, conspiraciones internacionales, malos malísimos, buenos vengativos... toda la acción transcurre en tres días. La solapa de la novela está llena de elogios de otros escritores similares: Cussler, Brown... Creo que es puro autobombo, porque esta novela para mi gusto vale poquito. ¿Por qué la he terminado? Porque necesitaba algo para encefalograma plano, que es como lo tengo ahora a final de curso. Me quedo con Forsyte, Mankell o Grisham. En fin. No la aconsejaré a nadie. Un 6.

Cuando Napoleón Bonaparte murió en 1821, se llevó a la tumba un impactante secreto. Como emperador, había saqueado incalculables riquezas de palacios y tesoros nacionales, e incluso de los Caballeros de Malta y el Vaticano. En sus últimos días, sus captores británicos esperaban averiguar dónde se ocultaba el botín. Pero él nos les desveló nada. ¿O tal vez sí? Cotton Malone está a punto de averiguarlo cuando los problemas llaman a la puerta de su librería: un agente del servicio secreto estadounidense que terminara convirtiéndose en su aliado. Sólo igualando el ingenio de un terrorista a sueldo, frustrando un atentado catastrófico, y emprendiendo una desesperada búsqueda del legendario tesoro perdido de Napoleón, podrá Malone evitar la anarquía económica internacional. Desde Dinamarca, pasando por Inglaterra y terminando en las calles de París, Malone participa en un intenso juego de duplicidad y muerte, todo para conseguir un tesoro de valor incalculable. Pero, ¿a qué precio?
   
   
  

"El guardán entre el centeno", de J.D.Salinger

      
   

"El guardián entre el centeno"
Salinger, J.D.

Ya había leído este libro hace muchos años, pero lo volvía leer porque lo elegimos para la despedida del Club Literario de este curso. Nos reencontraremos en septiembre, para comentar qué hemos leído durante el verano.

Hubo comentarios y aportaciones de todo tipo. Lo más interesante fue extrapolar la mentalidad de este adolescente con los de ahora. La profesoras coincidíamos en que la actuación del protagonista es totalmente creíble con su edad y condición. Con el dinero que le sale por las orejas es un irresponsable, no toma las riendas de su vida, no entiende cómo puede hacerlo. Denuncia en la actuación de los demás su propia actuación: no soporta la mentira mientras él miente sin control. Todo el mundo es falsísimo. No sabe analizar sus sentimientos: la alegría, la emoción, la ternura, el aburrimiento, el asco, el hastío... todo lo simplifica con un "me deprime". Y tiene golpes de humor buenísimos. En fin, creo que es una lectura clásica imprescindible.

10/06/2010

Príncipe de Asturias para Maalouf

   
   
                                                                                                                                                   
Me alegro. Es un autor árabe, aunque escribe en francés. Lo que he leído de él me ha gustado pero que mucho: "Samarcanda", "León el africano", "La roca de Tanios" y "Las escalas de Levante". Es auténtico, y sitúa muy bien en la mentalidad árabe. ¡Muchas felicidades!