05/12/2010

¿Qué mundo dejamos a nuestros hijos?

   
   
   
Contestando a la gallega, ¿Qué hijos dejamos en este mundo?
Me ha llegado por mail este escrito. Me encanta el sentido común de Abadía. Nada retórico. Pura sabiduría vital (de la vida). Lo transcribo.El subrayado es mío.

Leopoldo Abadía (Zaragoza, 1933) es un profesor y escritor español conocido por su análisis de la crisis económica actual. 

Leopoldo Abadía (autor de " La crisis Ninja ") dice :

Me escribe un amigo diciendo que está muy preocupado por el futuro de sus nietos. Que no sabe qué hacer: si dejarles herencia para que estudien o gastarse el dinero con su mujer y que "Dios les coja confesados". Lo de que Dios les coja confesados es un buen deseo, pero me parece que no tiene que ver con su preocupación. En muchas de mis conferencias, se levantaba una señora (esto es pregunta de señoras) y decía esa frase que me a mí me hace tanta gracia: "qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?" Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya están crecidos y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir "qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?" Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más convencido: "y a mí, qué me importa?!" Quizá suena un poco mal, pero es que, realmente, me importa muy poco. Yo era hijo único. Ahora, cuando me reúno con los otros 64 miembros de mi familia directa, pienso lo que dirían mis padres, si me vieran, porque de 1 a 65 hay mucha gente. Por lo menos, 64.

Mis padres fueron un modelo para mí. Se preocuparon mucho por mis cosas, me animaron a estudiar fuera de casa (cosa fundamental, de la que hablaré otro día, que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz. Y me exigieron mucho. Pero ¿qué mundo me dejaron? Pues mirad, me dejaron:

1.La guerra civil española
2.La segunda guerra mundial
3.Las dos bombas atómicas.
4.Corea
5.Vietnam
6. Los Balcanes
7. Afganistán
8. Irak
9. Internet
10. La globalización

Y no sigo, porque ésta es la lista que me ha salido de un tirón, sin pensar. Si pienso un poco,escribo un libro.

¿Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar? ¡Si no se lo podían imaginar! Lo que sí hicieron fue algo que nunca les agradeceré bastante: intentar darme una muy buena formación. Si no la adquirí, fue culpa mía. Eso es lo que yo quiero dejar a mis hijos, porque si me pongo a pensar en lo que va a pasar en el futuro, me entrará la depre y además, no servirá para nada, porque no les ayudaré en lo más mínimo.

A mí me gustaría que mis hijos y los hijos de ese señor que me ha escrito y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia, honrados, no murmuradores, sinceros, leales. Lo que por ahí se llama "buena gente".

Porque si son buena gente harán un mundo bueno. Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más darles una buena formación: que sepan distinguir el bien del mal, que no digan que todo vale, que piensen en los demás, que sean generosos...

En estos puntos suspensivos podéis poner todas las cosas buenas que se os ocurran. Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora joven con dos hijos pequeños. Como también aquel día me habían preguntado lo del mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho qué hijos íbamos a dejar a este mundo.

A la señora joven le sobraba sabiduría, y me hizo pensar. Y volví a darme cuenta de la importancia de los padres. Porque es fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro, en lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si salen mal, también, no arreglaremos las cosas. Y el Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación, quitando la asignatura de Filosofía y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de Historia de mi pueblo (por aquello de pensar en grande) o quitándola, diciendo que hay que saber inglés y todas estas cosas.

Pero lo fundamental es lo otro: los padres. Ya sé que todos tienen mucho trabajo, que las cosas ya no son como antes, que el padre y la madre llegan cansados a casa, que mientras llegan, los hijos ven la tele basura, que lo de la libertad es lo que se lleva, que la autoridad de los padres es cosa del siglo pasado.
Lo sé todo. TODO. Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo, no hagamos NADA.

Leopoldo Abadía

P.D.
1. No he hablado de los nietos, porque para eso tienen a sus padres.
2. Yo, con mis nietos, a merendar y a decir tonterías y a reírnos, y a contarles las notas que sacaba su padre cuando era pequeño.
3. Y así, además de divertirme, quizá también ayudo a formarles.
   
   
  

01/12/2010

¿Con el móvil nos comunicamos?

   
   
    
¿O nos aislamos? ¡Muy bueno! (Odio el teléfono)


28/11/2010

La Bohème

   
   
   
Ayer fui a ver este película, para ver si llevo a mis alumnos a verla. Está muy bien, sobre todo porque esta ópera de Puccini es una maravilla... y la traslación a película, cuidada, con buen sonido y montaje. Recomendada para cualquier persona con sensibilidad musical. Subtitulada en castellano, para poder seguirla bien.

"El milagro de las abejas"

    
    
    
"El milagro de las abejas"
Yúfera, Pedro L.
Destino 2010

He dejado este libro en la página 274 (tiene 540). Es un libro de aventuras en el Méjico de finales del siglo XIX, relatado pro un abogado que ha encontrado un manuscrito de la época en un cajón de un escritorio de su padre al fallecer éste. ¿Por qué lo dejo? Es bastante interesante, coge... pero le falta calidad literaria y agilidad. Se hace premioso. Los protagonistas no tienen tanta fuerza humana como para seguirlos a través de tantas páginas. Ha llegado un momento que me daba igual lo que les ocurriera, y he perdido el interés por terminar el libro. Tengo otros más interesantes en cola. Éste era una especie de compromiso con una amiga. ¿Lo desaconsejo? No, pero tampoco lo recomiendo. Hay poco tiempo para leer y muy buenas cosas escritas, como para perder tiempo en éste. Un 6.
  
  
  

26/11/2010

Cervantes para Ana María Matute





Acabo de leer este artículo de Aceprensa comentando la trayectoria de esta autora, último Premio Cervantes. Personalmente la conozco poco. Leí de niña "Paulina", un libro precioso, que releía cada verano, cuando llegábamos a lo que ahora se llama "segunda residencia", porque lo teníamos ahí. Después leí "Olvidado Rey Gudú", hace años, cuando se publicó, que no me acabó de gustar, quizás porque estaba en plena fiebre de "El señor de los anillos", mi novela de cabecera. Y puestos a compararlos, el de Matute sale perdiendo. En fin. Me hago el propósito de leer algo más de ella, porque su estilo de escritura sí me gusta mucho. Quizás me podáis recomendar alguno.
  
  
  

18/11/2010

"América, América", de Ethan Canin

   
   
"América, América"
Canin, Ethan (2008)
Salamandra 2010

"Cuando la corrupción penetró en las más altas esferas del poder político durante la era Nixon, Estados Unidos vivió una época traumática cuyos efectos se perciben aún hoy. En su más reciente y ambiciosa novela, el celebrado escritor Ethan Canin combina el relato de iniciación con una vibrante historia de intriga política que expone con maestría los claroscuros morales del sueño americano. América, América alcanzó las listas de libros más vendidos del New York Times y fue seleccionada como una de las mejores novelas del año por varios de los principales diarios del país.

Editor del periódico de una pequeña localidad del estado de Nueva York, Corey Sifter rememora sus días de juventud, cuando, decenios atrás, se vio involucrado en unos trágicos acontecimientos que conmocionaron a los habitantes del pueblo. Cuando aceptó la oferta de Liam Metarey, el poderoso magnate local, para realizar tareas de mantenimiento en la mansión familiar, Corey supo que su vida había tomado un nuevo rumbo. Tras ganarse la confianza de la familia gracias a su diligencia y discreción, Corey es testigo directo de las intrigas cuyo objetivo final es situar al senador Henry Bonwiller en el sillón más codiciado de la Casa Blanca. Pero cuando la campaña empieza a cobrar relevancia, el joven Sifter se ve envuelto en una sutil trama en la que el sexo y el escándalo entrarán en conflicto con la lealtad y el amor a la verdad.

Obra panorámica que alterna el aliento épico con una exquisita precisión en los detalles cotidianos, América, América recrea un período en el que se sentaron las bases de la política norteamericana actual, y ofrece, asimismo, una sugerente reflexión sobre la pérdida de la inocencia colectiva de un país."

Bien, la verdad es que me ha decepcionado un poco. Supongo que para los norteamericanos el tema es mucho más interesante que para mí. He encontrado una novela interesante, pero bastante embrollada. Coge, pero para mi gusto le sobran páginas. No sé. Tenía muchas expectativas y no se han cumplido. La reseña que he copiado es la de la contraportada. Un 7.

17/11/2010

Graham Stokes, experto en demencia

   
El Dr. Stokes nos comenta en esta entrevista publicada en La Vanguardia, cómo hay que descubrir el origen de los comportamientos extraños de los dementes, para poder satisfacer sus necesidades y que reciban emociones positivas de las personas que les rodean, aunque para ellos sean unos extraños. Me ha emocionado.

Graham Stokes, psicólogo clínico experto en demencia

IMA SANCHÍS
El tiempo pasa y con suerte llegamos a viejos.

Nos arrugamos, nos fallan las piernas, nuestro cuerpo envejece...

No siga.

Lo que le ocurre al cuerpo es desalentador, pero la mente y las emociones pueden darnos satisfacciones insospechadas. La vejez no es una tragedia, lo es el tedio.

Con demencia, ¿sigues siendo tú mismo?
 
La esencia de la persona permanece. Sus hábitos, sus miedos, sus inseguridades persisten y conviven con la demencia. La demencia es una discapacidad intelectual, se destruye la memoria reciente y permanecen los recuerdos históricos con absoluta viveza.

Debe de haber vivido historias conmovedoras.

Sylvia deambulaba todo el día por la residencia y se caía, tropezaba con todo y con todos y siempre decía: "Lo siento, lo siento mucho. Es terrible, terrible". Su comportamiento no tenía sentido y el dolor de las caídas no la disuadía de seguir caminando y buscando a alguien para disculparse.

Qué triste.

Descubrí que su hijo había muerto asesinado y que ella nunca expresó ese dolor; cogió todas sus cosas y las metió en una caja en el sótano. No volvió a nombrarlo, pero perdió la alegría de vivir y 30 años después proyectaba su dolor en los demás.

¿Y por eso decía que lo sentía?

Sí. Podíamos interpretar su deambular como consecuencia del alzheimer o como una mujer con alzheimer que intenta sobrevivir a la muerte de su hijo.

Matiz importante.

Le dimos la caja de los recuerdos de su hijo y quedó totalmente absorbida por ellos, acariciaba su bufanda con cariño y a veces reía viendo sus dibujos. Su hijo volvió a la vida y se sentía contenta, un sentimiento que no experimentaba desde hacía 30 años. No volvió a deambular ni a pedir disculpas.

¿Alguno de sus pacientes le ha hecho llorar?

Ahora, como usted, ante la historia de Sylvia, estoy reprimiendo mis sentimientos para poder decirle que la persona está por delante de la demencia, y que si conocemos a la persona y no caemos en eso de "es inútil", podemos entender sus comportamientos extraños y ayudarle.

¿Lo habitual es dejarlo por inútil?

A Sylvia lo normal es que se la sedara para que en su caminar incansable no se hiciera daño. Se trata el síntoma, pero no la causa. La medicación antipsicótica sirve para hacer más fácil la vida a los cuidadores.

¿Cómo se siente un demente?

Asustado. No sabe que sufre demencia, y esa es la tragedia. Es como cuando te despiertas a media noche y no sabes dónde estas..., y todavía peor: te preguntas dónde estás pero al cabo de treinta segundos te has olvidado de que te lo has preguntado y vuelves a preguntártelo una y otra vez.

¿Qué quieren esos enfermos?

Afecto, calor humano, vivir momentos placenteros. Si los conocemos, si conocemos su pasado, podemos encontrar qué actividades les gustaban y repetir la experiencia.

¿Funciona?

Sí en el momento, porque no lo recordarán.

Un trabajo ingrato.

Los cuidadores tienen que ser pacientes, tolerantes, resistentes emocionalmente y tener siempre presente que el dolor se olvida pero las emociones permanecen.

Eso es esperanzador.

Si le hablo con cariño y le acaricio la mano, lo olvidará, pero no la emoción positiva que le he generado, y lo mismo ocurre si le trato mal. La persona sigue estando allí a pesar de que su capacidad intelectual se haya ido.

Un padre que no reconoce a su hija.

Para los familiares es agotador y destructivo: dependen de ti para todo pero no te reconocen. Alguien le saca de la cama, le baja los pantalones y lo sienta en el retrete, pero no sabe por qué y se resiste. Sabe que tiene una mujer o un marido, pero no reconoce a esa o ese anciano que está a su lado.

Recuerda al hombre o la mujer joven con la que se casó.

Exacto, y puede buscar un contacto inadecuado con su hija, porque piensa que su hija es su mujer. Así que al final la demencia afecta a toda la familia.

Disculpe esta pregunta, pero ¿merece la pena vivir así?

Creo que puedes darles momentos de felicidad, pero tienes que estar constantemente realimentándolos, sólo puedes trabajar en el aquí y ahora; y recordar que no son personas huecas, no sólo queda un cuerpo con el que puedes hacer lo que quieras.

Para cuidar a estas personas hace falta una capacidad emocional de gigante.

Sí, porque no tiene que ver con el conocimiento y las capacidades técnicas, sino con el corazón y la empatía, tienes que tratar al otro como si fueras tú. Pero yo he visto esa pasión en muchos cuidadores que llegan a tener una vida llena de sentido cuando descubren la pregunta más extraordinaria.

¿Cuál es la pregunta?

Por qué: por qué la persona se comporta de esa manera. Los cuidadores se convierten en detectives clínicos y la sensación de logro puede ser extraordinaria. El médico ya hizo su diagnóstico, la familia está desmoralizada, ya has oído esa frase: "Ese ya no es mi marido"; pero tú, encontrando a la persona que sigue estando ahí, puedes demostrarles que están equivocados.

14/11/2010

Lourdes

  
  
  
Ayer vi esta película. Me desconcertó mucho. El contenido es bueno y terriblemente sincero y realista. Pero la puesta en pantalla me pareció excesivamente fría, de modo que todo el rato pensaba: qué gente tan rara. Relata una peregrinación de un grupo a Lourdes. Christine, la protagonista joven con esclerosis múltiple, se pregunta: ¿por qué a mí? y cuando es curada por un milagro, sigue preguntando lo mismo: ¿por qué a mí? Me ha recordado una idea clara que tengo: a Dios no hay que preguntarle por qué,  porque la mayoría de las veces no nos va a responder. Pero sí nos responde si nos esforzamos en preguntarnos para qué. Lástima que a la película le falta alegría. DeCine21


¿Qué es un blog?

     
     
    
Los que llevamos un blog sabemos lo que es, pero resulta difícil a veces explicarlo. Yo no estoy en ninguna red social, porque no les veo la gracia. Y mis amigos que sí están, lo comparan al blog. ¡Y no tiene nada que ver! Fijaos en estos dibujos de Proyecto Autodidacta

Sonríe y sé feliz

  
  
  
Por algo se empieza. Un vídeo lleno de verdades y que se mira sonriendo.