13/08/2011

The Tourist




Como decimos en catalán, tots plegats uns poques soltes. ¡No sale ni una persona honrada!
No sé quien dobla la voz a la Jolie, pero debe tener muy mal oído.  Habla haciendo gallos. Con "El intercambio" ya me lo pareció. Entretenida, sin más.


"Elise es una enigmática mujer, vigilada por la policía en París, pues esperan que se ponga en contacto con un célebre estafador que ha robado dinero a la mafia, y con el que mantiene una relación sentimental. Como no conocen el rostro del hombre que buscan, éste pide a Elise que se enrede en el tren que la lleva a Venecia con el primer tipo que tenga con él cierto parecido físico. El elegido es Frank, un turista americano, profesor universitario que ignora el significado de la expresión "emociones fuertes". Hasta ahora." DeCine21.
  
  

12/08/2011

11/08/2011

El discurso del rey




Muy interesante esta película, que prácticamente no tiene argumento y que sin embargo consigue transmitir un dramatismo grande. El único problema es que el actor que hace de logopeda es el Capitán Barbosa, de los Piratas del Caribe... que acababa de ver. Ja!

"Década de los 30 del pasado siglo. Reina en Inglaterra Jorge V, y soplan aires de guerra. Su segundo hijo, Albert, padece una pronunciada tartamudez desde que era niño. Los muchos expertos que han tratado de ayudarle con su problema han fracasado. Lo que no tendría demasiada importancia, de no ser por la muerte de su padre y lo poco adecuado que es David, el heredero, para asumir la función de monarca. Los avatares del destino le obligan a llevar la corona... y sus súbditos, en tiempos difíciles, necesitan oír la voz del rey. Un heterodoxo logopeda, el australiano Lionel Logue, podría ser la solución a tan reales dificultades." DeCine21.





10/08/2011

"Los días contados"

   
   
   
Los días contados
Bánffy, Miklós (1934)
Libros del Asteroide 2009


"A principios del siglo xx en Hungría se suceden las convulsiones políticas: el difícil equilibrio de la Monarquía Austrohúngara se resquebraja y las refriegas parlamentarias están llevando al país al colapso. La historia de amor entre Bálint Abády y Adrienne Miloth se inicia a la sombra de estos preocupantes augurios.
Esta trilogía de novelas, que Miklós Bánffy publicó entre 1934 y 1940, está considerada como una de las obras más importantes de la narrativa centroeuropea de la primera mitad del siglo xx. Prohibida durante más de cuarenta años por los regímenes comunistas, desde su reciente recuperación no ha dejado de cautivar a lectores de todo el mundo."

¿Me ha gustado? Sí, pero excesivamente premiosa.  Sólo he leído el primero de los tres volúmenes, de 666 páginas, y no sé si voy a tener paciencia para leer los otros dos si caen en mis manos. Lo más alucinante es que el escritor escribe sobre su contemporaneidad y los protagonistas, muy bien retratados psicológicamente, alta nobleza y burguesía, se me presentan de un mundo lejano y bastante remoto. Y sólo han pasado 100 años. Cacerías, bailes, actividad política, amoríos, infidelidades, duelos y viajes. En fin, no sé mucho qué pensar. De momento no me daré mucha prisa en conseguir los otros dos volúmenes. Un 8.
   
   
  

31/07/2011

"La veu del violí"




La veu del violí / La voz del violín
Camilleri, Andrea (1997)
Edicions 62, 2000

"Michaela Licalzi, una jove rica de Bolonya, apareix assassinada a la seva torre de Montelusa. El comissari Montalbano és el primer de descobrir l'homicidi i engega les investigacions abans que li ho demanin. Montalbano està a anys llum dels detectius que fan servir un mètode científico-deductiu en les seves perquisicions policials. Intuïtiu, culte i amant de la bona cuina, resol els casos que se li presenten d'una manera ben peculiar."

Té molta gràcia la forma de ser d'aquest comissari i tots els ajudants de la comissaria. Molt entretingut. L'única pega que he trobat és que surt una trama paral·lela amb un tal François, que si no s'han llegit els casos anteriors no saps què passa, ni com queda resolt. Un 7.

   

30/07/2011

"El factor humano"

  
  
  
El factor humano
Greene, Graham (1978)
Edhasa 1988

Me ha encantado este libro. Una historia de espías muy humana, con muchas sorpresas, llena de amor. No recuerdo de dónde saqué la reseña que me animó a leerlo. Había leído "El poder y la gloria", que también me impactó mucho. Un 9.

"La filtración de algunos secretos de escasa importancia es detectada por los servicios de seguridad internos del Foreign Office, aunque de momento nadie sospecha de Maurice Castle, funcionario de la sección que se ocupa de la "información" africana, casado con una negra. Pero ¿es Castle realmente un traidor? A veces la traición es sólo otra lealtad. Y para un oficial de información, el "Servicio" no es más que una parte de la vida; otra parte de ella la constituye su vida privada, el peligroso factor humano que da título a esta novela." 
   
   
  


¡Se va!




Se va, see va, se va, see va, se vaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa... (Poner música de Julio Iglesias)


27/07/2011

Calvin y la economía

 
 
Me encanta Calvin y Hobbes. De La Huella Digital.


26/07/2011

Nuestros profesores...


Arturo Pérez Reverte escribe sus recuerdos sobre una de sus profesoras del instituto. ¡Deberíamos pensar más a menudo cómo influimos en nuestros alumnos!

"En la vida de todo hombre hay mujeres que lo marcan para siempre. Eso incluye a madres, esposas, hijas, amantes o cualquier otra variedad imaginable del asunto. En ocasiones, algunos individuos más o menos afortunados vislumbran claves ocultas, secretos de la vida a través de los ojos de esas mujeres. Llegan a conocer mejor el mundo y a ellos mismos gracias a lo que ven o creen ver en la mirada de ellas, y también en sus actitudes, sus palabras y especialmente sus silencios. Alguna vez escribí, o dije, que nadie habla con silencios mejor que las mujeres. O con palabras, cuando se ponen. Sobre todo si salen al palenque hartas, fatigadas o heridas.

Hoy quiero contarles de una mujer que marcó mi vida. Su nombre figura en libretas de apuntes que conservo desde hace más de cuarenta años, y que contienen las notas que tomé en 6.º y Preu sobre Historia del Arte. Por aquel tiempo yo era un jovenzuelo insolente con la mochila llena de libros, a punto de viajar a la isla de los piratas. Me habían echado de los Maristas y conseguí asilo en el Instituto de Cartagena. Sólo éramos once en Letras, y los profesores de Literatura, Latín, Griego, Filosofía e Historia, también recién llegados, resultaron jóvenes y brillantes. Nos dieron tres años de felicidad intelectual con alicientes extras: Gloria, la profesora de Griego, usaba minifaldas de vértigo y tenía unas piernas espectaculares; y la profesora de Historia del Arte era dulce, tímida y sabia. Se llamaba María Amparo Ibáñez; y, como digo, conservo sus apuntes porque son metódicos y perfectos. Todavía ahora, cuando necesito refrescar un dato de modo urgente, acudo a ellos antes que al Summa Artis, al Espasa o al René Huyghe. Por eso siguen al alcance de mi mano, en el estante más próximo a la mesa donde trabajo.

Esa profesora nos enseñó a mirar a través de sus ojos: arquitrabes, volutas, arbotantes, frescos, veladuras, adquirieron sentido gracias a su inteligencia paciente. Ella nos llevó de la mano desde el arco de adobe a la nervadura gótica, del tesoro de Atreo a la silla de Frank Lloyd Wright, de la cerámica cordada a las sombras largas de Chirico. Enseñándonos, entre otras cosas útiles, que la Historia del Arte, como la Historia a secas, es mucho más que una disciplina académica: es un espejo familiar donde mirarse, un libro ameno que explica lo que fuimos y somos. Un rico sedimento de siglos que proporciona al hombre occidental -o a lo que va quedando de él- memoria, explicación y consuelo. Sin Amparo Ibáñez, sin sus explicaciones y su inteligencia, sin su fe imbatible en los once muchachos que, con ella, analizaban fascinados el último detalle de cada catedral, cada escultura y cada cuadro, mi vida sería hoy, seguramente, muy distinta. Con la mirada que esa mujer me educó pude escribir, más de veinte años después, La tabla de Flandes: la historia de una joven que mira un cuadro como quien descifra un enigma, del mismo modo que, gracias a mi profesora, aprendí yo a mirar con diecisiete o dieciocho años. Y tampoco, sin esa mirada que luego contempló cosas que nada tienen que ver con la Historia del Arte -aunque en el fondo quizá tengan que ver, y mucho-, habría podido escribir más tarde la novela que llamé El pintor de batallas sin que haya nada casual en la elección del título: la historia del hombre que, encerrado en una torre circular, pinta en sus muros la fotografía que nunca logró hacer: el paisaje-resumen devastado, monótono, implacable, de todo el horror y todas las guerras.

Hace algún tiempo, cuando firmaba libros después de presentar una de mis novelas en Valencia, vi a Amparo Ibáñez en la cola de lectores, aguardando paciente con un libro en las manos. No la había vuelto a ver desde el Instituto, pero la reconocí en el acto: delgada, menuda, tímida. Estoy lejos de ser un fulano de lágrima fácil; pero verla allí, como uno más, me conmovió las entrañas. La cola de lectores era interminable: había mucha gente esperando una dedicatoria, y yo me iba esa misma noche. Así que hice cuanto pude. Como siempre firmo de pie, no tuve que levantarme. Hablé atropelladamente de lo mucho que mis libros y mi vida le debían. De la deuda inmensa y del indeleble recuerdo. Ella asentía complacida de escuchar aquello, mientras yo garabateaba unas líneas apresuradas en la página de cortesía de la novela. Después la besé y me quedé mirándola un momento, con dolorida impotencia, antes de atender al siguiente lector que aguardaba. Así la vi perderse entre la gente, con el libro firmado que apretaba contra el corazón. Entonces decidí que alguna vez, si lograba no ponerme demasiado sentimental, escribiría unas líneas como las que ahora escribo. Para decirle, al fin, lo que entonces no le dije."