10/12/2011

Crisis de decencia

   
   
Así opina Leopoldo Abadía sobre esta crisis. La explica para el ciudadano de a pie, y da soluciones también para el ciudadano de a pie. Es un poco larga, pero se lee rápido porque es muy sencilla. Vale la pena.

Las lecciones de la crisis


 Leopoldo Abadía [Profesor, escritor y experto en política de empresa. Autor de los libros La crisis ninja y ¿Qué hace una persona como tú en una crisis como esta?]


Personas, sombras, criterio: tres ideas para interpretar una crisis que tiene mucho que ver con la "decencia"
La actual situación parece complicada. Digo “parece” porque, quizá, con un poco de criterio y otro poco de sentido común, no es tan complicada, o, por lo menos, es más fácil de entender.

En primer lugar, hay una cosa buena: somos menos pueblerinos. Hace unos años me bastaba con saber lo que pasaba en mi calle. Ahora me tengo que enterar de lo que pasa en el mundo. Porque el mundo está totalmente interrelacionado y, con la revolución de las comunicaciones, todos nos hemos acercado.

“La aldea global”, que, en teoría, nos gusta mucho, obliga a pensar y a actuar globalmente. Ahora, en mi aldea, los barrios se llaman Bruselas, Washington, etcétera, y los alcaldes de barrio son Durao Barroso, Christine Lagarde y así. En lugar de la Caja de Ahorros de mi pueblo está el Banco Central Europeo. Me han cambiado el mapa.

El nuevo mapa exige nuevos tipos de personas. Lo de hablar en inglés ahora ya no es recomendable; es obligatorio. Cuando digo “hablar” en inglés, quiero decir “pensar” en inglés, no como hacemos algunos, que pensamos en castellano y luego traducimos.

Se exige que este nuevo tipo de personas sepa que su mercado es el mundo. Cuando un chaval de 25 años te dice que no encuentra trabajo, hay que preguntarle si ha buscado en Tennessee o en Henan, en la China profunda, cerca (¿?) de Vladivostok.

Ese chaval o esa chavala se tendrán que casar con personas que sepan que tienen que vivir en el mundo y que el mundo no está necesariamente al lado de la casa de sus papás.

Una crisis de “decencia”

Estamos en un momento de cambio personal, interno, al que algunos no querrán o no sabrán llegar. Esto ha sucedido siempre. Lo que pasa es que estoy convencido de que, ahora, quien no se adapte puede quedar gravemente (y definitivamente) fuera del mercado.

En ese cambio personal, hay que tener en cuenta un punto fundamental: estamos en una crisis de decencia. Suelo utilizar esta palabra, porque me parece que, para la mayoría de la gente, tiene un significado más claro que el de la palabra “ética”, a la que se le han puesto tantos apellidos (ética empresarial, deportiva, de izquierdas, de derechas…), que podemos llegar a la conclusión de que hay muchas éticas. Y aún peor, de que yo puedo ser muy ético, según de qué hablemos: muy ético con mi familia, pero muy poco ético con mis subordinados, etcétera.

Yo creo que sólo hay una ética, si nos atenemos a la definición del diccionario: “Parte de la filosofía que trata de la moral y de las obligaciones del hombre”. Definición que no dice que la moral y las obligaciones son del hombre en cuanto trabaja en una empresa, en cuanto está con su familia o en cuanto juega al fútbol. Dice “obligaciones del hombre”. Y punto.

Por eso, en las conferencias, yo empecé hablando de “LA ética”, pero me di cuenta de que muchos esperaban el adjetivo detrás de la palabra. Y no hay adjetivo.

Y entonces, decidí cambiar la palabra “ética” por la palabra “decencia”, que seguramente es menos exacta, pero que he comprobado que se entiende mejor.

Del “todo vale”, al “vale todo”

Lo de la crisis de decencia equivale a decir que, cuando se juega al “todo vale”, quiere decir que “vale todo” y que, si cada uno quiere jugar con sus reglas y no con LAS reglas, el batacazo puede ser —ha sido— espectacular.

Lo de las personas es lo básico. Todo lo que pasa —ahora y siempre—  es consecuencia de actos de personas, no de sombras que se mueven y que nos van golpeando sin que sepamos cómo.

Hay que entender lo de las sombras.

En primer lugar nos tenemos que dar cuenta de que llevamos 10 años de problemas serios, en los que se ha desarrollado un proceso muy simple:

1. La Reserva Federal Americana bajó mucho los tipos de interés.

2. Los bancos norteamericanos —y algunos no tan norteamericanos— hicieron el loco con aquellas famosas hipotecas subprime.

3. Paralelamente, los bancos españoles hicieron el loco con los negocios inmobiliarios.

4. Paralelamente, todos hemos vivido en la “cultura del apalancamiento”. Es decir:

a. En mi familia, yo ingreso 100 y gasto 250.

b. Soporto la diferencia con un crédito de 150, que vence dentro de un año.

c. El año próximo ingreso 125 (me han ido mejor las cosas) y gasto 380 (me he animado más).

d. Ese mismo año tengo que devolver el crédito del año pasado (150).

e. Con otro crédito nuevo, ahora soporto:

i. El crédito del año pasado, 150.

ii. La diferencia entre 380 y 125 = 255, de este año.

iii. O sea, 405, en total.

f. Estos créditos generan intereses, como es natural. Intereses que pago con nuevos créditos.

5. Llega un momento —ya ha llegado— en el que, con las tonterías de unos (sistema financiero) y las de otros (nosotros), el grado de deuda, privada y pública, es enorme.

6. Para no quedarse atrás, los Estados han hecho lo mismo, y necesitan dinero. Para eso “han emitido deuda” (o sea, han pedido dinero prestado) y alguien se las ha comprado (les ha prestado dinero).

7. Por las razones que sean, unos Estados son más de fiar que otros. Alemania es más de fiar que España. Por eso, Alemania tiene que ofrecer menos intereses para que le compren su deuda, o sea, para que le presten dinero.

8. España tiene que ofrecer más. La diferencia entre lo que tiene que pagar España y lo que tiene que pagar Alemania es la famosa y malvada prima de riesgo, que nos lleva a mal traer.

Mientras tanto, los bancos no se fían unos de otros, y con razón. Porque, en su activo, tienen hipotecas subprime, viviendas que se han quedado porque no les pagaban las hipotecas y deuda de los Estados (Deuda Soberana, le llaman, aunque de soberana, poco), que tampoco es para presumir.

Y, por si acaso, euro que les llega, euro que se quedan, para “reforzar” su balance, como haríamos cualquiera de nosotros si debiéramos mucho dinero y no tuviéramos con qué pagar.

Y las empresas normales se quejan de que no les dan crédito, y las personas normales, de lo mismo.

Y las personas salen a la calle para ver escaparates (“Para educar el gusto”, dice una amiga mía), pero no para comprar, porque no tienen dinero. Y las  empresas no venden y despiden personas.

Cuando las cosas van así, en una familia se reúne el matrimonio con los hijos mayores y dicen: “Nos hemos pasado. Hay que echar marcha atrás”. Y viene el desapalancamiento, o sea, menos endeudamiento nuevo (porque algo sí que hará falta) y amortización, poco a poco, del endeudamiento viejo. Y, si nos dan un poco de tiempo, y tenemos cabeza, el asunto se arregla, pasándolo mal, por supuesto, y diciendo que ahora viene la época de la austeridad, en lugar de decir que vuelve la época del sentido común, o sea, de gastar con la cabeza.

El gastar con la cabeza, en el Estado (incluyo las autonomías, como es natural), se traduce en que hay que reducir el déficit, o sea, la diferencia entre gastos e ingresos. Eso se hace de dos maneras: aumentando los ingresos y disminuyendo los gastos.

Aumentar los ingresos se puede hacer:

1. Subiendo los impuestos, cosa que no nos hace ninguna gracia.

2. Privatizando algo, o sea, vendiéndolo (si se puede, porque no siempre nos lo compran al precio que nos gustaría, como se acaba de ver con la frustrada salida a Bolsa de Loterías y Apuestas del Estado).

Bajar los gastos se puede hacer de muchas maneras, pero siempre se traduce en que nos dicen que ya no tenemos derecho a muchas cosas a las que creíamos que lo teníamos.

Y no hay más. Si el desapalancamiento se hace de golpe, el sufrimiento es terrible. Y la gente sale a la calle, porque no es que les reduzcan el Estado del Bienestar, al que ya se habían acostumbrado (a lo bueno y a lo cómodo uno se acostumbra enseguida y luego, lo exige): es que se empiezan a quedar sin comer, y eso es mucho peor.

Por eso, me parece que los gobernantes tienen que hacer un ejercicio de “sutileza financiera”. O sea, nuevo endeudamiento (menos, pero lo suficiente como para poder comer), menos gastos (con un cierto “apretón”, pero sin asfixiar a la gente), y así, sucesivamente, hasta que la situación, en unos años, se estabilice.

Esto exige a los gobernantes una definición clara de prioridades. Cuando veo que hay personas que salen a la calle quejándose de recortes en la sanidad o en la educación, pienso que no tienen que quejarse de eso. Tienen que quejarse de que ese dinero —porque, destinado a gasto o a inversión, no hay más que un dinero— se haya tirado en cosas innecesarias o en cosas que, siendo convenientes, pueden, y deben, esperar.

Los gobernantes tienen que explicar esto muy claramente. El Gobierno no tiene que hablar con cien voces, cada uno diciendo lo bien que lo hace.

Muchas veces he oído hablar de las charlas junto a la chimenea de Franklin D. Roosevelt. No he visto ninguna, pero yo agradecería que el presidente del Gobierno, sin papeles, quizá con un poco de ayuda del teleprompter, nos dijera quincenalmente durante unos minutos (pocos) cómo iban las cosas y qué estaba haciendo para irlas arreglando, poco a poco. Y qué prioridades se había marcado.

No sirve de nada decir la culpa fue de no sé quién


La situación es mala, en Europa y en Estados Unidos.

El Fondo Monetario Internacional ha dicho que “la economía mundial ha entrado en una fase  peligrosa”, porque se unen el tema de las deudas soberanas y el riesgo que corren los bancos.

El 29 de septiembre, el Bundestag aprobó la ampliación del Fondo de Rescate a 440.000 millones de euros. Pero no nos engañemos. Son parches con la misma filosofía de siempre: deuda, créditos, más deuda, más créditos…De “sutileza financiera”, nada. Rudimentariedad de la buena.

Hemos hecho el tonto todo lo que hemos podido. Y ha habido mucho sinvergüenza suelto. Y lo sigue habiendo. Pero tenemos que hacernos mayores. Eso quiere decir, entre otras cosas:

1. Entender lo que nos dicen y pensar: “Esto es bueno, esto es malo. Esto me lo creo. Esto no me lo creo”. O sea, tener criterio.

2. Saber que, cuando un sinvergüenza nos ofrece algo, si no lo entendemos, hay que rechazarlo. Un millón de personas sin estudios económicos rechazando un millón de propuestas ininteligibles harán que algún sinvergüenza se lo piense.

3. Saber que, si me meto por el camino del “todo vale”, no puedo quejarme el día en que el “todo vale” me golpee a mí.

Pido borrón y cuenta nueva. Sabiendo que heredamos cuentas viejas, pero que no sirve de nada decir que la culpa fue de no sé quién.

Y, por favor, vamos a hacer caso de lo que ha propuesto la Defensora del Pueblo en funciones: que hay que tipificar como delito el despilfarro. Porque aquí, en España, se han hecho muchas locuras. Y a ver cómo las digerimos.

Pero locuras nuevas, las menos posibles, por favor. O sea, ninguna.

Fuente: Nuestro Tiempo


08/12/2011

Regalar libros

   
   
¿No sabes qué regalar estas Navidades? Regala libros. Pero infórmate antes, para que sean enriquecedores.

En las pestañas superiores tienes, con críticas, los que he leído en el 2011 y 2010. Por si te sirve.

"Criadas y señoras"

   
   
Criadas y señoras
Stockett, Kathryn
Maeva 2009

Magnífica historia. Al principio me cogió poco, porque los personajes son bastante planos, están poco definidos, excepto Nanny y Aibileen, que son más ricos. Pero la historia que cuenta es muy potente. Te identificas totalmente con la filosofía que rezuma toda la obra: hay que saltarse los prejuicios, y la única forma de hacerlo es pensar con sentido común. ¡Al alcance de todos! Lo malo es que ni pensamos, ni tenemos sentido común. Un historia que emociona. Un 9. En cuanto pueda, veo la peli.

"Skeeter, de veintidós años, ha regresado a su casa en Jackson, en el sur de Estados Unidos, tras terminar sus estudios en la Universidad de Misisipi. Pero como estamos en 1962, su madre no descansará hasta que no vea a su hija con una alianza en la mano. Aibileen es una criada negra. Una mujer sabia e imponente que ha criado a diecisiete niños blancos. Tras perder a su propio hijo, que murió mientras sus capataces blancos miraban hacia otro lado, siente que algo ha cambiado en su interior. Se vuelca en la educación de la pequeña niña que tiene a su cargo, aunque es consciente de que terminarán separándose con el tiempo. Minny, la mejor amiga de Aibileen, es bajita, gordita y probablemente la mujer con la lengua más larga de todo Misisipi. Cocina como nadie, pero no puede controlar sus palabras, así que pierde otro empleo. Por fin parece encontrar su sitio trabajando para una recién llegada a la ciudad que todavía no conoce su fama. A pesar de lo distintas que son entre sí, estas tres mujeres acabarán juntándose para llevar a cabo un proyecto clandestino que supondrá un riesgo para todas. ¿Y por qué? Porque se ahogan dentro de los límites que les impone su ciudad y su tiempo. Y, a veces, las barreras están para saltárselas."
 
  

06/12/2011

"Los milagros de la vida"

  
  
Los milagros de la vida
Zweig, Stefan
Acantilado 2011

Éste es otro de los libros "mojados" que han caído en mis manos.  Este autor es muy admirado, pero la verdad es que a mí no me gusta demasiado: en esta novelita lo encuentro super cursi. Reconozco que escribe bien, pero es un estilo... Un 6.

"Un pintor recibe el encargo de realizar un cuadro de la Virgen con el Niño. El cuadro acompañará en un retablo a otro de increíble belleza, lo que enorgullece pero asusta al artista. Tras buscar y buscar sin éxito una modelo, un día, por casualidad, encuentra a una joven judía que representa toda la belleza, ternura e inocencia que él necesita. Tras convencerla para que pose, y una vez que ella vence sus miedos y recelos, se establece entre ellos una relación especial. Sin embargo, ambos malinterpretan los sentimientos del otro: él, maduro ya, ve en ella una misión que cumplir, mostrarle el camino hacia la conversión. Ella, joven e inexperta, quiere ver, en el hombre que se fija en ella, unas intenciones que expliquen los anhelos y cambios que está experimentando su cuerpo. Hasta que interviene el destino."
   
  

Escolania de Montserrat i Sergio Dalma

   
   
Magnífica cançó de Sergio Dalma i l'Escolania de Montserrat per a la Marató de TV3 d'enguany, amb unes vistes de la Muntanya precioses.


Cuando estoy triste y con los ánimos por el suelo,
cuando no he previsto que el corazón me trate así:
quiero sentir la fuerza que me das,
y estar juntos hasta que llegue la noche.

Me das fuerza para superar los obstáculos.
Me das fuerza para cruzar el océano.
Soy tan fuerte cuando te siento dentro de mí...
Me das fuerza, te quiero para siempre conmigo.

Me das fuerza para superar los obstáculos.
Me das fuerza para cruzar el océano.
Quiero sentir la fuerza que me das,
y estar juntos toda la eternidad.

Me das fuerza para superar los obstáculos.
Me das fuerza para cruzar el océano.
Soy tan fuerte cuando te siento dentro de mí...
Me das fuerza, te quiero para siempre conmigo.

Me das fuerza para superar los obstáculos.
Me das fuerza para cruzar el océano.
Soy tan fuerte cuando te siento dentro de mi...
Me das fuerza, te quiero para siempre conmigo.

Me das fuerza: para siempre te quiero conmigo.
  
  




04/12/2011

Pensando en los demás

 
 
Hace tiempo vi éste vídeo a trozos en YouTube. Ahora lo he encontrado entero. Me emociona. En España estamos más acostumbrados a educar los sentimientos. En Japón nada. Por eso me parece ejemplar este profesor con sus alumnos de primaria, educando en éste sentido. Por supuesto puede aplicarse a cualquier lugar. Me encanta, vale al pena verlo.


Homenaje a los profesores

 
 
Si hacemos memoria de nuestro paso por la escuela primaria y secundaria, vemos que recordamos a nuestros profesores no por los contenidos de conocimiento que nos enseñaron, sino porque con su ejemplo nso enseñaron a vivir. A ésto hemos de aspirar todos los profesores.


01/12/2011

Cabaret del PSOE

 
 
Fuente: La Vanguardia

 
 
 

30/11/2011

Peramola - Barranc de La Ribalera


Diumenge vaig estar d'excursió. Vaig fer un tram d'una ruta que feien servir els contrabandistes catalans. Durant la nostra guerra del 36, persones perseguides per motius religiosos o polítics van fer servir aquestes rutes, amb guies que les coneixien, per escapar d'una zona a una altre de l'Espanya en guerra. L'associació d'amics del camí de Pallerols de Rialb a Andorra, cada any organitza una sèrie de caminades, una al mes, per fer tot el recorregut en diverses etapes. Jo em vaig afegir aquest diumenge, perquè tinc devoció a Sant Josepmaria, que va fer aquest camí al novembre de 1937, i va celebrar la última Missa abans d'arribar a Andorra precisament al barranc de la Ribalera. Diumenge vam commemorar aquest fet amb una Missa al mateix lloc, quan vam arribar a les dues del migdia, després de la caminada.

Em va agradar molt. Vam ser com quaranta persones, molt variades, grans, petits, alguns es coneixien d'altres vagades, altres no... Un ambient molt agradable, educat i tranquil, de companyonia durant la travessa, que no va ser ni lenta ni ràpida, ajustada a la diversitat dels que hi participàvem. Intentaré recórrer també els diversos trams en altres trobades. Deixo aquí algunes fotos i un vídeo (a veure si em veieu!) que ha penjat l'associació.





A punt de començar la caminada, llegint un diari personal d'un dels protagonistes del 37.



Una aturada en el camí.



La cova del Corb, per fora... 


...i per dintre.



Cap a la Ribalera.




Ja hi som!






   

26/11/2011

Happythankyoumoreplease

   
   
Aunque me ha puesto nerviosa algunas veces la sinsorgada de los protagonistas, los personajes son tan reales... Eternos adolescentes que ni aman ni se dejan amar. Me ha gustado, y se puede sacar jugo.

"Sam es un joven neoyorquino de veintimuchos, de aire bohemio, eterno aspirante a escritor. Su mejor amiga es Annie, sensible y vulnerable, de hechuras hippis, y que trabaja en cuestiones sociales en una empresa. Y Mary Catherine es su otra gran amiga, pintora de talento, la cual está pasando por un momento crítico en su relación con Charlie, que sueña con mudarse a Los Ángeles. Los tres personajes llevan vidas afectivas inestables y se sienten insatisfechos vitalmente... Pero la llegada de otras personas a sus vidas va a provocar giros inesperados. 

Deliciosa muestra de cine independiente estadounidense. Fresco, tragicómico, romántico y ¡optimista! Las tres historias se entrelazan mínimamente, pero con tan pasmosa naturalidad que no parece que estemos viendo tres vidas separadas, sino una instantánea genuina de la vida neoyorquina y de sus gentes. Retrata el guión ese estado de desorientación tan habitual entre los jóvenes cercanos de los 30, tipos y tipas soñadores, pero con una seria carencia vital: la de ser incapaces de sentirse satisfechos por mucho que tengan, por mucho que les quieran... El film quiere hacer ver que quizá el problema no está fuera, sino dentro de cada persona, en su voluntad y su decisión de acoger la vida con sentido positivo, de sumar en lugar de restar, de aceptar ser amados, y de quererse a sí mismos en el buen sentido para poder ser felices y dar felicidad a los demás. En definitiva, ese es el sentido del "Happy-Thank You-More-Please" de que habla el título. Un buen lema vital." DeCine21.