14/03/2014

El gran Gatsby



No he leído el libro, pero esta película está super bien ambientada. Se puede hacer el paralelismo con la sociedad actual. ¡Qué poco cambiamos...! Me he descargado el libro para poder leerlo. DeCine21

“El gran Gatsby” cuenta la historia de un aspirante a escritor, Nick Carraway, que deja el medio oeste y llega a Nueva York en la primavera de 1922, una época de relajamiento moral, deslumbrante jazz, reyes del contrabando y en la que la Bolsa sube como la espuma. Nick, que busca su propia versión del sueño americano, tiene como vecino a un misterioso millonario que da muchas fiestas, Jay Gatsby, y al otro lado de la bahía están su prima Daisy y el mujeriego marido de sangre azul de ésta, Tom Buchanan. Así es como Nick se verá inmerso en el mundo cautivador de los súper millonarios, sus ilusiones, amores y engaños. Nick, mientras asiste a sus vidas como testigo, dentro y fuera del mundo en el que habita, escribe una historia sobre un amor imposible y sobre sueños incorruptibles, y contempla una tragedia de alto octanaje, reflejo de nuestra época moderna y sus dificultades. 




Sin retorno



Una buena película para fórum. Una mentira que se mantiene, para ver si puede arreglarse sola, que acaba marcando de por vida a los tres implicados en ella y sus respectivas familias. El desenlace es brutal de bueno. Este cine argentino está muy bien. Es muy humano. DeCine21.

"Una infausta noche el joven Matías atropella a un hombre y se da a la fuga. El padre de la víctima arma un revuelo en los medios de comunicación, acusa a la justicia de no dedicar la atención debida al caso. Fede, humorista ventrilocuo de profesión, tiene la mala suerte de que varias pruebas circunstanciales le incriminan en el atropello."


03/03/2014

El debate sobre el aborto es ideológico (2)


Vuelvo sobre el tema, con un artículo de Josep Ignasi Saranyana, aparecido el domingo en La Vanguardia. No puedo estar más de acuerdo. De aquí a unos años, no sé cuantos, los humanos se avergonzarán de haber haber hecho leyes pro aborto, como nosotros nos avergonzamos de la época esclavista.


"Una nación que obstaculiza el nacimiento de los concebidos, es una nación que socava sus propios fundamentos. He aquí una afirmación rotunda y casi populista. Sin embargo, no temo provocar al proferirla, porque lo mismo hacen, sin calcular todas sus consecuencias, quienes se oponen a ella.

En la historia ha habido de todo en este tema; incluso han coexistido posiciones contrarias en un mismo ámbito, como en el helenismo, donde los seguidores de Hipócrates compartían mesa con los abortistas. En un asunto tan delicado, los cristianos se empeñaron desde primera hora en luchar contra las crueles costumbres del imperio romano, que toleraba echar al Tíber los niños no deseados. Durante siglos, los creyentes se han mantenido firmes en su posición, a pesar de los altibajos de la civilización. Es oportuno citar un texto de Tertuliano, cristiano a fines del siglo II, criticando la práctica abortiva, tan extendida en el imperio.En su Apologeticum decía: “No hay diferencia entre matar al que ya nació y desbaratar lo que se apareja para nacer, pues también es hombre lo que comienza a ser como fruto de aquella semilla”.

Cuando las cosas parecían ya resueltas o por lo menos se creía amortiguado el espíritu abortista, este ha rebrotado con fuerza hace cien años. No hay victorias definitivas en la historia. Recordemos el caso de la esclavitud, que se suponía erradicada a comienzos del siglo XV y se reavivó con una crueldad inimaginable con los descubrimientos geográficos.

La famosa sentencia del Constitucional español, de 1985, se refería a dos derechos: del concebido (derecho a nacer) y de la madre (derecho a la buena fama, salud y otras cosas, pero no a matar). Y añadía que, cuando parece que los derechos de ambos se contraponen, es decir, cuando se considera que hay colisión entre las dos vidas protegibles, podrá prevalecer, en determinados casos, el derecho de la madre al derecho del concebido.

Pues bien, es aquí donde irrumpe la Iglesia con una posición muy diferente: ella estima que siempre hay que defender los dos derechos. La vida va siempre por delante, hasta donde se pueda y tanto como se pueda. Jamás provocar directamente la muerte del más débil. ¿Difícil? “Donde no hay batalla, no hay cristianismo”, como decía Benedicto XVI."

25/02/2014

Vivir para siempre



“Lista número uno: Cinco hechos sobre mí. Uno, me llamo Sam; dos, tengo once años; tres, recopilo historias y hechos fantásticos; cuatro, tengo leucemia; cinco, cuando veáis esto probablemente ya estaré muerto”. Así empieza la película, voz en off, con imágenes caseras grabadas en vídeo, donde el protagonista se define a sí mismo.

Esta película trata sobre la muerte, el amor, las relaciones familiares, la enfermedad, el dolor... todo desde el punto de vista de un niño de once años que sabe que va a morir. No es melodramática, ni sentimentaloide, y éste es el milagro de la película. Plantea muchas preguntas, algunas sin responder, que hacen pensar al espectador. Me parece una película muy valiente. DeCine21.





24/02/2014

Más sobre la banalidad del mal



Super interesante documental sobre Arendt y su obra sobre la banalidad del mal. Son 21 minutos, pero vale la pena. Tendría que ser de visión obligatoria para los alumnos de secundaria, cuyo mayor defecto es que no piensan, no reflexionan.


"Cada niño es un genio en algo", dice Yaacov Hecht


Interesante entrevista publicada hace unos días en La Vanguardia. Soy profesora, y está claro que el fracaso escolar es fruto, en parte, de que seguimos teniendo una escuela basada en el modelo del siglo XIX, cuanndo las necesidades eran, lógicamente, distintas.

Yaacov Hecht, pedagogo disléxico; preconiza la educación a medida.

De dónde es usted?
De Israel, de Hadera...

¿Me lo deletrea para evitar errores al escribirlo?
Pues mire, no sé deletrearlo.

¿No sabe deletrearlo y es profesor?
Hablo y escribo mal. Y peor aún en inglés.

Tranquilo, aquí pocos lo hablan.
Soy el que peor habla inglés de los asesores del Gobierno. Y de los peores en todo Israel.

Es el primer asesor de gobiernos que me confiesa que habla y escribe mal.
Pues no se fije en lo que hago mal y trate de aprender conmigo de lo que hago bien.

Aquí no asesoría usted a nadie, porque preocupan los malos resultados PISA.
Mi país, Israel, también los saca mediocres en ese test y ojalá los sacara todavía peores.

¡...!
Porque es un test uniformizador que fomenta una escuela que educa para el pasado.

Pues mide competencias en matemáticas o lectura. ¿Ya no servirán en el futuro?
La obsesión PISA lleva a los países a imponer un pensamiento único que educa a los niños para conformarse con ser parte mediocre de las masas sin empleo. Por eso, yo me alegro de que fracasemos en esos tests.

No sé si le sigo.
La escuela piramidal jerarquizada educaba para una sociedad de obreros y soldados obedientes con unas competencias básicas uniformes. El problema es que esa sociedad ya no existe y la nueva necesita otra escuela.

¿Qué propone?
Un día vino a verme al colegio una madre desesperada por las notas de su hijo. Suspendía en todo. Le prometí que hablaría con él.

¿Cuál era el problema?
Me hablaba de asignaturas, pero yo insistí en que me dijera qué le gustaba en la vida.

Está claro que estudiar no era.
Cada niño es un genio en algo si le ayudamos a serlo. Pero si formamos masas de mediocres, todos fracasamos. Yo fracasé, porque la escuela se centraba en lo que yo era malo para convertirme en otro mediocre y no en lo que yo era bueno para mejorarlo.

¿Qué le gustaba, al chico?
El windsurf.

Pues no sé si surfear da para vivir.
Le dije que hiciera windsurf muchos más días. Él respondió que surfearía sólo los días con buen viento y los demás vendría al cole.

Es más razonable.
Le pregunté qué debía aprender para ser windsurfista y razonó bien: geografía, cartografía, matemáticas para calcular vientos y velocidades, e inglés, la lengua surfera.

Un programa educativo completo.
Y Gal Fridman estudió y surfeó hasta ganar el primer -y único- oro olímpico de la historia de Israel. Como Sarit Hadad, a la que convencimos de que se dedicara más a cantar, y hoy es una de nuestras mejores voces.

La economía no funciona con medallas.
Israel tiene una economía de la innovación donde cada uno coopera en red con sus habilidades, porque la pirámide empresarial de células huecas, donde el conocimiento fluye a través de ellas de arriba abajo mientras ellas compiten por ascender sin aportar valor a la empresa, ya no genera riqueza.

Israel también tiene otros problemas.
La escuela democrática educaría a palestinos e israelíes para cooperar sin conflicto.

Necesitamos saberes básicos comunes.
¿Qué le piden hoy en una empresa puntera? Ni notas ni títulos: quieren que les diga qué sabe hacer y cómo lo ha aprendido; en qué es usted genial y qué hace mejor que nadie.

¿Por qué importa cómo he aprendido?
Porque revela si será usted capaz de seguir aprendiendo por su cuenta para estar siempre en vanguardia. Las empresas ya no son pirámides sino redes de células con conocimiento propio, que no compiten, sino que se comunican, cooperan y crean en línea.

Aquí aún nos falta para llegar a eso.
Pero PISA nos educa para el pasado de la escuela piramidal y no para el futuro de la innovación en red. No prepara para el autoempleo sino para el paro. Hoy cada niño tiene que llegar a desarrollar su talento único que le integrará en la red del conocimiento.

Corea y Finlandia sacan buenos resultados PISA y son economías florecientes.
Estuve en Corea asesorando al Gobierno sobre el suicidio escolar, su problema nacional. En Finlandia ya no educan masas. Lo que buscan es precisamente diversidad: originalidad en cada alumno, formar ciudadanos únicos como fineses y como personas.

¿Ya no necesitamos saberes comunes?
Educarse no es sentarse desde los 4 a los 25 años ante un profesor que te suelta el rollo.

Yo lo hice y he sobrevivido.
Esa educación conduce al paro; en cambio, la del talento forma para el autoempleo y la innovación y para colaborar así en red con otros ciudadanos singulares.

Aprender requiere disciplina, esfuerzo, sacrificio, paciencia, memorización...
¿Quiere usted ser un periodista más o ser único?

¿...?
Encuentre la cualidad que le hace diferente y cultívela. No compita con todos los periodistas en los mismos campos, porque es el camino a la medianía. Nuestra escuela democrática forma personas únicas.


23/02/2014

Hannah Arendt



Éste es una de esas películas que cuando la terminas sabes bastantes más cosas de las que sabías, te lleva a investigar sobre sucesos y personas y a pensar sobre cuestiones que quizás no te habías planteado nunca. Muy interesante.

Hanna es una filósofa alemana judía. En 1960 el Mosad secuestra a Eichmann, criminal nazi, y se lo lleva a Jerusalén para ser juzgado allí. Hanna se ofrece de corresponsal a The New Yorker para escribir sobre el juicio. De su estancia en Jerusalén surge el libro "La banalidad del mal", en el que filosofa sobre la realidad del mal. Según ella, el mal surge y hace posible el holocausto, no porque Eichmann y compañía fueran monstruos diabólicos, sino porque eran mediocres funcionarios que se limitaron a cumplir órdenes, es decir, se negaron a pensar y por lo tanto dejaron de ser hombres, perdieron la humanidad. Este libro herirá muchas susceptibilidades. Recomiendo vivamente la película. Incluye imágenes reales sobre el juicio. DeCine21.


22/02/2014

Izquierdas fascistas



Muchas personas, incluso que presumen de intelectuales, no tienen el mínimo sentido común para separarse de su ideología y pensar por sí mismos. Maduro es de izquierdas, por tanto hay que apoyarle haga lo que haga, aunque se comporte como el peor dictador fascista. Lo mismo con Yanukóvich. Qué vergüenza. Pilar Rahola lo expresa mejor que yo en este artículo, aparecido hoy en La Vanguardia.

Las protestas de Venezuela y Ucrania han puesto sobre la mesa una cuestión que se repite con triste insistencia: la dificultad de cierta izquierda de considerar suyas determinadas causas que salen del patrón maniqueo históricamente establecido. Y no se trata sólo del consabido desprecio por las noticias trágicas que quedan fuera del mapa ideológico y son ignoradas por los autoproclamados campeones de la solidaridad internacional. Existe la causa palestina, pero no la de los libaneses que sufrieron la invasión siria. O los miles de muertos del yihadismo, la mayoría musulmanes. Y aunque proyectan una mirada paternalista hacia África, las víctimas africanas nunca han conmovido sus banderas. ¿Dónde estaba su rabia gritada en la calle contra la masacre de los tutsis en Ruanda? Como los malos no eran los yanquis o los de la estrella de David, no había malos, ni causa, ni muertos. El mundo está plagado de dramas que no interesan si no conforman el relato ortodoxo de la izquierda.

Es lo que está pasando con las actuales tragedias a lado y lado del Atlántico. Como en ambos casos el malo pertenece a la mítica izquierdosa (sea porque el chavismo vende retórica revolucionaria a los nostálgicos, sea porque los ucranianos quieren ser europeos y no rusos, y lo de Rusia aún no lo llevan bien en el flanco extremo izquierda), las protestas en estos países han sido recibidas con cajas destempladas en los aledaños más ruidosos del progresismo. Incluso algunos se han apuntado a la tesis del "fascismo" o el "terrorismo" para tildar a los opositores de ambos países, asumiendo el relato de dichos regímenes. Un tonto a las tres llegó a espetarme que no podía ser que un miembro del Consell de la Transició defendiera "el golpismo", dando por hecho que Maduro y Yanukóvich eran inequívocos demócratas, los muertos en Venezuela o Ucrania son culpables de haber sido masacrados y las protestas de la calle están dirigidas por el pérfido imperio yanqui. La retórica de Maduro es tan esperpéntica como implacable su autoritarismo represivo, y lo de Ucrania es, hoy por hoy, una matanza. El relato que publicaba La Vanguardia de la voluntaria médica Olesia Zhukovska, que alcanzó a escribir un "me muero" en su Twitter después de recibir una bala en el cuello, era escalofriante, como lo son las imágenes de las decenas de muertos que nos llegan. Pero nada conmueve a aquellos que se quedaron anclados en la guerra fría y aún viven con esa frontera simbólica en el centro de su ideología. A todos ellos les recomendaría leer a Albert Camus, que se rebeló contra estos dogmáticos de izquierda que desprecian las víctimas que no eran de su bando. Y sobre ello escribió una frase que dedico a todos lo que luchan en las calles de Venezuela y de Ucrania: "A pesar de las ilusiones racionalistas, e incluso marxistas, toda la historia del mundo es la historia de la libertad".




17/02/2014

"La luz entre los océanos"



La luz entre los océanos
Stedman, M.L.
Salamandra 2013

Por Dios, qué rollo. Un melodrama casi culebrón, que la principio no hay forma de que arranque y al final todo se precipita. No está bien escrito, o quizás es la traducción. No sé, pero no vale la pena leerlo. ¡Y ha sido libro del año en Australia, además de otros premios! Un 5.

"Una mañana de abril de 1926, un bote encalla en la costa rocosa de una remota isla australiana. En su interior yacen un hombre muerto y un bebé que llora con desesperación. A su encuentro salen Tom Sherbourne, el farero, y su joven esposa, Isabel. Se han instalado en la isla para dejar atrás los horrores de la Primera Guerra Mundial, y lo único que ensombrece su felicidad es la incapacidad de tener hijos. Ante la impresión que les causa un ser tan frágil e indefenso, Tom e Isabel deciden seguir el dictado de sus corazones y adoptar a la criatura, sin notificar el hallazgo a las autoridades. Un par de años después, cuando llega a su conocimiento que la madre de la niña está viva y mantiene la esperanza de encontrar a su hija, las tensiones se desatan en la pareja. Isabel ya no concibe la vida sin la pequeña Lucy, pero la decisión que han de tomar y el sufrimiento de la madre biológica harán que los hechos se precipiten en una cadena de consecuencias imprevisibles."