14 de desembre de 2014

Ser yihadista en vacaciones


Impresionante testimonio de Robert Lacey, historiador, experto en Arabia Saudí. Publicada en La Vanguardia, muy interesante.

"En teoría, Arabia Saudí no debería existir...

¿...?
Su supervivencia desafía las leyes de la lógica y de la historia. Se trata de un país que lleva el nombre de la familia que lo gobierna.

La famiiiiiglia.
Los cinco monarcas saudíes que han gobernado el reino desde la década de los cincuenta son todos hermanastros.

Un poco medieval.
Por un lado tienes La Meca, el centro religioso del islam, y por el otro los pozos petrolíferos: paradigma del materialismo. Las tiendas cierran cinco veces al día para la plegaria, las ejecuciones son públicas.., y para qué hablar de la situación de las mujeres.

Veo que le gustan las paradojas...
Sí, por eso me fui a vivir a Riad (1979) y me quedé tres años: quería entender. Después de unas cuantas mañanas sorbiendo té con el jefe de protocolo conseguí que me recibiera el rey Jaled.

Me gustaría conocer su visión de "la democracia del desierto".
Acudí al majlis, la audiencia que tienen los beduinos con el rey. Me sorprendió que pudieran acercarse a él y criticarle en su cara o pedirle favores; también que el rey llevara la misma ropa que ellos y que a la hora de orar se mezclara entre ellos. Los ciudadanos le envían tuits que el Gobierno tiene en cuenta. Pero no pueden votar.

Volvió tras el 11-S.
Para averiguar por qué 16 de los 19 terroristas eran saudíes. El wahabismo, fuente del fundamentalismo islámico, ayudó a que la casa de Saud conquistara Arabia Saudí. Fueron los saudíes los que explotaron la yihad.

Y ahora han perdido el control.
Esa es la tragedia: por más que el Gobierno saudí luche contra el crecimiento del terrorismo, no hay manera de pararlo. El fundamentalismo estuvo contenido mientras fue una herramienta en manos de las dictaduras. Pero norteamericanos e ingleses hemos destruido ese control, no fuimos capaces de ver que al acabar con Sadam Husein dejábamos el campo libre a los fundamentalistas.

Y nació Al Qaeda.
La alianza de EE.UU., los infieles, con Arabia Saudí en la guerra de Afganistán era satánica para ellos, pero no podían atacar el autoritario y controlado reino saudí.

...Y deciden atacar al amigo americano.
Al Qaeda golpeó donde podía, atacaron al corruptor para hacer que Arabia Saudí cambiara.

Y la cuestión se ha desmadrado.
Yo soy muy pesimista, considero que por donde está pasando ahora el islam se parece demasiado a por donde pasó la cristiandad durante la Inquisición, se trata de un sentimiento muy similar. El problema es que se está contagiando a otras religiones.

Ahora me ha sorprendido.
Los judíos ortodoxos y los cristianos radicales de EE.UU. son cada vez más extremos.

Los que ejercen la violencia más allá de sus fronteras son los radicales islamistas.
En los últimos diez años, Occidente ha intentado forzar soluciones, sobre todo por vía militar, y no ha funcionado. Las tropas británicas ya se han retirado de Afganistán y los estadounidenses lo están haciendo.

¿Tendremos que defendernos?
Sí, pero hay que esperar, rezar incluso, por que la solución la encuentren ellos dentro del propio islam.

Le veo pesimista.
Es que hay un montón de jóvenes británicos musulmanes -que hablan, comen y visten como yo mismo- que se han convertido en un enemigo difícil de controlar. Hasta ahora los jóvenes alienados salían a manifestarse o, antaño, se iban a luchar a la guerra civil española, de lo que los ingleses se sienten muy orgulloso. La yihad no es tan diferente, aunque por supuesto no sea un orgullo nacional.

¿Qué les pasa a esos jóvenes?
Rechazan el materialismo, buscan valores espirituales más puros y su religión les dice que eso se consigue luchando por ese califato perfecto, y así nace un fenómeno extraño: yihadistas de vacaciones.

¿Se van a pegar tiros un rato?
Sí, yo mismo tenía un amigo médico en Arabia Saudí que en sus vacaciones se iba a Afganistán a pegar tiros. En Londres está pasando lo mismo.

El terrorismo ¿va a ser una guerra interminable?
Localmente, lo único que nos queda es no permitir en casa los lavados de cerebro. Yo era contrario a la radicalización de los franceses contra el velo, ahora lo apruebo. Los yihadistas están convencidos de que el islam conquistará el mundo, ¿quién para eso?... El fundamentalismo se ha extendido, va cruzando fronteras, está descontrolado.

No me deje sin una conclusión.
El Gobierno saudí aprendió la lección tras el 11-S: debían ser más tolerantes y abiertos. Hoy hay más mujeres en el Parlamento saudí que en el Congreso de EE.UU., pero el sustrato religioso sigue siendo muy fuerte. Por otro lado, la lección que aprendieron los fundamentalistas es que se puede luchar contra Occidente."

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