23/05/2010

En tierra hostil

 

Gran ganadora de los Óscars de este año. Impactante y muy buena, profundamente humana me ha parecido. Mantiene en vilo las dos horas largas que dura. Hay una escena excesivamente sanguinolenta, pero siempre se pueden cerrar los ojos.

Película sobre la guerra de Irak. Sigue las labores cotidianas en Bagdad de tres marines estadounidenses, que conforman una unidad de artificieros especialistas en desactivar bombas. Ellos son Will, muy individualista, que parece no conocer lo que es el miedo, y ha desarmado cientos de artefactos; Sanborn, un afroamericano muy racional, que piensa que la seguridad pasa por el trabajo en equipo; y Owen, el más joven, al que el conflicto está afectando, y que recibe ayuda psicológica de un coronel médico. Sus distintas misiones sirven para ahondar más en sus personalidades: tocamos su humanidad, también en lo que se refiere a los lazos familiares, buceamos en sus temores, y llegamos a atisbar un poco el daño tremendo que hace la guerra, en primerísimo lugar a los propios combatientes.

No se cae en la tentación de mostrar a unos mandos lerdos, que no se enteran de nada. Y los protagonistas están lejos de ser unos tarados: son personas normales, auténticos camaradas, con familia, capaces de congeniar con Beckham, un chaval nativo; no desprovistos de problemas, tal vez adictos a las emociones fuertes, o su contrario, intentan evitarlas, pero ni una cosa ni otra les llena de orgullo, simplemente procuran hacer lo que mejor saben, encajar en el puzzle iraquí. DeCine21.

 

"La vida entera", de David Grossman

   

"La vida entera"
David Grossman
Lumen 2010

Novela larguíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiisima e impresionante, son más de 800 páginas de letra bastante pequeña. Me ha cogido mucho, a pesar de que no tiene nada de acción.

Durante la guerra de los Seis Días, la joven Ora está encerrada con Abram e Ilan en el pabellón de un hospital de Jerusalén. Los tres padecen una enfermedad infecciosa y nadie puede visitarlos. En este ambiente de aislamiento nace una amistad peculiar, que acabará unos años más tarde con el matrimonio de Ora e Ilan y el nacimiento de Adam y Ofer.

Veinticinco años más tarde, son las cinco de la mañana y aún es de noche; unos soldados llaman a la puerta de casa y te comunican lo que ya temías: tu hijo ha muerto defendiendo la tierra de Israel y ahora eres la madre de un joven que ya no es, que no será... Para huyentar esta visita, Ora decide dejar su hogar y andar sin rumbo fijo por los campos que rodean Jerusalén porque intuye que mietnras ella camine su hijo Ofer estará a salvo.

Esta madre desesperada y terca lleva una mochila cargada de recuerdos y arrastra a Abram, un hombre que volverá a compartir con ella palabras y emociones inolvidables. El trayecto es largo y el tiempo parece dilatarse para que todos conozcamos la verdadera hitaoria de Ora, Abram, Ilan, Adam i Ofer, pero valía la pena caminar con ellos, pues al acabar estas páginas nos habremos comido la vida entera de un hombre y una mujer extraordinarios aún en su mediocridad. 

Empecé a escribir esta novela en mayo de 2003, seis meses antes de que mi hijo Uri se enrolara en el ejército. Él  lo sabía todo del libro... Por aquel entonces yo tenía la sensación de que escribiendo, de alguna manera salvaba a mi hijo de la muerte. El 12 de agosto de 2006, Uri murió en una operación militar en el sur del Líbano. Al acabarse la semana de luto, retomé el texto que estaba a punto de terminar. Lo que cambió para mí fue el eco de mis propias palabras resonando en la realidad.

  David Grossman

La escritura es muy original. El autor tiene una habilidad increíble para analizar y bucear por los sentimientos y emociones de los personajes, y construirlos hasta los más mínimos detalles en sus pensamientos y reacciones. Está dirigido a un público adulto y por las características del libro muy lector. Sitúa en la problemática de este país perpetuamente en guerra, donde sus habitantes tienen la preocupación de que permanezca, pues está el peligro de que desaparezca, cosa que en España, por ejemplo, ni nos planteamos. Tienen hijos que pasarán tres años en la mili obligatoria y por lo tanto, en la guerra. Tanto ellos como ellas. Terrible.
Tiene tres fragmentos muy largos con un contenido sexual explícito, que puede molestar la sensibilidad del lector. Un 10.

Colgué en el blog una entrevista al autor, que ya me impactó bastante.


22/05/2010

Música Antiga al barri gòtic

   


Com cada any, el cap de setmana del 8 i 9 de maig me'l vaig passar al Barri Gòtic escoltant música antiga. Fantàstic. Vídeos a l'altra pàgina.


 

Comparemos a Zapatero con Bachelet

Lo que más me enfada de nuestro gobierno, aparte de la incompetencia total, es que no mira por el país sino por él mismo y su partido. Copio aquí una entrevista a Bachelet, publicada por La Vanguardia.

Antes del golpe compramos un apartamento en Santiago,  y a ese mismo apartamento fuimos a vivir al volver del exilio mamá y yo. … Y…, cosas de la vida…, a ese mismo edificio también vino a parar, porque compró otro apartamento en él, un gran violador de los derechos humanos, el mismo que estaba en Villa Grimaldi.

¿No fue allí donde les torturaron?

Sí, y aquel vecino mío era el mismo tipo que estaba en Villa Grimaldi cuando torturaron a mamá y nos detuvieron allí a las dos.

¿Y tras torturarlas fue su vecino?


Sí, nos lo encontrábamos cada día en el ascensor y en el aparcamiento.

¿Se saludaban? ¿Se hablaban?


Tuvimos que convivir, claro. No fue fácil.

¿Lo odiaba?

Lo miraba a la cara…

¿Y…?

… Y le diré que por su cara pude saber que él tampoco lo estaba pasando nada bien.

Es usted muy generosa.

Ya había sido juzgado y condenado por sus crímenes, pero aquellos momentos en el ascensor, en la escalera, en el aparcamiento… tampoco creo que fueran fáciles para él.

¿Sabe quién asesinó a su padre?

Lo de papá aún no está claro. Todavía hay juicios en curso.

Su padre fue un alto cargo del gobierno de Unidad Popular de Allende.


Papá era un aviador, un militar que llegó a ser responsable de las finanzas de la aviación chilena, y mamá también trabajaba: fue la responsable de finanzas de la Universidad de Chile.

¿Vivía usted la política de sus padres?

Lo más importante es que me educaron en la convicción de que mi libertad era inseparable de mi responsabilidad, yme dieron libertad y me exigieron responsabilidad sin dejar de quererme muchísimo: creo que esa combinación me hizo muy resistente a la adversidad; muy resiliente.

Tras el golpe, detuvieron y torturaron a su padre. ¿Odia a Pinochet? ¿Lo odió?

Tuve mis momentos de rabia y rencor y, sí, odié… Claro. Pero después me quedó la pregunta de por qué nos odiaron a nosotros hasta torturarnos, asesinarnos o expulsarnos… ¿Por qué una parte de la sociedad chilena llegó a intentar eliminar a la otra?

¿. .. Y…?

Lo único que tenía sentido era mirar hacia delante. Y para poder seguir adelante había que encontrar un punto en el que todos los chilenos estuviéramos bien de acuerdo.



Y eso era: “No puede volver a ocurrir”.

¿Desde el olvido, desde el perdón o desde el no hay más remedio?


Sobre el olvido no se puede construir ninguna convivencia. Para poder avanzar hay que conocer todo el pasado y afrontarlo.

¿Qué le parece la suspensión temporal del juez Garzón?


No voy a opinar sobre una decisión judicial de otro país soberano.

No le pido que lo haga…


Tampoco soy jurista para darle un parecer técnico.

… Pero es usted persona.

Por mi experiencia personal puedo decirle que la única manera de avanzar es conocer la historia, afrontarla y reparar los daños infligidos a las víctimas.

También se puede olvidar y perdonar.

No sin saber la verdad. Las heridas – soy médico y lo sé-no sanan si no tienen bordes sanos. Cada país decide cómo afrontar su pasado, pero debe hacerlo para no repetir sus errores. Las familias – y un país es una gran familia-deben saber qué pasó con sus familiares, dónde están sus cuerpos, para poder ir a rendirles respetos y cariño.

Justo y necesario.


Y el Estado debe reparar la memoria de las víctimas tantas veces injustamente vilipendiadas. Si no, no puedes seguir adelante.

¿Les fue bien a los chilenos que Garzón ordenara la detención de Pinochet?


Contribuyó, desde luego, pero también en Chile se hizo lo que teníamos que hacer.

¿A qué se dedica usted desde que finalizó su mandato presidencial?


A la Fundación Dialoga, que pretende construir unidad cívica precisamente para evitar que aquellas atrocidades y odios entre chilenos vuelvan a suceder y para crear capital social, que es el principio de la riqueza.

¿Cómo?

Tratamos de explicar que en un país es normal que existan adversarios, ciudadanos con diferentes ideas, pero no enemigos.

¿Cómo consiguió acabar su presidencia con el 80 por ciento de aceptación?

Porque me propuse ser la presidenta de todos los chilenos y no sólo de los que me habían votado.

¿Y eso cómo se logra?

Se trata de no poner a tu partido ni, desde luego, a tu propio interés electoral en el centro de la agenda política, sino gobernar para todo el país. Lo hicimos con las comisiones asesoras de la presidencia, que implicaban a más responsables que a los del partido.

¿Cómo?

Con ellas afrontábamos las cuestiones más urgentes. Eran comisiones transversales que incluían expertos y representantes de los afectados y de toda la sociedad.

¿Y funcionaban?

Cuando uno pone su país en el centro de sus esfuerzos, funciona.




El erizo

 
Leí "La elegancia del erizo" y no me gustó demasiado. Lo encontré excesivamente pedante por parte de la autora, que se adivinaba demasiado a través de sus protagonistas. Sin embargo, la película coge la idea y la desarrolla muy bien. Para mi gusto supera al libro. Muy recomendable. ¡De nuevo cine francés!

Fiel adaptación de la popular novela de Muriel Barbery "La elegancia del erizo" a cargo de la debutante Mona Achache, que ha escrito también el guión. Sigue a Paloma Josse, una niña superdotada a punto de cumplir en unos meses los doce años, que ha tomado la determinación de quitarse la vida el día de su cumpleaños. Lo hará inadvertidamente, sin que sus padres -él, ministro del gobierno, ella, ama de casa depresiva- ni su hermana mayor se enteren, ingiriendo un veneno. Pero entretanto llega el planeado y fatal desenlace, se muda al inmueble un nuevo vecino japonés, Kakuro Ozu, tipo encantador y cultivado, que además va a descubrir la vida oculta de la portera Renée Michel, quien detrás de su aspecto gris y desaliñado oculta un alma sensible, a la que encanta la literatura y el cine de categoría. DeCine21.


Mi vecino totoro

   


Satsuki y Mei son dos niñas que tienen a su madre enferma en el hospital y se acaban de trasladar al campo junto a su fantasioso padre. En el bosque, las niñas hacen amistad con el espíritu Totoro, sólo visible para los niños, y que es una especie de conejo gigante. Cuando reciben un mensaje urgente del hospital, la pequeña Mei decide llevarle a su madre una mazorca de maiz pero se pierde por el camino y es entonces cuando Satsuki pide ayuda a Totoro.

Para niños pequeños, hasta 8 años más o menos. Encantadora. DeCine21.


   

Invictus



He visto esta película, con cierto retraso. Me ha decepcionado un poco. Por una parte me parece un milagro la figura de Mandela. La capacidad de perdón y servicio hacia el país que tiene, viendo el comportamiento de muchos otros políticos actuales, que sólo miran para sí, me parece alucinante. Pero toda la trama con el rugby me parece floja, se le podría haber sacado bastante más partido.Sin embargo es una película muy recomendable. DeCine21.


13/05/2010

Los ajustes de Zapatero

   

¿Cómo es posible que Zapatero no dimita? ¿Os imagináis a cualquier dirigente europeo compareciendo como zapatero ayer, y no dimitir? Corre un vídeo de una conferencia de Julio Anguita, que dice textualmente: "si pasáramos un plumerito por los gastos superfluos de las tres administraciones del Estado (central, autonómica y local), habría 4 Billones de pesetas" (24.024 millones de euros). ¡Jolín! ¿Para cuando una huelga general? ¡Que se vaya, por Dios! ¿Os acordáis cuando el año pasado repartía 400 € a modo de caramelito? ¡Qué inepto!


   

11/05/2010

Najwa y su hiyab

Interesante artículo de Andrés Ollero, que transcribo íntegro. ¡Qué importante es ir a la raíz!

 El torero, salvo que vaya a tomar o confirmar la alternativa, hace el paseíllo con la montera bien asentada en sus sienes con aire nada sumiso. Sólo en señal de duelo lo haría destocado. El modo de cubrir o no la cabeza ha jugado siempre un notable papel entre las normas de urbanidad que regulan la convivencia.

A Najwa, una adolescente musulmana, se le pretende prohibir, por ir tocada con un pañuelo islámico, el acceso a su centro escolar; su reglamento interno excluye al parecer el uso de gorras susceptibles de identificar pandillas juveniles. Oigo por la radio a una madre de alumno, sin duda bienpensante, clamar emulando al «Ronquillo»; exige que no se reforme el reglamento, esgrimiendo el clásico «aquí, o todos o ninguno».

Para empezar, parece obligado recordar que hablamos de derechos. No se trata de si la niña quiere o no llevar el pañuelo, sino de si tiene o no derecho a hacerlo. Habrá luego que considerar si se trata de un eventual derecho subjetivo otorgado por vía legislativa o de un derecho fundamental, que sólo puede verse desarrollado por una ley que respete su contenido esencial. Bastaría con ello para constatar la sarta de disparates que han ido surgiendo de los tendidos.

De un derecho fundamental no se es titular cuando a los demás les parece bien. No somos humanos a partir de la semana que decida la mayoría, ni podemos ejercer la libertad religiosa cuando y como a la mayoría le parezca bien. No hay que ser musulmán para distinguir entre un hiyab y una gorra. Afirmar, como se ha dicho en Andalucía, que en cada caso se decidirá si se puede o no entrar con velo equivale a atribuir a los centros competencias legislativas, lo que supone un despropósito. Por otra parte, no hace falta alguna reformar el reglamento de su centro escolar para que Najwa pueda acceder a él; basta con algo tan elemental como proceder interpretarlo, como cualquier otra norma, en el marco de la Constitución; o sea, de la manera más favorable a los derechos en ella reconocidos.

Surgen, sin embargo, otras voces desde los tendidos: no estaríamos ante un símbolo religioso, sino ante una intolerable muestra de sometimiento femenino. La cuestión es tan polémica como peliaguda. ¿Quién debe establecer el sentido de un símbolo? ¿El que lo usa o quienes le observan? En la medida en que esa negativa interpretación semántica tuviese fundamento, sería más razonable que a Najwa se la educara de tal modo en la importancia de la autonomía femenina como para que ella misma, si se sintiera ahogada por el velo, se lo acabara quitando. Renunciar a educarla, o desviarla a otro centro donde le concedan graciosamente lo que en justicia es su derecho, es el mejor modo de deseducar cívicamente a sus compañeros.

Desde el Gobierno se sigue mostrando una pueril alergia a lo religioso. En vez de reconocer que es el derecho fundamental a la libertad religiosa lo que obliga a interpretar que el hiyab no es una gorra sin visera, se descuelgan con que debe primar el derecho a la educación; pero esto sí obligaría a modificar el reglamento y convertiría en intachables las gorras. Todo antes que suscribir nuestra constitucional «laicidad positiva», que justifica un deber de cooperación con las manifestaciones religiosas y quienes las encarnan. Enfrente, una derecha hirsuta juega al Guerrero del Antifaz, para que los laicistas de turno se carguen de razón: una vez que Najwa haga el paseíllo destocada, una novicia asiática animada por sus superioras a completar estudios, no podría acceder a ese mismo centro con la toca sin generar una burda discriminación por motivos religiosos. Inteligente resultado: religión civil para todos por decreto.

02/05/2010

Día de la madre

    

Hoy es el día de la madre: felicidades, mamá! Papi: enséñale este vídeo a la mamá.