25/08/2010

Callejeando por París

  
  
  

Creo que el mejor modo de conocer una ciudad es callejear a pie, sobre todo si se tiene tiempo, claro, con una guía y un mapa. Los grupos de orientales en masa con una guía a la cabeza con un paraguas me daban un poco de pena. En cuanto se sentaban se dormían, estaban agotados. Yo, al levantarme por la mañana, me miraba los pies, pues no sabía si se me habían convertido en dos muñones.

París es una ciudad magnífica. El ciudadano de a pie muy amable, y los de las ventanillas, menos. Tenía el prejuicio del engreimiento de los franceses, y realmente, es un poco así. Pero caramba, tienen de qué.

Ahora, cuando me cruce con los turistas en Barcelona, creo que los miraré distinto, con más comprensión. Se disfruta mucho conociendo una ciudad despacio. Y París esponja el alma, por su grandiosidad y belleza.

Cuelgo aquí algunas vistas que he tomado callejeando.







19/08/2010

Iglesia, crisis e imagen

Copio fragmentos de una entrevista publicada en Le Figaro, que he encontrado traducida en otro blog. Me ha parecido muy interesante.

Iglesia, crisis e imagen

Un joven intelectual francés, Fabrice Hadjadj, judío convertido al catolicismo hace doce años, señala en una entrevista publicada por Le Figaro que la crisis que atraviesa la Iglesia no es algo nuevo. En realidad, afirma, las ha habido mucho peores. “Si se mira sin prejuicio, el fenómeno increíble es que mientras todas las demás instituciones han sido barridas por las tormentas de la historia,  he aquí que después de dos mil años la barca de Pedro sigue su ruta, con una sucesión apostólica sin interrupción y una enseñanza que se ha desarrollado en lo esencial sin contradecirse”.
Desde luego, la crisis de los abusos ha afectado a la imagen pública de la Iglesia, pero “la Iglesia no es una chica de portada (cover girl), no vive de su imagen mediática”. Hadjadj subraya que si la Iglesia viviera pendiente de la “imagen” ya no podría hablar al corazón del hombre, sino que tendría que estar preocupada por seguir las corrientes y modas del momento.

Eso no quiere decir que el interés de la prensa por los abusos carezca de fundamento. “Los crímenes cometidos por un sacerdote son mucho más graves que si fuesen cometidos por un profesor de educación física, por ejemplo. Y eso puede legitimar la emoción de los medios de comunicación que hemos visto”.  La paradoja es que si se ataca especialmente a los hombres de Iglesia que se pervierten, eso quiere decir que se tiene conciencia de la pureza de su misión… De hecho, desde el punto de vista de la santidad de la Iglesia, esos crímenes son más graves de lo que los medios no cristianos pueden imaginar. Hadjadj  concluye sus comentarios señalando que las crisis ofrecen una ocasión de discernimiento, nos impiden dormir en los laureles y nos empujan a interrogarnos sobre el sentido y a excavar en nosotros mismos.
  
  
  

15/08/2010

Châteaux de la Loire

Visité dos, el de Blois y els de Chambord. El segundo es más espectacular, pero me gustó más el primero, que tiene cada fachada de un estilo totalmente distinto, del siglo XIII al XVII.



El Louvre

Qué barbaridad, qué super-grande. Primero hice una visita a las obras maestras, y después un recorrido por las civilizaciones antiguas más detenido. Lo que más me impactó fue La Victoria de Samotracia. Como es posible que un pedrusco de semejante tamaño dé esa sensación de gracilidad, de movimiento del ropaje finísimo al viento. Y cuando accedía a La Gioconda, la sensación que tuve es que se estaba riendo de todos los que estábamos allí, intentando verla. Todo indescriptible.


14/08/2010

Versailles

Por orden de aparición, Château, Grand Trianon, Petit Trianon y Aldea de la Reina. Madre mía, no lo justifico, pero no me extraña que les cortaran la cabeza.

Paseo en Bateaux-Mouches

¡Por Dios, qué divertido! Lo cogimos a las 21:00 para pillar el atardecer. Todo chinos y japoneses y mi grupo. Primero en nuestras sillas, formalitos. Pero acabamos todos absolutamente de pie, mezclados, haciéndonos fotos sin control, sobre todo cuando al cabo de una hora, de noche, nos acercamos a la Tour Eiffel iluminada. Ahí ya fue el despiporre. Un paseo precioso, además.

12/08/2010

Chartres

  
   
   
Voy a empezar a poner las fotos que estoy haciendo en Francia. Estoy disfrutando muchísimo.


31/07/2010

¡Me voy a París!

  
  
  

Nunca he estado y estoy muy ilusionada. No creo que bloguee mucho durante estos días. ¡Hasta pronto!
  
  
  

Francesc Torrabadella y su hijo Down, Marcel·lí

   
   
   
Magnífico testimonio, ahora que la ley española permite matar a estos niños si no han visto la luz. Y un ejemplo de lucha desinteresada, tesón y amor. 

Tengo 81 años. Nací en Almacelles y vivo en Barcelona. He sido impresor desde los 14 años hasta jubilarme. Soy viudo, hemos tenido cuatro hijos: el mayor, Marcel·lí, síndrome de Down, ha muerto hace poco a los 50 años. Soy apolítico y católico

VÍCTOR-M. AMELA

¿Cuándo nació su hijo?

Marcel·lí nació el 2 de junio de 1959. Murió el pasado año, con 50 años. Cuando tenía tres meses, el médico pronosticó que viviría diez años. Mi mujer rompió a llorar...

¿Qué tenía Marcel·lí?


"Mongolismo". Hoy, síndrome de Down. Al médico le costó decírnoslo. En aquel tiempo, los padres los ocultaban...

¿Cómo se lo tomaron ustedes?


Recuerdo que al salir de la consulta le dije a mi mujer: "Si a un niño le mimas, se atonta". Y decidimos darle una educación exigente.

¿En qué sentido?


No fuimos consentidores: si Marcel·lí quería algo, tenía que pedirlo, y nombrar cada cosa por su nombre. ¡Acabó expresándose muy bien! Si se comportaba mal, le reñíamos. Si había que castigarle, lo hacíamos. ¡Como a cualquier otro niño! Como a los otros tres hijos que después tuvimos.

¿Recibían ayuda de alguien?


No. ¡Era como si esos chicos no existieran! Yo salía a la calle buscando a otros niños como el mío, por compartir impresiones con los padres y aprender: ¡no vi ni uno! Hasta 1962 no encontré a una familia, que tenía a su hijo Down escondido en casa...

¿Y qué hizo?


Desde los 14 años yo había tenido que ponerme a trabajar, no tenía estudios..., pero seguí mi intuición: había que darles a esos chicos la mejor formación, me moví para conseguir ayudas que permitieran escolarizarlos.

Mientras, en casa, ¿qué hacían?


Su madre y yo pactamos que, si uno le reñía, el otro callaría aunque discrepase: ¡que el niño no se refugiase en un protector!

¿Marcel·lí sabía que era distinto?


Tenía 4 años y estaba viendo la tele, y vino y me dijo: "Padre, en la tele han hablado de los subnormales. ¿Yo lo soy?". "Sí", le dije.

¿Y cómo se lo tomó?


Con naturalidad y tranquilidad: sabía que no era como los demás niños, pero él nunca se había sentido tratado como un bicho raro. ¡Se sentía aceptado tal como era!

Usted sí sacaba a su hijo a la calle, ¿no?


 Sí: a misa, a pasear, a comprar, al canódromo Meridiana, al lado de casa...: allí hizo amigos que acabaron dándole trabajo en las oficinas... ¡Fue muy querido! Casi era el jefe.

¿Pudo ir al colegio, finalmente?


No existían colegios especializados para Down de familias pobres, y logré que el montepío de mi empresa, Fabra y Coats, ayudase a escolarizar a hijos Down de obreros. Otros montepíos nos imitaron luego...

Fue usted pionero.


Era 1964 no había ayudas, y me animé a crear la Obra Social d´Ajuda al Subnormal (OSAS), para ayudar a familias como la mía.

¿Al "subnormal"?


Así se decía. La palabra disgustó luego a padres - se usaba como insulto-y la cambiamos por disminuido psíquico.Buscamos donaciones privadas, hicimos un colegio...

¡Bravo!

Primero fueron seis alumnos de seis añitos, Marcel·lí entre ellos. No sabíamos nada de educación especial, fuimos aprendiendo juntos... En 1966 eran 22 alumnos. En 1973, ¡100 alumnos! Hoy atendemos a más de 400 deficientes psíquicos al año, desde la estimulación precoz hasta talleres de adultos.

¿Y este local en el que estamos?


Es el taller de OSAS: aquí trabajan 140 personas deficientes de 18 a 48 años. Marcel·lí era una autoridad aquí. Preparan canastillas para maternidad, llenan cajas, trabajos varios... ¡Y cobran! Estimula su autoestima. Yo preparo los 140 sobres con los sueldos.

¿Cómo era un día de Marcel·lí?


Se levantaba como yo, se hacía la cama, se aseaba, desayunaba, venía aquí, trabajaba...

¿Tuvo novia?

Sí, Montserrat: iban siempre de la mano, y hablaron de casarse. No me habría importado... Pero no era fácil, hubiesen necesitado ayuda doméstica...

¿Cómo era Marcel·lí?

Sensato, extravertido, muy culé, muy educado: desde niño ayudaba a las señoras cargadas con la compra, abría puertas... Siempre decía: "Amar es ayudar a todos sin esperar nada a cambio". Fue un ejemplo para todos. Fue mi maestro.

¿Qué quiere decir?


¡Gracias a él soy quien soy! Para ayudarle, tuve que espabilar. Y así aprendí materias que no sabía, yme enseñó que nadie es más que nadie, y gracias a él ayudé a otras familias, lo que era otro modo de ayudarle...

¿Cómo hubiese sido su vida sin él?


Más pobre, más plana, más insustancial, menos intensa, menos interesante. Mi vida hace 50 años era muy poca cosa..., ¡y hoy vivo entre cientos de amigos, es muy plena!

¿Todo gracias a Marcel·lí?

Conocí a familias que no se atrevían a llevar a su hijo Down a catequesis, a clase, a talleres, a la calle... Y las convencí de que se animaran a sacarlos. Y hoy están encantadas: nos reunimos, nos reímos... Formamos una gran familia de familias, todos amigos y animosos, ¡como a Marcel · lí le gustaba!

Si su mujer y usted hubiesen podido abortar hace 50 años...


Yo creo que no lo habríamos hecho. Hoy, seguro que no: hoy sabemos lo cariñosas que son estas criaturas, son un regalo de amor... Dicen a sus madres lo que otros hijos callan: "Qué bien te queda este peinado nuevo", "qué guapa estás hoy"... Otro de mis hijos y su esposa adoptaron a Jordi, otro niño Down, mi querido nieto...
  
  
  

"El sueño de los héroes" de Bioy Casares

  
  
  
"El sueño de los héroes"
Bioy Casares 1954

Sigo con la lista recomendada de Nuestro Tiempo, y no me ha defraudado ésgte tampoco. Muy original. Gauna, joven de veintiún años gana unos pesos en las carreras y decide gastarlos en los carnavales con sus amigos. Al cabo de tres años, le ocurre lo mismo, y decide repetir el gesto: quiere recordar que ocurrió esos días, y no lo consigue porque estaba borracho. Mientras tanto se ha casado enamoradísimo con clara, que lo adora.

Muy original el tratamiento del destino, como algo ineludible. El final es desconcertante. Al leerlo recordaba a Mafalda, muchas palabras y giros argentinos. Mu ha gustado mucho. Un 9.