22/10/2011

"Liverpool Street"

   
Liverpool Street
Voorhoeve, Anne C. (2007)
Espasa libros 2010

Ziska vive en un pueblo alemán, y en 1938 constata con asombro cómo en el colegio empieza una persecución contra los judíos por parte de algunos compañeros. Tiene diez años y hasta ese momento no sabía que era judía, porque hace algunas generaciones que en su familia son cristianos. Se ve obligada junto con su amiga Bekka a forjar planes de huida y escondites por todo el pueblo. Cuando estalla la guerra, su madre la envía a Londres con un transporte de niños. Sus padres de acogida son judío practicantes, descubre allí sus raíces judías y pasa a ser Frances. Su único objetivo es conseguir un trabajo para sus padres para que puedan salir de Alemania.

Novela tierna, dura y profundamente humana. Los protagonistas son muy reales y están bien dibujados. La protagonista es un encanto, valiente y con personalidad.

Cada vez se escriben más libros, o a mí me lo parece, en que los niños son los protagonistas. Quizás porque estamos cansados del pedantismo de tantos escritores y artistas actuales que no hay quien los entienda, y es una forma de volver a la naturalidad del pensamiento lineal y de los sentimientos primarios, tan propios del hombre y que se hace más evidente en los niños. No sé. Bueno, la novela vale la pena. Un 9.
 
 

14/10/2011

Destino oculto

  
  
Entretenida película, en la que Matt Damon tiene un papel romántico que pocas veces lo interpreta. creo recordar.
En la tierra hay una especie de Departamento de Ajustes los miembros del cual velan para que ningún ser humano se salga del destino señalado para él. Es una parábola sobre la libertad y el destino. Sencilla, pero está bien. Dirigido, puede hacer pensar. DeCine21.
 
  

10/10/2011

¡Andalucía!

   
   
¡Bonito anuncio! Fuente: Publicidad y cine con valores.
  



09/10/2011

La gaviota


"La gaviota"
Márai, Sándor
Salamandra 2011

No he entendido nada de este libro. Algunos del húngaro Sándor Márai me han gustado mucho, como "El último encuentro", "La mujer justa" o "Divorcio en Buda". Sin embargo creo que lo que queda pro traducir de esta autor ya no es lo mejor. Éste me ha sorprendido por su incomprensibilidad. Supongo que para los húngaros de su tiempo tiene más sentido. En fin, quizás lectores más sesudos lo entiendan mejor. Lo terminé porque es muy corto y está muy bien escrito. Un 6.

"Alto funcionario ministerial, culto, solitario y seguro de sí mismo, el hombre acaba de dictar una orden de enorme trascendencia, una decisión que en cuestión de horas afectará inexorablemente a millones de personas. Sin embargo, su aparentemente inmutable serenidad se resquebraja con la inesperada aparición de Aino Laine, una hermosa joven finlandesa de nombre poético y que tiene un parecido asombroso con la única mujer que el hombre amó, fallecida años atrás.

Entonces, contra lo que aconsejan la prudencia profesional y el decoro, éste invita a la joven desconocida a acompañarlo esa misma noche a la ópera. Da comienzo así entre ambos un diálogo íntimo y profundo, un juego de seducción no exento de riesgos, donde la pasión, la nostalgia y la fuerza destructora del destino obran una perturbadora transformación en el sólido equilibrio burgués de un hombre sensato y honorable."
 
  

08/10/2011

"Cecily Saunders"


 Cecily Saunders
Boulay, Shirley du
Palabra

Hay personas que cuando mueren dejan un mundo mejor del que encontraron. Éste es el caso de esta mujer, creadora del movimiento Hospice de cuidados paliativos, extendido hoy por todo el mundo.

Literariamente hablando, el libro no es bueno, pero la historia de esta mujer, su tenacidad para llevar a cabo la vocación a la que creía estaba llamada, es fantástica. Para cualquier público, aunque algunos trozos se pueden leer en diagonal. Un 8, por el testimonio.

"La biografía de Cicely Saunders es una historia apasionante; es la historia de un compromiso, personal y profesional, para asumir el reto de no abandonar al enfermo al que la medicina ya no puede -porque no sabe- curar. La generosa determinación de esta inglesa del siglo XX ha sentado las bases de una revolución pacífica que ha cambiado el rostro de la muerte para miles de personas, gracias al nacimiento de los cuidados paliativos modernos y a un concepto novedoso de centro asistencial, conocido en todo el mundo como Movimiento Hospice.

Cicely Saunders, Dama del Imperio Británico, falleció en 2005 y su funeral, celebrado en la Abadía de Westminster, congregó a más de 1.800 personas; un testimonio elocuente del trabajo de toda una vida, que ha transformado el tratamiento del dolor y la asistencia a los enfermos que se encuentran en la fase final de su enfermedad a quienes les dice mirándoles a los ojos: "Tú importas por ser tú".

No es este un libro escrito para profesionales ni para expertos; es un libro para todos aquellos que sentimos miedo a morir con dolor y sin que nos entiendan o respeten, para todos los que hemos sido testigos de la muerte anunciada de un ser querido o para quienes tenemos que acompañar a quien está a punto de emprender su último viaje."
  
  

01/10/2011

Tirantes, ombligos y tangas en el aula.



Ayer en una aula de 3º de ESO, 8:00h.:

"Arturo (nombre ficticio), si us plau, llença el xiclet a la paperera i canvia't de lloc."
El fulanito en cuestión sale del aula y se queda en la puerta.
"Per què no entres a classe?"
"¡Me acabo de comprar el chicle y quiero saborearlo.  No voy a desperdiciarlo!" Léase voceando.
Por supuesto ya no lo dejé entrar más, se subió con el profesor de guardia. ¡No saben donde están ni como comportarse! Es un alumno que nos ha llegado nuevo esta año, rebotado de otro instituto.

Copio a continuación la columna de hoy de Pilar Rahola, comentando una noticia de un colegio, aparecida hace poco en la prensa, al empezar el curso.

"Una escuela de Girona ha provocado la última noticia que nos devuelve a un debate recurrente. El colegio Les Alzines envió a casa a treinta chicas que vestían de manera muy exagerada. "Pero dónde van: ¿a la escuela o a la discoteca?", se preguntó la portavoz del centro y, a tenor de la descripción, sin duda las chicas iban a la discoteca.

Camisetas de tirantes, tacones altos, tal vez algún ombligo al aire y, si hago caso de lo que he visto en otras escuelas, incluso algún tanga escapado de los pantalones de cintura baja. No es que a la escuela se vaya como a la discoteca, es que muchos jóvenes creen que ambos lugares son el mismo. Y este problema que la escuela de Girona ha intentado resolver de manera expeditiva - después de aprobar una normativa-es el paisaje común de la mayoría de escuelas del país. Y no se trata de una exigencia moral,aunque el colegio esté vinculado al Opus. Pero antes de que toda la progresía saque el fusil porque es una escuela religiosa, habrá que reflexionar sobre la razón que tienen. Religiosa o no, la escuela no puede ser un lugar cualquiera, y tratarlo como tal es perderle el respeto. De hecho, el mismo respeto que se ha perdido hacia la mayoría de las instituciones de la sociedad, pérdida que ha ido paralela a la erosión que ha sufrido el concepto de autoridad. La escuela tendría que ser un templo, un espacio solemne donde el conocimiento, los valores y la convivencia, se concilian en la formación de los jóvenes. No es, pues, un lugar cualquiera. Muy al contrario, es el lugar más importante de la vida de un joven después de la familia. Sin embargo, desde que tuvimos una indigestión de mayosesentayochismo y confundimos la libertad con la jungla, hemos ido devaluando estas ideas fundamentales y la realidad es bastante explícita: ni el Parlamento, ni la policía, ni los médicos, ni los maestros, ni ninguna autoridad está bien vista y, en coherencia, se usa la pancarta de la libertad para cualquier acto de menosprecio, de imposición e incluso de vandalismo. Es como si quisiéramos retornar a los tiempos anteriores a las tablas de la ley, aquellas que nos enseñaron que la civilización nacía el día que supimos que no todo estaba permitido. Obviamente un ombligo al aire en la escuela no es el fin del mundo.

Pero es el síntoma de este pensamiento débil respecto a algunos de los conceptos más profundos de una sociedad. Es decir, es la expresión externa de un pasotismo que equipara inconscientemente aquello que es fundamental con aquello que es fútil. Por eso, muchos chicos confunden la escuela con la discoteca, porque no ven ninguna necesidad de establecer diferencias. Y, sin embargo, debemos enseñarles que no tienen nada a ver. A la discoteca van a divertirse, pero a la escuela van a formarse y, si no respetan este verbo fundamental de su existencia, nunca se respetarán a sí mismos."

 

30/09/2011

Va de crisis

   
   
   
El contestador del futuro. Fuente: blogtecnia.

 
 
  

24/09/2011

"Una temporada para silbar"

   
   
   
"Una temporada para silbar"
Doig, Ivan (2006)
Libros del Asteroide 2011


Ambientado en Montana, en 1909, cuenta la historia de un viudo reciente con sus tres hijos, el mayor de 12 años, que es quien hace de narrador, transcurridos los años. Como la casa es un desastre deciden buscar una ama de llaves, y responden a un anuncio de una tal Rose Llewellyn, que se ofrece para ese trabajo, que "no cocina, pero no muerde", dice el anuncio. La contratan y aparece con su hermano, Morris, un dandy sabelotodo, que se ve obligado a aceptar el puesto de maestro de escuela cuando la titular se marcha a mitad de curso para casarse.

Muy simpático, la verdad: un canto a las escuelas unitarias de los puebles de la época, única forma de escolarizar a los hijos de los campesinos. Un detalle final no me gusta: no se puede fundamentar una vida en común ocultando hechos importantes del pasado al cónyuge. Es muy agradable de leer. La traducción me ha parecido poco cuidada. Un 8.
 
  

Elena Barraquer, enamorada de su trabajo

   
   
  
Leyendo esta esta entrevista, pensaba: me gustaría ser amiga de esta mujer. Optimista por naturaleza, pero no de un optimismo vacío y tonto, sino que sabe sacar a su trabajo todo el jugo que tiene, buscando también la forma de hacerlo compatible para ayudar a los más desfavorecidos. Y sin darse importancia. La publica hoy La Vanguardia.


Elena Barraquer, Oftalmóloga.


Toda la vida rodeada de ojos.
Sí, mi hermano y yo bajábamos con mi padre al quirófano y lo veíamos operar. Una vez cogí un globo ocular del banco de ojos e hice un trasplante de córnea. Cuando estuvo cosido, me pareció que había quedado fantástico...

¡...!


Como estaba muy orgullosa, lo envolví en una gasita y lo subí a casa para enseñárselo a mi padre a la hora de cenar. Pero lo olvidé sobre la mesa del comedor y lo encontró mi madre, que se pegó un susto de muerte cuando desenvolvió aquel paquetito y se topo con un ojo que la miraba.

Casa y clínica en un mismo edificio.


De hecho, crecí dentro de la clínica. Allí estaban el piso de mis abuelos y el de mis padres, así que a diario pasaba entre los pacientes cuando volvía del colegio. En aquella época venían muchos árabes. Entre ellos, varios jeques por año.

¿Con sus turbantes, sus pedruscos, su séquito y sus mujeres envueltas en tules?


Sí, y yo tenía la sensación de que habían venido los Reyes Magos. Se instalaban un mes en una habitación especial, dos suites juntas, que tenía mi abuelo para ellos.

La clínica Barraquer era famosa por sus dos puertas.


Desde su inauguración, en 1941, siempre ha sido una clínica privada en la que el pobre ha sido atendido igual que el rico. Al inicio unos accedían por la entrada del dispensario y otros por la entrada de la clínica.

La filosofía de ayudar al necesitado no ha variado.


Al contrario, para ampliar esta acción a personas todavía más necesitadas y en países donde no existe una sanidad adecuada, en el año 2003 mi hermano, mi padre y yo creamos la fundación.

¿Con qué fondos?


El capital inicial fue la venta de un coche antiguo, un Mercedes Turbo de mi abuelo del que sólo había tres en el mundo.

¿Recuerda su primer viaje solidario?


Fue en 1979, trabajaba como investigadora en Washington y un grupo de oftalmólogos me invitaron a acompañarlos a Haití a visitar a los niños, y sus familiares, de una escuela. Aquello me abrió el horizonte.

Cuénteme.


Me impactó la dureza de lo que vi, y me di cuenta de la cantidad de gente a la que puedes ayudar haciendo simplemente lo que sabes hacer. Si operas a una persona de cataratas, no solamente mejoras sus condiciones de vida, sino la de todos los miembros de su extensa familia a quienes podrá cuidar.

¿Qué ha aprendido?

Lo poco que se necesita para vivir feliz. No podemos basar la felicidad en lo que nos ocurre fuera, debe venir de dentro. Cada uno debe buscar objetivos que él mismo pueda realizar, que no dependan de jefes, empleados, maridos, esposas o hijos, porque se pueden quedar por el camino.

...


No somos africanos, no vivimos como ellos, pero los valores básicos son los mismos y ellos saben disfrutarlos. Hace una semana recibí una carta que me hizo llorar.

¿Quién se la enviaba?

Un chico de trece años que operé en Camerún. En la carta me daba las gracias porque ya no se caía por la calle, podía ir al colegio y escribir. Esas pequeñas cosas son para mí una fuente inmensa de satisfacción, y es algo que puedo dar con mis manos y un poco de ayuda tecnológica. Creo que si todos aportáramos un granito de arena, una semana al año para dar lo que sabemos a los demás, el mundo cambiaría.

¿Es su utopía?


Es una realidad, sobre todo en el caso de los médicos. Si todos los oftalmólogos diéramos esa semana de nuestro tiempo, se solucionaría el problema de la ceguera en África. La catarata, que es la principal causa de ceguera, es fácilmente resoluble.

Opera usted a los más ricos y a los más pobres, ¿qué les diferencia?


Los más pobres suelen ser más agradecidos. Recuerdo a una anciana a la que operé de cataratas. Estaba en la puerta del hospital, con su hija y su nieto, gritando y gesticulando como una loca. Me acerqué para preguntar qué pasaba. "Nada malo, señora, está contenta: es la primera vez que ve a su nieto".

Entiendo su entusiasmo.

Yo no opero en África por generosidad, sino por egoísmo, porque recibo mucho más de lo que doy. Creo que lo mejor que puedes tener en esta vida es el cariño de las personas.

... Y un trabajo que te llene.


Mire este papel plastificado, siempre me acompaña, es una cita del productor de cine Samuel Goldwyn: "Nadie a quien le entusiasme su trabajo puede temer nada de la vida". Si cada persona hiciera su trabajo lo mejor posible, y no hay trabajo que no sea necesario, no estaríamos en esta crisis.

... Y con alegría.


Si lo haces bien, con ganas, entusiasmo y corazón, ya tienes la sonrisa puesta en la cara todo el día, porque estás disfrutando. Y nos pasamos más horas trabajando que haciendo cualquier otra cosa.

Usted podría haberse quedado tranquilamente en la clínica de su padre.


De pequeña me llamaban "rabo cortado de lagartija". Tenía inquietudes y me fui becada a hacer investigación, y una cosa me llevó a otra.

   

18/09/2011

En un mundo mejor

 
 
 
Óscar a la mejor película de habla no inglesa. Elías es un chico de 11 años, que vive en una ciudad danesa, al que acosan en la escuela. Su padre es médico cooperante en Africa. Christian es un compañero acabado de llegar de Londres, pues ha muerto su madre y se han trasladado a vivir con su abuela. Inesperadamente, Christian defiende a Elías del matón de la clase y a partir de ese momento los una una sólida amistad.

La película, muy dura, plantea cómo ante una situación injusta, la disyuntiva es la venganza, que sólo crea más violencia, o el perdón, aunque parezca una elección cobarde. Me ha gustado muchísimo. Otras películas de esta autora también muy buenas son "Después de la boda" y "Hermanos". Puede servir para cine-fórum de padres. DeCine21.