26/06/2013
"La Solé", rumba protesta
El meu germà, que també és professor de música d'un institut, ha compost aquesta rumba tan simpàtica. Felicitats!
Clicar sobre la imatge perquè s'obri i escoltar-la.
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01/06/2013
Afán de superación: Juan Alberto Duaso
Hay dos actitudes en la vida ante las contrariedades: lamerse las heridas mirándose el ombligo o tirar p'alante con lo que hay. Juan Alberto Duaso nos da un gran ejemplo en esta entrevista, publicada hoy en La Vanguardia. ¡Felicidades, papás de Jan alberto!
"Cuando mi madre estaba embarazada de cuatro meses, le dijeron que yo, su único hijo, nacía con enanismo.
¿Cómo se lo tomó?
Se lo ocultó a mi padre, lo llevó sola hasta que tuvo fuerzas para decírselo. Mi madre siempre me ha repetido que he sido una bendición del cielo.
Y usted, ¿cómo se lo tomó?
Empecé a ser consciente de mi condición en el parvulario: las escaleras que me llevaban al patio eran para mí enormes y siempre llevaba alguna brecha en la barbilla o la ceja. A los seis años lo tenía bastante claro por las miradas indiscretas y los comentarios burlones de los otros niños en el parque: mi cabeza era más grande de lo normal.
A veces los niños son muy crueles.
De todas formas, yo era un niño feliz. He ido toda la vida al mismo colegio y eso me dio estabilidad. La primera intervención quirúrgica la viví con siete años y muchas ganas, porque me dijeron que iba a crecer.
...
Recuerdo la noche antes de la operación en el hospital. Mi madre estaba nerviosa y yo estaba ilusionado. No podía dormir pensando que al día siguiente sería más alto.
Le rompieron los huesos de las piernas.
Sí, y me pusieron unos hierros. Un proceso largo, duro y amargo por el que pasé siete veces para crecer 24 centímetros y medio. Pero cuando me desperté de la anestesia aquella primera vez, lo único que me preocupaba era salir y presumir de unos pocos centímetros de más. Pronto supe que debía estar más de un año en silla de ruedas.
¿Cómo se lo tomó?
Se lo ocultó a mi padre, lo llevó sola hasta que tuvo fuerzas para decírselo. Mi madre siempre me ha repetido que he sido una bendición del cielo.
Y usted, ¿cómo se lo tomó?
Empecé a ser consciente de mi condición en el parvulario: las escaleras que me llevaban al patio eran para mí enormes y siempre llevaba alguna brecha en la barbilla o la ceja. A los seis años lo tenía bastante claro por las miradas indiscretas y los comentarios burlones de los otros niños en el parque: mi cabeza era más grande de lo normal.
A veces los niños son muy crueles.
De todas formas, yo era un niño feliz. He ido toda la vida al mismo colegio y eso me dio estabilidad. La primera intervención quirúrgica la viví con siete años y muchas ganas, porque me dijeron que iba a crecer.
...
Recuerdo la noche antes de la operación en el hospital. Mi madre estaba nerviosa y yo estaba ilusionado. No podía dormir pensando que al día siguiente sería más alto.
Le rompieron los huesos de las piernas.
Sí, y me pusieron unos hierros. Un proceso largo, duro y amargo por el que pasé siete veces para crecer 24 centímetros y medio. Pero cuando me desperté de la anestesia aquella primera vez, lo único que me preocupaba era salir y presumir de unos pocos centímetros de más. Pronto supe que debía estar más de un año en silla de ruedas.
...
Cuando llegué a la habitación estaba toda mi familia. La operación duró diez horas, y mientras yo dormía despreocupado ellos deambulaban por el hospital. Siempre lo he agradecido, pero pocas veces se lo he dicho.
La mayor parte de su infancia y juventud la ha pasado en hospitales.
Ese era mi entorno. De lunes a viernes rehabilitación, esforzándome para poder volver a mi vida normal. La operación más dura fue la de los 14 años, cuando no dejas de compararte y todo son etiquetas: este es gordo; este, feo; este, enano... Pero yo era más maduro que los chavales de mi edad.
¿Por qué?
Veía a gente que estaba mucho peor que yo, eso me ayudaba a relativizar. Y me fijaba en cosas que por edad no me tocaba: siempre rodeado de adultos. De hecho, he tenido pocos juguetes, no los deseaba. En Reyes me limitaba a pedir lo que me hacía falta.
La adolescencia es difícil de por sí.
Fue la confirmación de que yo era diferente de los demás y de que muchas cosas que ellos hacían yo no las podría hacer.
¿Qué ha sido lo mejor?
Los fines de semana en Els Hostalets de Pierola, allí el dolor dolía menos. Y la buena convivencia con la enfermedad tanto por parte de mi familia como por mi parte. Lo peor es una cuestión de centímetros: diez centímetros más me permitirían llegar a la parte alta de la nevera, donde mi madre deja el chocolate, o a la barra de los bares.
...
... Y en algún concierto o acto multitudinario estar rodeado de un bosque de piernas y no ver más que eso resulta agobiante. Y las miradas burlonas con las que sigo conviviendo. Pasar por delante de una escuela a la hora de la salida es siempre un mal trago, por mucho que lo intente sobrellevar y hacerles muecas a los niños.
... Y en algún concierto o acto multitudinario estar rodeado de un bosque de piernas y no ver más que eso resulta agobiante. Y las miradas burlonas con las que sigo conviviendo. Pasar por delante de una escuela a la hora de la salida es siempre un mal trago, por mucho que lo intente sobrellevar y hacerles muecas a los niños.
¿Ha valido la pena tanto sacrificio por 24 centímetros?
Sí. Pese a las complicaciones, las infecciones, la silla de ruedas o el dolor, he aprendido muchas cosas. He pasado Navidades enteras en el hospital, y formo parte del grupo de jóvenes que asesora sobre cómo debe ser el entorno para los adolescentes que pasan mucho tiempo en ellos; me siento útil.
Ha debido de compartir habitación con todo tipo de gente.
Los momentos más entrañables los viví de noche, cuando los enfermeros tienen más tiempo para charlar. Tras la última operación, el médico me notificó que me tenían que volver a operar: cortar los tendones de Aquiles, y lo pagué con el médico en prácticas que me quitó las grapas de las tibias.
Es que eso debe de doler.
"¡Ojalá te quiten el título, porque lo haces fatal!", le dije. Me arrepiento mucho.
¿Qué quiere usted en la vida?
No me gustaría quedarme solo.
¿Lo ha estado?
Me sentí solo aquellos 17 días en la UCI cuando tuve el accidente, pero no lo estaba.
¿Qué le pasó?
Hace cuatro años me caí con la bicicleta. Eran las fiestas mayores de Pierola, los fuegos artificiales estallaban a mi alrededor, no recuerdo lo que pasó. Pero no he renunciado a mi bicicleta, ella me lleva donde mis piernas no me pueden llevar: caminar me duele. La bici es una liberación para mí.
¿Se ha preguntado por qué a mí?
No tengo tiempo para lamentaciones. Ver el mundo desde mi altura no es del todo fácil, es más incómodo, pero he logrado una buena convivencia."
Sí. Pese a las complicaciones, las infecciones, la silla de ruedas o el dolor, he aprendido muchas cosas. He pasado Navidades enteras en el hospital, y formo parte del grupo de jóvenes que asesora sobre cómo debe ser el entorno para los adolescentes que pasan mucho tiempo en ellos; me siento útil.
Ha debido de compartir habitación con todo tipo de gente.
Los momentos más entrañables los viví de noche, cuando los enfermeros tienen más tiempo para charlar. Tras la última operación, el médico me notificó que me tenían que volver a operar: cortar los tendones de Aquiles, y lo pagué con el médico en prácticas que me quitó las grapas de las tibias.
Es que eso debe de doler.
"¡Ojalá te quiten el título, porque lo haces fatal!", le dije. Me arrepiento mucho.
¿Qué quiere usted en la vida?
No me gustaría quedarme solo.
¿Lo ha estado?
Me sentí solo aquellos 17 días en la UCI cuando tuve el accidente, pero no lo estaba.
¿Qué le pasó?
Hace cuatro años me caí con la bicicleta. Eran las fiestas mayores de Pierola, los fuegos artificiales estallaban a mi alrededor, no recuerdo lo que pasó. Pero no he renunciado a mi bicicleta, ella me lleva donde mis piernas no me pueden llevar: caminar me duele. La bici es una liberación para mí.
¿Se ha preguntado por qué a mí?
No tengo tiempo para lamentaciones. Ver el mundo desde mi altura no es del todo fácil, es más incómodo, pero he logrado una buena convivencia."
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Testimonio
29/05/2013
"La bibliotecaria de Auschwitz"
La bibliotecaria de AuschwitzIturbe, Antonio G.
Planeta 2012
Bonita historia basada en un hecho real. En Auschwitz hubo un campo familiar donde había niños con sus padres. Éstos dormían en pabellones separados, pero durante el día se podían ver y convivir después del trabajo. El pabellón 31 se convirtió en una escuela clandestina, donde iban los niños cada día, que contaba con una minúscula biblioteca de ocho libros. Dita, la protagonista de catorce años, era la encargada de custodiar estos libros y repartirlos cada día a los profesores que los solicitaban. Se muestran las grandezas y miserias de los internos del campo en sus anécdotas diarias. Me ha gustado mucho. Para todos los públicos a partir de 14 años. Un 9.
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Libros
25/05/2013
Bestias del sur salvaje
Originalísima película, con la capacidad de atraparte sin que sepas ni donde se sitúa, ni qué es real ni qué soñado... Tener una familia, sea como sea ésta, es mejor que no tener ninguna, es un motivo para tirar adelante. DeCine21.
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Cine
El almirante
Película rusa que recrea la historia de Aleksander Kolchak cabeza del ejército blanco que luchó contra el rojo durante el alzamiento bolchevique. Me impresiona que los rusos rehabiliten personajes así, con cierta distancia, con una película. ¿Cuándo lo haremos en España? Me ha gustado mucho, aunque he ido a internet para aclarar ciertos aspectos de su historia, que quedan poco claros. DeCine21.
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Cine
"David Copperfield"
David CopperfieldDickens, Charles (1849)
No había leído esta novela y a pesar de ser inmensamente larga (de hecho la primera publicación fue por entregas) y de un estilo bastante antiguo, me ha gustado. Alucino con la capacidad que tiene el autor de retratar la psicología y el carácter moral de sus personajes, contraponiendo las distintas formas de hacer y reaccionar de éstos. Tampoco tuvo una gran formación para poder hacerlo. Y en partes es autobiográfico. Una buena lectura para el verano, todo un clásico.
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Libros
Argo
Interesante película, ganadora de los Óscars 2013 con razón, y basada en un hecho real. Vale la pena.
"Argo, dirigida por Ben Affleck, es una buena película, tiene todas las papeletas para estar esta año en los Oscar. Entre los productores, además de Affleck, figura George Clooney. El film se basa en un caso real, una parte no excesivamente conocida de la crisis de los rehenes de la embajada americana en Irán, acontecida en 1979, en plena revolución del ayatollah Jomeini. Que gran parte del personal diplomático fue retenido y humillado durante cerca de un año, y que la tristemente célebre operación de “ResCarter” fue un fracaso sí suena. Pero el film se centra en seis personas que lograron salir de la legación y refugiarse en la embajada canadiense. Ante la falta de opciones para sacarles del país, un agente de la CIA alumbra la peregrina idea de simular que un equipo de cine canadiense, aliado con Hollywood, anda buscando localizaciones para una desopilante película de corte fantástico titulada precisamente “Argo”." DeCine21.
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Cine
21/05/2013
Vídeo de La Sagrada Familia de Gaudí
Precioso vídeo de cinco minutos con vistas de la Basílica de la Sagrada Familia de Gaudí.
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País
16/05/2013
Gobernemos desde abajo
"Decía hace 21 días que había motivos para la esperanza encarnados en tantas familias que resisten acogiendo, compartiendo, superando lo adverso, y en la multitud de personas y entidades que practican la solidaridad. Pero con ser mucho no se agotan ahí nuestras fuerzas.Sant Jordi es una fiesta excepcional. Se forma una atmósfera especial de celebración en torno a la rosa y el libro. Es un éxito cívico, cultural, y también comercial. La gente hace una cosa decisiva: compra. ¿De dónde surge este éxito? Primero, de una tradición –algo trasmitido, aceptado, y perfeccionado sin desvirtuar su sentido– de fe y cultura. Segundo, denota que existe una comunidad, porque sin ella no hay tradición. Tercero, de una comunidad fuerte como la de ese día, surgen las iniciativas de la sociedad, editoriales, librerías, productores e importadores de rosas, floristerías, entidades y grupos informales de todo tipo salen a la calle. Sant Jordi funciona porque se produce un alud de capital social, ese que sólo posee la comunidad. Pero ni el modelo económico ni la política de gobiernos y oposiciones son capaces de transformar familia, solidaridad, y comunidad, en resultados económicos. Prisioneros del individualismo; del estatismo, no saben qué hacer con aquellos bienes. Ese es el problema.
¿Qué lecciones podemos extraer? Primera, tomar nuestras vidas en nuestras propias manos, no como individuos aislados, no pensando en que los gobiernos resuelvan nuestros problemas. No lo harán. No saben cómo hacerlo. Ni los que ahora mandan, ni los que critican y ya mandaron. Segunda, empecemos a reconstruir las relaciones que hacen buena a una comunidad. Comencemos por los barrios y pueblos, por nuestras asociaciones, las empresas, buscando cómo cooperar y encarar soluciones. Fomentemos los vínculos, los de toda la vida como cooperativas y gremios. Innovemos construyendo nuevas y buenas relaciones, como plataformas que conecten la pequeña empresa y el pequeño ahorro en beneficio mutuo. Tercero, todo esto nos servirá para plantear lo que deben hacer los que mandan y apoyar los que se oponen. Encaremos al gobierno español, catalán, diputaciones, y grandes ayuntamientos, como el de Barcelona, con proyectos concretos nacidos de la comunidad. Empecemos a gobernar desde abajo construyendo la economía de comunidad. Esa es la respuesta."
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Actualidad
Inyección de optimismo económico
Después de leer esta entrevista a Steve Ingham, cazatalentos global, me he sentido un poco más optimista. Creo que sabe de qué habla. Por eso la comparto. Publicada en La Vanguardia.
"Ingham espera mucho de nosotros cuando nosotros desesperamos. Le digo que el nuestro no es sólo un problema de ciclo, sino de modelo: hemos crecido con deuda y ladrillo y ahora cambiar al ahorro y la exportación cuesta. Responde que si desde fuera fue más fácil ver cómo hinchábamos la burbuja, también desde el exterior se vislumbra ahora mejor la remontada: sin nuestros prejuicios de partido ni autoodio. Y ojo a los tres datos que Ingham, que habla con inversores globales a diario, apunta: tenemos salarios bajos, despido fácil y barato y suelo de ganga. Si damos tiempo a que confíen en nosotros -y no asustamos con impuestos-, el motor del empleo arrancar.
España va a darnos una sorpresa en crecimiento y empleo. Verá.
Aquí circulan otros datos.
Datos: en España hoy se pagan salarios más bajos que en la Europa del Norte, el suelo está barato y el despido, también. Y sus leyes laborales son de las más flexibles de Europa. Son datos.
Si quieren invertir y emplear, ¿por qué calculan lo fácil que es despedir?
Porque el despido fácil reduce el riesgo al emplear. Nosotros, por ejemplo, hemos situado aquí nuestra oficina on line: tenemos 200 empleados. Si nos va mal, quiero estar seguro de que podré despedirlos sin problemas. Por eso no la hemos puesto en Francia, porque allí despedir es muy complicado.
Está demostrado que aquí es fácil despedir; falta probar que es fácil emplear.
Yo estoy aconsejando España a las multinacionales que me consultan y buscan ubicación para su cuartel general en Europa. Porque, además de por precio, compiten ustedes por talento disponible y con ganas.
Entonces, ¿a qué esperan esas multinacionales para crear empleo aquí?
Esperan a que ustedes sean fiables y predecibles: que demuestren estabilidad económica y política; que hagan reformas conforme a lo previsto y prueben que seguirán en el euro, que es la garantía para el inversor.
¿Y eso cuánto tiempo requiere?
El tiempo que requiera. Es un estado de ánimo. De repente, parecerá que este es un país seguro y el más rentable para invertir -yo creo que ya lo es- y verá usted un día que el crecimiento es mayor de lo que esperan; y con él llegará el empleo.
Ojalá sea usted profeta.
Como no lo soy, también estamos invirtiendo en China, India, Sudamérica y EE.UU. Porque debemos estar ahí. Y por si acaso, además, tenemos un colchón de liquidez.
¿Qué debo hacer para hallar empleo?
No espere encontrar un empleo que se adapte a usted; adáptese usted a los empleos disponibles, que los hay. Su empleabilidad hoy sólo depende de su flexibilidad.
Por ejemplo.
Si estaba en banca -hoy en crisis-, detecte los sectores en auge y pula sus habilidades para ellos. Y acepte un sueldo razonable y la movilidad. Hoy buscar trabajo no es encontrar el que se adapte a uno, sino al revés.
¿Y eso cómo se hace?
No venda su estilo estupendo; demuestre que es capaz de adaptarse al estupendo estilo de la empresa que da empleo.
¿Adaptarme quiere decir resignarme?
Quiere decir aceptar que el mundo cambia: nuestro director español en España acaba de irse a abrir mercado a Colombia.
¿Eso no es triste fuga de cerebros?
¡Aprovéchenla para fugarse! Si quiere llegar a algo hoy en día, en su currículum tiene que lucir varios países. Si no, quédese en su pueblo: es más cómodo. Ya me contará.
Pues usted lleva 26 años en su empresa: ¿es un éxito o un fracaso?
Yo no me he movido de empresa, pero la empresa sí se ha movido conmigo. Hoy vale mil doscientos millones de libras; y tiene cinco mil empleados en el mundo. Las empresas necesitan profesionales que han formado y otros que fichan. La mezcla suma.
¿Qué hacer en entrevistas de empleo?
No trate de venderse usted. Trate de venderse para ese empleo que ofrecen. Así que entérese de cómo es la empresa, qué busca, quién la dirige, hacia dónde quieren ir... Y adapte su currículum -mentir es mentirse: le pillarán- a ese puesto que ofrecen.
¿Algún consejo para el empleador?
Antes de buscar, precise bien lo que busca. Y sólo después seleccione. No cambie de criterio sobre la marcha, porque es tirar dardos a una diana en movimiento. Y errará.
¿Cómo responder en la entrevista?
No se trata de responder preguntas como en el cole, sino de demostrar que es usted el que buscan para el puesto. Exhiba habilidades en apariencia contradictorias pero que no lo son: que tiene personalidad pero sabe trabajar en equipo; que es capaz de adaptarse a un líder pero también de liderar. Y sobre todo demuestre ilusión... ¡Ganas! Es la gran aptitud que se contagia al empleador.
¿Y si voy con un piercing en la nariz?
Estará haciendo una afirmación de personalidad que quizá no demuestre ganas de agradar ni predictibilidad en su conducta.
¿Y si sólo estoy actuando?
Observamos el lenguaje corporal para ver si revela que quiere agradar y ser útil.
¿Qué es lo que no debo hacer?
Ser aburrido, perezoso o lacónico al responder. No esté a la defensiva ni use monosílabos. Exprésese con energía sin avasallar.
¿Y el seleccionador qué debe hacer?
No hablar demasiado. El silencio es poderoso. Úsenlo. Debe preguntar muchos por qué, porque exigen respuestas complejas que pueden revelar talento y personalidad.
¿Su peor y su mejor seleccionado?
El peor rato lo pasé al preguntar a un candidato: "¿Por qué le recordarán en su empresa?" "Por ladrar" -contestó- y empezó a ladrar como un poseso. Pasé miedo. Y estoy orgulloso de haber seleccionado entre cuarenta candidatos, en 1998, a la directora de la lotería británica. Todavía lo es."
Esperan a que ustedes sean fiables y predecibles: que demuestren estabilidad económica y política; que hagan reformas conforme a lo previsto y prueben que seguirán en el euro, que es la garantía para el inversor.
¿Y eso cuánto tiempo requiere?
El tiempo que requiera. Es un estado de ánimo. De repente, parecerá que este es un país seguro y el más rentable para invertir -yo creo que ya lo es- y verá usted un día que el crecimiento es mayor de lo que esperan; y con él llegará el empleo.
Ojalá sea usted profeta.
Como no lo soy, también estamos invirtiendo en China, India, Sudamérica y EE.UU. Porque debemos estar ahí. Y por si acaso, además, tenemos un colchón de liquidez.
¿Qué debo hacer para hallar empleo?
No espere encontrar un empleo que se adapte a usted; adáptese usted a los empleos disponibles, que los hay. Su empleabilidad hoy sólo depende de su flexibilidad.
Por ejemplo.
Si estaba en banca -hoy en crisis-, detecte los sectores en auge y pula sus habilidades para ellos. Y acepte un sueldo razonable y la movilidad. Hoy buscar trabajo no es encontrar el que se adapte a uno, sino al revés.
¿Y eso cómo se hace?
No venda su estilo estupendo; demuestre que es capaz de adaptarse al estupendo estilo de la empresa que da empleo.
¿Adaptarme quiere decir resignarme?
Quiere decir aceptar que el mundo cambia: nuestro director español en España acaba de irse a abrir mercado a Colombia.
¿Eso no es triste fuga de cerebros?
¡Aprovéchenla para fugarse! Si quiere llegar a algo hoy en día, en su currículum tiene que lucir varios países. Si no, quédese en su pueblo: es más cómodo. Ya me contará.
Pues usted lleva 26 años en su empresa: ¿es un éxito o un fracaso?
Yo no me he movido de empresa, pero la empresa sí se ha movido conmigo. Hoy vale mil doscientos millones de libras; y tiene cinco mil empleados en el mundo. Las empresas necesitan profesionales que han formado y otros que fichan. La mezcla suma.
¿Qué hacer en entrevistas de empleo?
No trate de venderse usted. Trate de venderse para ese empleo que ofrecen. Así que entérese de cómo es la empresa, qué busca, quién la dirige, hacia dónde quieren ir... Y adapte su currículum -mentir es mentirse: le pillarán- a ese puesto que ofrecen.
¿Algún consejo para el empleador?
Antes de buscar, precise bien lo que busca. Y sólo después seleccione. No cambie de criterio sobre la marcha, porque es tirar dardos a una diana en movimiento. Y errará.
¿Cómo responder en la entrevista?
No se trata de responder preguntas como en el cole, sino de demostrar que es usted el que buscan para el puesto. Exhiba habilidades en apariencia contradictorias pero que no lo son: que tiene personalidad pero sabe trabajar en equipo; que es capaz de adaptarse a un líder pero también de liderar. Y sobre todo demuestre ilusión... ¡Ganas! Es la gran aptitud que se contagia al empleador.
¿Y si voy con un piercing en la nariz?
Estará haciendo una afirmación de personalidad que quizá no demuestre ganas de agradar ni predictibilidad en su conducta.
¿Y si sólo estoy actuando?
Observamos el lenguaje corporal para ver si revela que quiere agradar y ser útil.
¿Qué es lo que no debo hacer?
Ser aburrido, perezoso o lacónico al responder. No esté a la defensiva ni use monosílabos. Exprésese con energía sin avasallar.
¿Y el seleccionador qué debe hacer?
No hablar demasiado. El silencio es poderoso. Úsenlo. Debe preguntar muchos por qué, porque exigen respuestas complejas que pueden revelar talento y personalidad.
¿Su peor y su mejor seleccionado?
El peor rato lo pasé al preguntar a un candidato: "¿Por qué le recordarán en su empresa?" "Por ladrar" -contestó- y empezó a ladrar como un poseso. Pasé miedo. Y estoy orgulloso de haber seleccionado entre cuarenta candidatos, en 1998, a la directora de la lotería británica. Todavía lo es."
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