18/09/2009

Entre limones, de Chris Stewart

"Entre limones"
Chris Stewart
2006

En esta novela, el autor protagonista, un inglés batería del grupo Génesis, después de pasar por varias profesiones, decide comprar un cortijo en las alpujarras granadinas. Como literatura no vale gran cosa, pero es simpático y se pasa bien leyéndolo: Chris hace de sus experiencias toda una aventura, y es buena persona, buen marido, buen padre... y los retratos de los lugareños vecinos suyos tienen mucha gracia. En inglés lleva un montón de libros vendidos, y ya ha publicado un segundo, que no creo me pille. El final lo tuve que leer en diagonal, porque tenía que devolverlo a la biblioteca y había lista de espera. Un 7. Bastante prescindible.

12/09/2009

Itziar González y la prostitución callejera

En Barcelona tenemos un problema de prostitución callejera, sobre todo en algunas zonas. Por quejas de los vecinos, por fin la administración toma cartas en el asunto, y lo primero que se le ocurre es construir prostíbulos para alojar a este tipo de "trabajadoras". ¿Es que no piensan que éstas personas si se les diera oportunidad cambiarían de "trabajo"? Es alucinante. Un lector de La Vanguardia expresa muy bien estas ideas.

¿Querían ser putas?

IGNASI SERRAHIMA  - Madrid

La prostitución es violencia de género. Es violencia porque se menoscaba la dignidad humana de las prostitutas y de sus familias, porque las mujeres casi nunca tienen otra opción (su consentimiento es, por tanto, discutible), porque su ejercicio las cosifica,porque los hombres las tratan como objetos de usar y tirar. Es una violación, un ejercicio de poder patriarcal, con un agresor y una víctima.

Crear prostíbulos, como propone Itziar González, del distrito de Ciutat Vella (¡una mujer!), es esconder el maltrato, no solucionarlo. Ya es hora de que la retórica igualitaria del Gobierno se traduzca en igualdad de dignidad. La prostitución no es inevitable.

03/09/2009

Nuestro gobierno ante la crisis

Zapatero nos regala caramelitos, cuando lo que necesitamos son filetes. Pilar Rahola lo expresa admirablemente en este artículo, publicado el martes en La Vanguardia.

No, no es lo mismo 
Pilar Rahola

¿Se reactiva la economía castigando a los sectores productivos y alimentando la cultura del paro?

(...) No era lo mismo ser un progre cargado de promesas sociales, que un derechón sobrecargado de antipático pasado, y así, como no era lo mismo "arte que hartar", el arte de ZP dibujó lienzos de esperanzas en muchos corazones desconcertados. Pero todo aquello pasó, enmarcado en otra vida de un zapaterismo que, a fuerza de no ser lo mismo que los otros, ya no es ni lo mismo de sí mismo.

La crisis, por ejemplo, ¡qué sarta de medias verdades, sonoras improvisaciones y erráticas decisiones! Siguiendo el símil, no es lo mismo mentir que informar, ganar tiempo que perder el tiempo, y no es lo mismo ser justo que vender justicia de todo a cien. No es lo mismo dar el pescado que la caña de pescar y no es lo mismo gestionar los impuestos que masacrar a las clases medias. Y, porque no es lo mismo el progresismo que el populismo, habrá que saber si la confusión es fruto de un monumental lío ideológico, de una manifiesta incapacidad, o de la demagogia que acompaña a las retóricas vacuas. Pero algo queda claro: no es lo mismo vaciar la caja pública, que sentar las bases de una reactivación económica. Hasta el momento, el Gobierno de Zapatero no ha dado muestras de lo segundo, pero abunda en lo primero con irresponsable alegría. Y así, la ecuación cuadra para desgracia del sentido común: el dinero público se reparte sin otro criterio que vender a ZP como un repartidor de caramelos, los recursos disminuyen, y el Gobierno echa mano de la sufrida clase media, a la que intenta estrujar un poco más, a ver si le sopla la calderilla. ¿Así se fabrica un nuevo horizonte económico, castigando a los sectores productivos y alimentando la cultura del paro? La lógica diría lo contrario, porque las clases medias - especialmente castigadas en este país que siempre ha despreciado la cultura del trabajo-son las únicas que realmente pueden reactivar la economía. Pero necesitarían más oxígeno. El Gobierno les anuncia, en cambio, más ahogo. Lo cual nos retorna al estribillo. Ciertamente no, no es lo mismo... Por ejemplo, no es lo mismo ser justo, que ser demagogo.

31/08/2009

El cambio climático, hacia una glaciación

Me ha gustado mucho este artículo, por su sentido común y del humor, publicado hoy en La Vanguardia. Ya había oído yo que nos acercamos a una glaciación...

EL CAMBIO CLIMÁTICO
Innegable, pero antiguo

JOSEP M. ROSANAS  - Profesor del IESE, de la Universidad de Navarra

La temperatura, la atmósfera, los vientos y las lluvias no han cesado de cambiar a lo largo de milenios
Hace aproximadamente 14.500 millones de años se produjo en el universo un espectacular cambio climático: el denominado big bang, origen convencional del universo. Tanto la cifra como el hecho son discutibles, y hoy se discuten. Lo que no tiene ninguna discusión es que, desde entonces, el clima ha ido cambiando. Al principio, la Tierra ni existía; después, se formó, separándose del Sol. Después sufrió diversas evoluciones que sería demasiado largo explicar; pero, en cualquier caso, lo que es indudablemente cierto es que su temperatura, su atmósfera, sus vientos, sus lluvias no han cesado de cambiar a lo largo de los milenios.

Las fuerzas geológicas son muy superiores a lo que es capaz de hacer la especie humana. La energía que nos llega del Sol es aproximadamente unas 20.000 veces superior a la que producimos nosotros. Una pequeña variación del 0,1% en la energía que llega a la Tierra tiene aproximadamente 20 veces el impacto de lo que hacemos los humanos.

La Tierra ha tenido glaciaciones, aunque el mecanismo concreto por el que se han producido sea conocido únicamente de manera muy imperfecta. Una glaciación es una sustancial bajada de la temperatura del planeta, que hace que los casquetes polares y los glaciares lleguen hasta latitudes muy bajas, y que el crecimiento de las plantas se produzca sólo en zonas muy templadas. A los que estudiábamos esas cosas hace cincuenta años nos decían que había habido cuatro. Probablemente ha habido más. Algunos dicen que bastantes más. Pero, en cualquier caso, la primera bien documentada se produjo hace unos 800 millones de años, con el hielo cubriendo toda la Tierra. Después, el planeta se calentó. Hay quien dice que por el CO de los volcanes. No consiguieron hacerles ir a 80 km/ h, y, claro, se produjo la catástrofe del calentamiento del planeta que permitió el florecimiento de la vida vegetal y animal.

El último máximo glacial ocurrió, redondeando, hace unos 20.000 años, una nadería en términos geológicos.

La mayor parte de Norteamérica, Europa y Asia estaban cubiertas por hielo y la vida allí tal como la conocemos hoy era imposible. Desde entonces, se fue calentando. Las consecuencias son obvias. No parecen muy malas...

La energía que llega del Sol varía. Las manchas solares, que son un indicador de la energía que emite, aparecen y desaparecen. Normalmente, en unos intervalos de unos once años. Ha habido épocas en las que el ciclo se ha hecho largo. Nadie sabe por qué. El ciclo se alargó a eso de la mitad del siglo XVII (o sea, anteayer), en lo que hoy se conoce como la pequeña edad del hielo.

Las manchas solares (que ya se podían observar gracias a la invención del telescopio) desaparecieron oportunamente, pero tardaron tiempo en volver a aparecer. Las temperaturas bajaron tanto que el grano no podía crecer en ciertas zonas y, según la Enciclopedia Británica, Toledo se despobló por esta razón. En el invierno de 1709 el Ródano se heló, y murieron viñas y olivares.

¿Sabían ustedes que las manchas solares que debían haber vuelto a aparecer a eso del 2007 llevan ya un par de años de retraso? ¿Estaremos empezando otra pequeña edad del hielo? ¿Se imaginan? ¿Intentando producir más CO para ver si se calienta por si los volcanes fallan?

27/08/2009

Wall·e


Me ha sorprendido bastante esta peli. He tardado en verla, me he dado un capricho. Lo mejor es la primera parte. Cuando se ponen todos a correr casi pierdo el hilo. Me ha gustado mucho en los extras del DVD el reportaje sobre la creación de sonidos para esta película, en la que todo es futuro, y por tanto, la mayoría de los sonidos que aparecen no existen en la realidad para las funciones que se les asignan en la película. DeCine21.

25/08/2009

Caritas in veritate, de Benedicto XVI

´La crisis nos obliga a revisar nuestro camino, a darnos nuevas reglas y a encontrar nuevas formas de compromiso, a apoyarnos en las experiencias positivas y a rechazar las negativas´ (Benedicto XVI)

En julio leí esta tercera encíclica de Benedicto XVI y a continuación la volví a leer subrayando. Es larga, y trata del tema del desarrollo. Sintecizando mucho, cómo el desarrollo humano ligado hoy en día a la globalización, que es un hecho, no será posible ni justo si no se ejerce a la vez el amor al hombre, a cada hombre, y se tiene en cuenta la verdad sobre el hombre. Selecciono aquí los párrafos que más me han llamado la atención. Por si alguien le pica la curiosidad y se anima a leerla. No tiene desperdicio, y teniendo en cuanta sus otras encíclicas, es más larga. Seis capítulos, 79 puntos, 142 páginas en la edición de Palabra. Pone el dedo en la llaga en la situación del desarrollo actual, teniendo en cuenta el bien del hombre, pero sin dar soluciones prácticas, pues éstas competen a la autoridad civil. Las negritas son mías.  

La verdad, rescatando a los hombres de las opiniones y de las sensaciones subjetivas, les permite llegar más allá de las determinaciones culturales e históricas y apreciar el valor y la sustancia de las cosas. (n. 4).

A lo largo de la historia, se ha creído con frecuencia que la creación de instituciones bastaba para garantizar a la humanidad el ejercicio del derecho al desarrollo. Desafortunadamente, se ha depositado una confianza excesiva en dichas instituciones, casi como si ellas pudieran conseguir el objetivo deseado de manera automática. En realidad, las instituciones por sí solas no bastan, porque el desarrollo humano integral es ante todo vocación y, por tanto, comporta que se asuman libre y solidariamente responsabilidades por parte de todos. Este desarrollo exige, además, una visión trascendente de la persona, necesita a Dios: sin Él, o se niega el desarrollo, o se le deja únicamente en manos del hombre, que cede a la presunción de la auto-salvación y termina por promover un desarrollo deshumanizado. (n. 11).

Es un grave error despreciar las capacidades humanas de controlar las desviaciones del desarrollo o ignorar incluso que el hombre tiende constitutivamente a « ser más ». Considerar ideológicamente como absoluto el progreso técnico y soñar con la utopía de una humanidad que retorna a su estado de naturaleza originario, son dos modos opuestos para eximir al progreso de su valoración moral y, por tanto, de nuestra responsabilidad. (n. 14).

El desarrollo humano integral supone la libertad responsable de la persona y los pueblos: ninguna estructura puede garantizar dicho desarrollo desde fuera y por encima de la responsabilidad humana. (n. 17).

Hoy, el cuadro del desarrollo se despliega en múltiples ámbitos. Los actores y las causas, tanto del subdesarrollo como del desarrollo, son múltiples, las culpas y los méritos son muchos y diferentes. Esto debería llevar a liberarse de las ideologías, que con frecuencia simplifican de manera artificiosa la realidad, y a examinar con objetividad la dimensión humana de los roblemas. (...) La riqueza mundial crece en términos absolutos, pero aumentan también las desigualdades. (...) Hay corrupción e ilegalidad tanto en el comportamiento de sujetos económicos y políticos de los países ricos, nuevos y antiguos, como en los países pobres. (n. 22).

El mercado, al hacerse global, ha estimulado, sobre todo en países ricos, la búsqueda de áreas en las que emplazar la producción a bajo coste con el fin de reducir los precios de muchos bienes, aumentar el poder de adquisición y acelerar por tanto el índice de crecimiento, centrado en un mayor consumo en el propio mercado interior. (...) Estos procesos han llevado a la reducción de la red de seguridad social a cambio de la búsqueda de mayores ventajas competitivas en el mercado global, con grave peligro para los derechos de los trabajadores, para los derechos fundamentales del hombre y para la solidaridad en las tradicionales formas del Estado social. (...) El primer capital que se ha de salvaguardar y valorar es el hombre, la persona en su integridad, pues el hombre es el autor, el centro y el fin de toda la vida económico-social. (n. 25).

Eliminar el hambre en el mundo se ha convertido también en una meta que se ha de lograr para salvaguardar la paz y la estabilidad del planeta. El hambre no depende tanto de la escasez material, cuanto de la insuficiencia de recursos sociales, el más importante de los cuales es de tipo institucional. Es decir, falta un sistema de instituciones económicas capaces, tanto de asegurar que se tenga acceso al agua y a la comida de manera regular y adecuada desde el punto de vista nutricional, como de afrontar las exigencias relacionadas con las necesidades primarias y con las emergencias de crisis alimentarias reales, provocadas por causas naturales o por la irresponsabilidad política nacional e internacional. (n. 27). 

Uno de los aspectos más destacados del desarrollo actual es la importancia del tema del respeto a la vida, que en modo alguno puede separarse de las cuestiones relacionadas con el desarrollo de los pueblos. Es un aspecto que últimamente está asumiendo cada vez mayor relieve, obligándonos a ampliar el concepto de pobreza y de subdesarrollo a los problemas vinculados con la acogida de la vida, sobre todo donde ésta se ve impedida de diversas formas. (...) La apertura a la vida está en el centro del verdadero desarrollo. Cuando una sociedad se encamina hacia la negación y la supresión de la vida, acaba por no encontrar la motivación y la energía necesaria para esforzarse en el servicio del verdadero bien del hombre. Si se pierde la sensibilidad personal y social para acoger una nueva vida, también se marchitan otras formas de acogida provechosas para la vida social. La acogida de la vida forja las energías morales y capacita para la ayuda recíproca. (n. 28).

Si hay confianza recíproca y generalizada, el mercado es la institución económica que permite el encuentro entre las personas, como agentes económicos que utilizan el contrato como norma de sus relaciones y que intercambian bienes y servicios de consumo para satisfacer sus necesidades y deseos. (...) En efecto, si el mercado se rige únicamente por el principio de la equivalencia del valor de los bienes que se intercambian, no llega a producir la cohesión social que necesita para su buen funcionamiento. Sin formas internas de solidaridad y de confianza recíproca, el mercado no puede cumplir plenamente su propia función económica. Hoy, precisamente esta confianza ha fallado, y esta pérdida de confianza es algo realmente grave. (n. 35). 


La victoria sobre el subdesarrollo requiere actuar no sólo en la mejora de las transacciones basadas en la compraventa, o en las transferencias de las estructuras asistenciales de carácter público, sino sobre todo en la apertura progresiva en el contexto mundial a formas de actividad económica caracterizada por ciertos márgenes de gratuidad y comunión. El binomio exclusivo mercado-Estado corroe la sociabilidad, mientras que las formas de economía solidaria, que encuentran su mejor terreno en la sociedad civil aunque no se reducen a ella, crean sociabilidad. (n. 39).

(...) La gestión de la empresa no puede tener en cuenta únicamente el interés de sus propietarios, sino también el de todos los otros sujetos que contribuyen a la vida de la empresa: trabajadores, clientes, proveedores de los diversos elementos de producción, la comunidad de referencia. (n. 40).

«La globalización no es, a priori, ni buena ni mala. Será lo que la gente haga de ella» (Juan Pablo II) . Debemos ser sus protagonistas, no las víctimas, procediendo razonablemente, guiados por la caridad y la verdad. Oponerse ciegamente a la globalización sería una actitud errónea, preconcebida, que acabaría por ignorar un proceso que tiene también aspectos positivos, con el riesgo de perder una gran ocasión para aprovechar las múltiples oportunidades de desarrollo que ofrece. (n. 42).


Es necesario no recurrir a la palabra « ética » de una manera ideológicamente discriminatoria, dando a entender que no serían éticas las iniciativas no etiquetadas formalmente con esa cualificación. Conviene esforzarse —la observación aquí es esencial— no sólo para que surjan sectores o segmentos « éticos » de la economía o de las finanzas, sino para que toda la economía y las finanzas sean éticas y lo sean no por una etiqueta externa, sino por el respeto de exigencias intrínsecas de su propia naturaleza. (n. 45). 


Para salvaguardar la naturaleza no basta intervenir con incentivos o desincentivos económicos, y ni siquiera basta con una instrucción adecuada. Éstos son instrumentos importantes, pero el problema decisivo es la capacidad moral global de la sociedad. Si no se respeta el derecho a la vida y a la muerte natural, si se hace artificial la concepción, la gestación y el nacimiento del hombre, si se sacrifican embriones humanos a la investigación, la conciencia común acaba perdiendo el concepto de ecología humana y con ello de la ecología ambiental. Es una contradicción pedir a las nuevas generaciones el respeto al ambiente natural, cuando la educación y las leyes no las ayudan a respetarse a sí mismas. El libro de la naturaleza es uno e indivisible, tanto en lo que concierne a la vida, la sexualidad, el matrimonio, la familia, las relaciones sociales, en una palabra, el desarrollo humano integral. Los deberes que tenemos con el ambiente están relacionados con los que tenemos para con la persona considerada en sí misma y en su relación con los otros. No se pueden exigir unos y conculcar otros. Es una grave antinomia de la mentalidad y de la praxis actual, que envilece a la persona, trastorna el ambiente y daña a la sociedad. (n. 51). 


El desarrollo de los pueblos depende sobre todo de que se reconozcan como parte de una sola familia, que colabora con verdadera comunión y está integrada por seres que no viven simplemente uno junto al otro. (n. 53).


La subsidiaridad es ante todo una ayuda a la persona, a través de la autonomía de los cuerpos intermedios. Dicha ayuda se ofrece cuando la persona y los sujetos sociales no son capaces de valerse por sí mismos, implicando siempre una finalidad emancipadora, porque favorece la libertad y la participación a la hora de asumir responsabilidades. La subsidiaridad respeta la dignidad de la persona, en la que ve un sujeto siempre capaz de dar algo a los otros. (...) Por tanto, es un principio particularmente adecuado para gobernar la globalización y orientarla hacia un verdadero desarrollo humano. Para no abrir la puerta a un peligroso poder universal de tipo monocrático, el gobierno de la globalización debe ser de tipo subsidiario, articulado en múltiples niveles y planos diversos, que colaboren recíprocamente. (...) El principio de subsidiaridad debe mantenerse íntimamente unido al principio de la solidaridad y viceversa, porque así como la subsidiaridad sin la solidaridad desemboca en el particularismo social, también es cierto que la solidaridad sin la subsidiaridad acabaría en el asistencialismo que humilla al necesitado. (n. 57-58)


Para gobernar la economía mundial, para sanear las economías afectadas por la crisis, para prevenir su empeoramiento y mayores desequilibrios consiguientes, para lograr un oportuno desarme integral, la seguridad alimenticia y la paz, para garantizar la salvaguardia del ambiente y regular los flujos migratorios, urge la presencia de una verdadera Autoridad política mundial, como fue ya esbozada por mi Predecesor, el Beato Juan XXIII. Esta Autoridad deberá estar regulada por el derecho, atenerse de manera concreta a los principios de subsidiaridad y de solidaridad, estar ordenada a la realización del bien común, comprometerse en la realización de un auténtico desarrollo humano integral inspirado en los valores de la caridad en la verdad. (n. 67).


El desarrollo tecnológico puede alentar la idea de la autosuficiencia de la técnica, cuando el hombre se pregunta sólo por el cómo, en vez de considerar los porqués que lo impulsan a actuar. (...) En efecto, el verdadero desarrollo no consiste principalmente en hacer. La clave del desarrollo está en una inteligencia capaz de entender la técnica y de captar el significado plenamente humano del quehacer del hombre, según el horizonte de sentido de la persona considerada en la globalidad de su ser. Incluso cuando el hombre opera a través de un satélite o de un impulso electrónico a distancia, su actuar permanece siempre humano, expresión de una libertad responsable. (n. 70).


El desarrollo del hombre y de los pueblos alcanza un nivel parecido, si consideramos la dimensión espiritual que debe incluir necesariamente el desarrollo para ser auténtico. Para ello se necesitan unos ojos nuevos y un corazón nuevo, que superen la visión materialista de los acontecimientos humanos y que vislumbren en el desarrollo ese « algo más » que la técnica no puede ofrecer. (n. 77).

24/08/2009

Francisco J. Ayala, darwinista.


Muy interesante esta entrevista de La Vanguardia. Como el año pasado leí bastantes cosas sobre el evolucionismo, me ha hecho recordarlo. Atención al final, las tres grandes preguntas sin resolver. Una persona lista y encima, humilde.

Francisco J. Ayala, darwinista; premio Nacional de Ciencias de Estados Unidos

"La evolución es compatible con un Dios personal"

Tengo 74 años, pero fui disléxico, así que ponga 47. Nací en Madrid, pero vivo en Orange County (California): tenemos hasta ópera. Mis creencias sólo me atañen a mí. La evolución explica mucho, pero no todo: la religión, la estética... Son otras ventanas abiertas a la verdad

LLUÍS AMIGUET

¿Aún tiene que defender la evolución en EE.UU. de las religiones que la niegan?

EE.UU. es una sociedad que fue fundada por colonos expulsados de Europa precisamente por sus creencias religiosas y ese sentimiento fue el fundamento de un populismo religioso que explica gran parte de la cultura estadounidense.
Ese populismo religioso ha llegado a negar la evidencia científica de la evolución.


Sí, allí se ha planteado a menudo un conflicto entre la religión y la evolución...


¿Y usted qué piensa?


Que ese conflicto es inexistente. En realidad, es al contrario: la teoría de la evolución es más compatible con un Dios personal que el creacionismo o el diseño inteligente.
¿Por qué? El creacionismo o el diseño inteligente en realidad son creencias blasfemas... ¡. ..! Porque si fueran ciertas y la evolución fuera una mera invención, Dios sería entonces el responsable definitivo de lo mal diseñados que estamos los humanos y de la crueldad, por ejemplo, de algunos predadores o parásitos entre otras muchísimas imperfecciones evidentes.

¿Esta crisis acabará de forma darwiniana? ¿Sobrevivirán los mejores?


Los ideólogos del capitalismo salvaje han querido ver en el darwinismo y la selección de los más aptos una coartada científica para justificar sus abusos e injusticias sociales.

¿Hay una adaptación al mercado de las mejores empresas, que sobreviven, y en ellas igual los trabajadores más útiles?

Ese darwinismo social no es teoría de la evolución sino mera excusa para la avaricia.


¿Evolucionamos porque cooperamos y salvamos a los débiles o porque competimos y los exterminamos?


Yo distingo entre altruismo biológico y moral. El biológico es un cálculo genético: uno se sacrifica como individuo portador para que sobrevivan en otros sus genes.
Los documentales están llenos de animales mamá que mueren por su progenie.

Pero el altruismo moral es sólo humano y no nos mueve perpetuar nuestros genes: actuamos a favor de los demás incluso en nuestro perjuicio porque queremos que nuestras acciones tengan consecuencias y que esas consecuencias sean buenas para los demás.

¿No sería eso sacrificar nuestros cuerpos para que sobrevivan nuestras ideas?

No creo exacto extrapolar el proceso biológico al cultural. La selección natural es la forma en que los organismos se adaptan al medio y no tiene correlato social.

Dawkins sugiere que hay genes biológicos y
memes (ideas) culturales: sólo sobreviven las más útiles a la sociedad.

Mi amigo Dawkins es un gran divulgador, pero no creo en ese paralelismo, y es peligroso: parecido al de los darwinistas sociales para justificar la explotación capitalista.


¿Entonces...?


Lo que ha sucedido es que la evolución cultural ha trascendido a la genética. Para adaptarnos al frío de Siberia sin cultura hubiera hecho falta esperar a que nuestros genes evolucionaran - miles de años-,y en cambio en pocas generaciones nuestra cultura ha ideado la calefacción que nos adapta.


¿Hacia dónde evolucionamos?


Esa evolución cultural es un proceso continuo de mejora. No tiene un destino.


¿Cómo lo sabe?


Porque cuanto más sabemos de todo, más sabemos también que nos queda mucho por aprender.


Por ejemplo...


Hace sólo 50 años, no se hubiera podido diferenciar entre el genoma de los humanos y de los chimpancés porque ni siquiera sabíamos que esa información estaba en el ADN.


Cierto.


El conocimiento científico es como una islita que va creciendo poco a poco en un océano de ignorancia: cuanto más grandes son las costas de la isla, más se dan cuenta sus habitantes de la cantidad de océano que aún queda por descubrir.

¿Qué le fascina más de la evolución?

Las tres grandes transformaciones que son las tres grandes preguntas siempre por responder: del huevo al adulto en lo que se llama evo-devo (evolución y desarrollo): ¿cómo el texto con toda la información que es el código del ADN acaba transformándose en un individuo adulto?


Y con las instrucciones - ¡ay!-también para el envejecimiento.


¿Cómo las señales químicas y bioeléctricas del cerebro acaban transformadas en pensamientos y emociones de manera que de ellas emerge el yo de la autoconciencia, la mente, de forma que somos los únicos animales que existimos como individuos?


Tal vez no somos los únicos yos.


Lo somos. Nuestros perros, aunque les tengamos mucho cariño, no tienen conciencia de que existen como individuos.


Lo cual les ahorra muchos problemas.

Y la tercera es el salto del mono al hombre: ¿cómo, con sólo un uno por ciento de diferencia con respecto a los genes que codifican sus proteínas, somos tan diferentes de los chimpancés?

Yo no me veo tan diferente.

Yo, sí. ¿Dónde está la tecnología de los monos? ¿Sus ciudades, coches, aviones...?


A veces no parecen tan gran ventaja.


Pruebe a volar: volamos sin que la evolución nos haya dado alas.

¿El eBook?


Copio aquí de una autor de ochenta años, que se adelanta y sueña con el e-libro en el futuro. Yo soy totalmente partidaria, por supuesto sin que desaparezca el formato tradicional, que ya nos encargaremos los bibliobulímicos de que no ocurra. Me parece un artículo muy bueno. Lo copio aquí.

Todo cambio supone la ruptura de una rutina. La Naturaleza tiene miedo al vacío pero éste se produce para mucha gente cuando ve sus costumbres alteradas. Recuerdo un día que recibí en El Cairo una carta de mi madre echándome una bronca porque yo la había escrito a máquina, con mi Adelita, una portátil de la década de los cincuenta. Era una falta de consideración hacia la familia, a pesar de que mis progenitores eran periodistas. Todavía hoy es frecuente dejar el inicio y la despedida en una carta para personalizarla de puño y letra, a ser posible, con tinta azul. El rojo es para la censura y el negro para los pésames. Todo un mundo de significados nacidos en torno a la escritura manuscrita.

Como sucediera con otros inventos, el libro electrónico tiene sus detractores desde el primer momento. Aquellos coches de principios del siglo XX, que cortaban la leche de las vacas cuando éstas veían pasar un Levasseur por las carreteras de Normandía, pronto se multiplicarían una vez convertidos en objetos de deseo universales. Gutenberg dio el golpe de gracia a los copistas y miniaturistas que laboraban con paciencia y esmero, en el frescor de sus conventos, los misales y libros de oraciones de la nobleza. Convertidos en auténticas joyas, que las artes gráficas reproducen en facsímiles para disfrute del vulgo, los incunables más famosos acaban en las bibliotecas de los enamorados de los libros. Al igual que ellos, también hay amantes de los coches antiguos que compran y miman como auténticos tesoros. Puede que un día, hartos de abatir 15 árboles para obtener una tonelada de papel, aceptemos la solución electrónica como sustitutivo ecológico del libro tradicional a la vez que muy enriquecedor en relación con el que conocemos actualmente.

El e-book, o e-libro, no sólo preserva los pulmones de la tierra, cada vez más dañados por la mano del hombre, sino que eliminará con el tiempo la necesidad de disponer de bibliotecas caseras. Todos los libros estarán al alcance de nuestra mano -nunca tan bien dicho- en el idioma que deseemos. La letra podrá modificarse tanto en su tamaño como en la familia tipográfica. Los e-libros dispondrán de excelentes diccionarios incorporados en cualquier lengua. Los mismos textos podrán llegarnos en el idioma original o en la traducción que deseemos. Los libros podrán llevar explicaciones adjuntas del mismo autor para esclarecer dudas. No será necesario molestar a nuestra pareja que desee dormir si nosotros queremos leer porque el libro electrónico trae su luz incorporada y graduable en la misma pantalla.

La industria editorial se adaptará a la situación. Comprará los derechos de las obras a los autores y los editará, en el sentido etimológico de la palabra. Negociará posibles traducciones con editores de otros países, se encargará de la promoción de los títulos de sus autores y prestará asistencia jurídica en caso de litigios. Luego cobrará las descargas a partir de la cuenta de cada comprador. Habrá precios diferentes para quien desee conservar para siempre los libros o sólo para leerlos una vez. Abre infinitas posibilidades de comercialización. Y dentro de unos años nos parecerá imposible haber vivido sin nuestro e-book, en el que la voz de un actor famoso nos leerá el Quijote si somos ciegos o queremos saborearlo hasta con música medieval.


Enrique Meneses (Madrid, 1929) es periodista y ha cubierto algunos de los acontecimientos clave del siglo XX. Es autor de las memorias Hasta aquí hemos llegado (Ediciones del Viento) . Su blog es: www.enriquemeneses.com

23/08/2009

Pombo entra en el armario


Una amiga me comentó esta entrevista y la he buscado en la red. Coincido con él cuando habla del gueto (he tenido que buscar como se escribe en la RAE) homosexual y también de la educación. La copio aquí.

Hay muchos escritores, pero pocos que actúen tan decididamente, hasta el histrionismo y sin ese sentido púdico de hablar flojito y para entendidos, sobre lo que pasa en el mundo y en su calle. Novelista, poeta, incansable estudioso de la filosofía y miembro de la Real Academia Española, Álvaro Pombo es un personaje tautológico: Pombo es Pombo y cuando habla se deja escuchar. Escuchemos: tiene ganas de hablar.
-¿Por qué quiere entrar en el armario?
-Es una decisión cómica, aunque yo no he cambiado ni de naturaleza ni de proyecto. Sí que he cambiado en un sentido, y es que el mundo reivindicativo gay se está poniendo muy pesado y es contraproducente para el movimiento mismo. Éste debe ser un momento de normalización y no de exacerbación porque no hay nuevas ideas.
-¿Normalización? Está empleando una palabra políticamente incorrecta.
-Yo apoyo la normalización del mundo homosexual, pero para que haya normalización tenemos que comportarnos normalmente, o no debemos hacer fiestorros como el del Día del Orgullo Gay. Es descabellado, porque lo que se subraya es justo la diferencia y si se subraya la diferencia una vez aceptada, lo que queda es el gueto otra vez. Claro que hay homofobia en España, pero la homofobia no se arregla saliendo treinta carrozas a la calle.
-Eso es ir «contranatura», por poner el título de su novela más abiertamente gay.
-Por eso volver a entrar en el armario es una metáfora visual de una especie de llamada a la prudencia, no al miedo, porque con setenta años no tengo miedo a casi nada, lo único que digo es que no nos conviene esa cosa estrafalaria. Así que frente a esa banalización, es el momento de entrar otra vez en el armario.
-¿Se lo piden el cuerpo y los años?
-Yo me he comprometido con los derechos de los gays hace muchísimos años, cuando casi no se hablaba de esto. Siempre he dicho que he estado fuera del armario, porque nunca lo he ocultado, desde que llegué a España de vuelta de Inglaterra en el año 1977 y con un libro como «Relatos sobre la falta de sustancia», que prologó José Luis Aranguren, que trata claramente el tema de la homosexualidad. Creo que soy una persona que tengo autoridad para decir que debemos repensarlo todo un poco.
-Después de todo, hablar de la homosexualidad es hablar del amor y de la amistad.
-Sin duda, no hay nada más, y es de lo que trataba mi libro «Contranatura». La heterosexualidad también trata del amor y la amistad. Lo que estoy planteando es ese dislate de fiestas con uniformes nazis.
-Usted se opuso a la utilización de la palabra «matrimonio» para las bodas gays.
-Sí, esas cursilísimas bodas... Me opuse a que se usara la palabra «matrimonio», pero si quieren emplearla... yo no puedo hacer nada.
-¿Intervino para que la Real Academia no la aceptara?
-He intervenido clarísimamente y dije que matrimonio no era la palabra adecuada, ¡pero es que además es una estructura social anticuada! El asunto estaba en que legislativamente, si no utilizas la expresión matrimonio, es como si se pierde categoría. Pido que los homosexuales hagan un esfuerzo de normalización, que no es volver a ser todos heterosexuales. ¡Como si quieren hacer unos sanfermines gays! Insistir demasiado en la diferencia es un error.
-Debe ser algo de su generación, pero la palabra culpa no está en su vocabulario.
-Yo estoy liberado del sentimiento de culpa, que es un lenguaje que se empleaba en Europa entera hasta los años 60. Tal y como están las cosas, la metáfora de entrar en el armario no va mal. Es que se ha llegado a hablar de «outing» forzoso, que es obligar a todo el mundo que lo sea a declararse públicamente homosexual. No me parece mal que lo hicieran los políticos, eso sí, si quieren. Yo no quiero que nada me clasifique.
-Ni como un hombre religioso.
-Si hablamos de amor y amistad no entra en contradicción con mis creencias religiosas. Los homosexuales más sensatos que conozco están más o menos en mi línea. Me llama la atención que no haya nuevas ideas y sí en el feminismo, que reflexiona sobre qué hacer con los hijos, cómo educarlos, o cómo compaginar la vida profesional con la familiar.
-Por cierto, ¿cómo educar?
-Los niños, desde muy jóvenes, tienen que tener una educación competente. Hay que educar con firmeza; no que todos estudien sus asignaturas, sino que aspiren a la excelencia. Las diferencias que se ven entre gente de veinte años que estudia con entusiasmo y quien no lo tiene es absolutamente abismal. Me parece que si hay un territorio hacia donde dirigir nuestra energía es hacia la educación seria, la educación para la convivencia, la lectura, la música, la literatura. Yo no veo un gobierno con una política educativa fuerte, veo mucho politiqueo.
-¿Qué le sugiere Zapatero?
-Le voté en la primera legislatura y luego voté a Rosa Díez porque me parecía que estaba siendo frívolo, ligero, y no me gustaba su retórica. Creo que no se puede hablar sólo de una política de derechos civiles; hay que acompañarla de una estructura económica sólida. Leí hoy mismo un artículo de Paul Krugman donde dice que va a haber una mejora de las condiciones económicas y financieras pero con desempleo. ¿Y qué pasará en España? ¿Cinco millones de parados? Creo que estos temas deberían ocupar más espacio en la conciencia nacional. Por eso el mundo gay me parece una broma.
-La promesa del 68 se ha cumplido: la juventud ha tomado el poder.
-Pero no es sólo achacable a este Gobierno. Hay una mala idealización de la juventud, como si siempre tuviera razón a la manera de «il Duce ha sempre ragione». Pero, primero, la juventud no siempre tiene razón, y, segundo, es un estado transitorio. Por ejemplo, todas las protestas sobre el plan Bolonia: llega junio y desaparecen. La juventud debe ser consciente de que lo importante es que se tienen que formar bien. ¡Es que luego no voy a tener un empleo!, dicen. Pero vas tener una cabeza bien montada y un corazón.
-¿Obama de quién es un personaje?
-Quizá de Kierkegaard. Creo que Obama siempre ha pensado que podría perder y ha tenido una actitud cauta. A mí lo que más me interesa de Obama no es su «glamour», y eso que es muy «cool» y su mujer y sus hijas y el perro... Pero lo que es divertido de ver en Obama es lo cauto que es, lo ha desmostrado en Rusia e Irán. Eso es la prudencia política, que es una virtud clásica.
-Para terminar, le pongo un ejercicio: una casona en Santoña, agosto de 1937, se oye algo de Puccini y luego un chistu... Continúe, por favor.
-(silencio) Podríamos tener un personaje dividido en dos: que recordase los textos de José Antonio Primo de Rivera sobre la gaita y la lira y sus peligros y que pensara que el chistu era la expresión de un nacionalismo exacerbado que iba a empequeñecer; y luego ese mismo personaje pensando que toda esa música era extranjera y que, por lo tanto, España era un país sin música, que no había salido musicalmente de las regiones. Haría un personaje a medio camino entre el falangismo y el nacionalismo vasco.

21/08/2009

El Caballero de la resignación, de Vintila Horia


"El Caballero de la resignación"
Vintila Horia
Ciudadela 2008

Siglo XVII, el Principado de Valaquia (sur de Rumanía) ve peligrar su existencia ante el expansionismo del Imperio Otomano. El príncipe Radu-Negru viaja a la floreciente Venecia para solicitar ayuda al gran Dux. Pero su estancia en la Serenísima, la ciudad de los canales, trastorna el destino del príncipe. Una vida de sensualidad, belleza, oropel y paz le enfrenta a su destino de príncipe guerrero, no por épico menos amargo.

El autor es rumano. La novela plantea según veo yo la dificultad de desarrollar y llevar a cabo la propia misión en el mudo. Muchas veces no se ve el sentido, nos gustaría que fuera otra. Y hay que hacerlo con plena libertad, pues siempre se puede uno escaquear. De ahí el título de la novela, sacado de una cita de Kierkegaard: "El caballero de la resignación renuncia al logro completo y se inclina con toda humildad ante el poder eterno. Es su libertad". En la novela el protagonista se plantea todo el rato si vale la pena continuar su misión ante la falta de frutos de ésta, o emprender una nueva vida más fácil y placentera. Hasta que se da cuenta de que no puede ser un traidor.

Está muy bien escrita: se huele el bosque, la sangre en el fragor de la batalla, la decadente Venecia... Sobra una fiesta que termina en orgía, excesivamente descrita. A mi me ha molestado y por este motivo no se lo recomendaría a cualquiera. Un 8. Aceprensa.