27/10/2009

Esclavitud y aborto

Artículo publicado en Expansión, de Eduardo Martínez Abascal. Comenta como a los abolicionistas de la esclavitud se les consideraba "fundamentalistas", igual que a los que ahora consideramos que sobre el aborto no hay consenso posible, porque el derecho a la vida es un derecho fundamental de la persona. No caben rebajas.

Esclavitud y aborto

Publicado el 21-10-2009 , por Eduardo Martínez Abascal

En pleno siglo XIX y en países tan desarrollados como Estados Unidos, la esclavitud se justificaba desde varios puntos de vista y con argumentos bastante moderados. La esclavitud –se decía– era esencial para el funcionamiento de la economía.

Había que elegir entre dos bienes contrapuestos: el sostenimiento económico de la mayoría de familias agricultoras del país y el bien de los esclavos. Por otra parte, la esclavitud había existido siempre y no había creado problemas hasta que los abolicionistas aparecieron. Además, los esclavos recibían en muchísimos casos una educación y unos estándares de vida que no tenían en su país de origen, etc. En definitiva, no era una situación ideal, pero era un mal menor. Para los más radicales, la esclavitud se justificaba porque los esclavos “no eran personas”, o “eran personas, pero menos”.

Por el contrario, los oponentes a la esclavitud parecían “fundamentalistas”: no había alternativa posible, “había que abolir la esclavitud”. Se basaban en un solo hecho: la esclavitud era radicalmente incompatible con la dignidad de la persona humana, y como este es un valor esencial, era innegociable, fueran cuales fueran los costes de la abolición. Al final, la realidad de la dignidad de la persona humana se impuso y la esclavitud fue abolida a finales del siglo XIX.

Pienso que los mismos argumentos se pueden aplicar hoy a la realidad del aborto. Se presenta como un mal necesario ante la elección del bien del niño y el bien de la madre. Todos los argumentos son de conveniencia, ante casos extremos (sufrimiento o muerte de la madre, malformación del niño, etc.). Los defensores del aborto parecen ‘moderados’ y los oponentes ‘talibanes’. ¿Por qué? Porque para unos, el tema del aborto es un asunto de conveniencia, y para otros es un componente esencial de la dignidad de la persona humana, como es el derecho a la vida.

Al igual que a lo largo de los siglos se fue avanzando en el concepto de la dignidad de la persona humana, incompatible con la esclavitud, hoy se ha avanzado mucho en el conocimiento del ser humano desde su concepción. La ciencia es clara al respecto: en el útero hay un ser vivo, y ese ser vivo sólo puede ser un ser humano, cuya custodia (no propiedad) es de la madre.

Pues bien, si hay un ser humano, no se le puede matar. Esto, que es tan claro hoy en día (no lo era hace siglos, ni incluso hace años), lleva a los ‘pro vida’ a ser ‘fundamentalistas’ (“no hay negociación posible”) como lo fueron los abolicionistas. Al final, no hay otra solución que la ‘abolición’ del aborto, compatible con resolver los problemas que llevan a la madre a abortar.

25/10/2009

Despedidas


Uauuuuuuuuuuuuuu! preciosa, preciosa, preciosa. Estos japoneses son alucinantes. Solo ellos pueden hacer una película cuyo argumento son los avatares de un amortajador. Destaca la delicadeza con que se trata la muerte y el respeto que merecen los cadáveres humanos. Alucinante. ¿Qué director occidental sería capaz de conseguir una obra de arte con semejante tema? DeCine21.

Daigo es un joven violonchelista recién casado que trabaja en una orquesta de Tokio. Sin embargo, cuando ésta queda disuelta, Daigo queda desolado, pues además de perder el empleo se ve obligado a vender el violonchelo por falta de dinero. Además, el joven acusa en su personalidad el abandono de su padre cuando era un niño; está desorientado con su vida, no tiene claro su futuro musical y ha perdido la confianza en su talento. El joven matrimonio decidirá entonces trasladarse a la pequeña ciudad de Yamagata, en donde la madre de Daigo, recientemente fallecida, le dejó una pequeña casa en herencia. Una vez instalados allí, Daigo acude a una entrevista de trabajo en una empresa que se dedica a las despedidas. Él cree que es una agencia de viajes, pero esas "despedidas" resultan ser algo distinto. En realidad, la empresa NK se encarga de amortajar a los muertos, de prepararlos para el últimos adiós.


Mort a Istambul, de Petros Màrkaris


"Mort a Istambul"
Petros Màrkaris
Tusquets 2009

M'ha deixat aquest llibre, que feia temps que volia llegir, una amiga. No m'esperava gaire. M'ha entretingut, però el trobo pobretó. El més interessant és la informació que dona sobre la situació històrica dels grecs a Turquia a l'últim segle.

Després del casament de la aeva filla Katerina, el comissari Kostas Kharitos s'agafa uns quants deis de vacanes per viatjar a Istambul, una ciutat estretament vinculada a la hisròria de Gràcia. Envoltat de turistes, Kharitos visita esglésies, mesquites i palaus, degusta la gastronomia local i discutex no només amb la dona sinó tembé am els altres membres del grup amb els quals viatgen. Però tot plegat es capgira quan un fet aparentment tan banal com la desaparició d'una anciana en un poble de Grècia de sobte es converteix en un assassinat.

Per a lectors "lleus". Un 7.

23/10/2009

"Empanada de laicidad"

Lúcido artículo pulicado en La Vanguardia del miércoles, de Pilar Rahola. Aunque no se considera creyente, con mucha razón comenta cómo no podemos ni debemos desprendernos de nuestras raíces, profundamente ancladas en el cristianismo, por una mal entendida laicidad, que no es sino laicismo.

Pilar Rahola

Hay una gran diferencia entre dejarse seducir por mundos nuevos y no saber de qué mundo venimos
En mi agenda vital no tengo cita con Dios, quizás porqué amo mis dudas y mis miedos, pero en casa montamos un magnífico pesebre. Y, por supuesto, mis hijos, educados en una escuela laica, enraizada en la tradición del gran pedagogo Pere Vergés, conocen el simbolismo católico. Cantan villancicos, se divierten preparando los Pastorets,y saben que Montserrat es, para una mayoría de los catalanes, una montaña de intenso contenido sacro. La nadala del Ramadà, cantada por los niños, es un momento álgido de nuestra Navidad familiar, que celebramos con dedicación. Nuestro comedor de casa convive, pues, en sana armonía entre una educación laica y una tradición católica, lo que somos y de donde venimos, y en la suma de la identidad milenaria que nos acoge, y los valores modernos que nos atañen, está la ecuación que nos define: laicos de cultura católica. Por supuesto, forma parte de esos valores respetar otras religiones y culturas. Pero hay una enorme diferencia entre dejarse seducir por mundos nuevos, y no saber de qué mundo venimos. Y si Catalunya tiene mil años, su tradición católica los acompaña.

Todo esto que he escrito no parece suficiente para algunos comisarios de la tontuna políticamente correcta. La nueva religión, impuesta a golpes de una alarmante empanada ideológica, quiere borrar de un plumazo la tradición de siglos e imponer un libro de estilo, cuyos parámetros no son ni históricos, ni identitarios, sino estrictamente ideológicos. Tenemos que ser multiculturales por decreto, no fuera caso que millones de personas vinculadas a una historia de siglos molestaran a los ciudadanos que vienen de fuera. ¿Que somos culturalmente católicos? Pues a borrarlo del mapa, para ser un poco musulmanes, judíos, budistas o seguidores de la bruja Lola y así, no siendo nada, somos de todo el mundo. La Arcadia feliz, en versión pijoprogre. O lo que es lo mismo, la desnaturalización de una cultura, por la vía de la imposición política. El último ejemplo de esta tendencia a capar nuestra identidad cultural lo ha protagonizado el Consell Escolar de Catalunya, que acaba de aprobar una propuesta para cambiar el nombre de las vacaciones de Semana Santa y Navidad, por las de invierno y primavera. Para ir haciendo boca, algunas escuelas públicas ya han eliminado los pesebres y Els pastorets,y no sé si hacen el Ramadán para acabar de ser solidarios. En fin, he escrito a menudo que me preocupa el relativismo ético de nuestra sociedad. Y así es. Pero no sé si me preocupa aún más la tontuna ideológica. Porque entre los que "tanto me da", y los que me da tanto, que saco las tijeras, capo la cultura de siglos e impongo un paternalismo estúpido, vamos mal por ambos lados. Del tantsemfotisme,al pijoprogresismo,la pregunta es quién resulta más peligroso para una sociedad. Y la respuesta es fácil: ambos son igual de letales.

20/10/2009

"El Vaticano es la otra superpotencia"

Copio de La Vanguardia de ayer, una entrevista a John L.Allen, vaticanista, es decir, experto en informar sobre el Vaticano. Lúcido, claro y no se deja engañar por tópicos. Es decir, buen profesional.


El estadounidense John L. Allen jr. es uno de los vaticanistas de referencia en el actual papado de Benedicto XVI, sobre quien ha publicado dos biografías. En una entrevista para La Vanguardia,Allen analiza el actual momento de la Iglesia católica y la estrategia de Joseph Ratzinger.

¿Cuán importante es aún el Papa en la política internacional?

Más importante de lo que mucha gente piensa. La Iglesia católica tiene 1.200 millones de miembros esparcidos por todo el planeta. Aunque el Papa no puede pulsar un botón y que los católicos hagan algo, la línea que marca sí es importante para fijar las prioridades políticas, sociales y culturales de los católicos. El caso más obvio es el papel de Juan Pablo II en el derrumbe del comunismo en Europa. Él también fue la principal voz de rechazo moral a la guerra de EE. UU. en Iraq.

Usted ha escrito que la Iglesia católica es a la religión lo que EE. UU. es a la geopolítica.

Sí, es la otra superpotencia que queda. Cada vez que hay alguna iniciativa interreligiosa importante en el mundo, nadie presta atención a menos que participe el Papa. La Iglesia católica es la más grande y la más integrada verticalmente. Tiene una estructura de mando clara. Como ninguna otra religión. Nadie sabe quién manda en el islam, en el hinduismo o enel judaísmo. Igual que no hay solución a ningún problema político o económico global que no implique a EE. UU., no hay solución a ningún problema religioso o espiritual global que no implique a la Iglesia católica.

Y, además, posee un cuerpo diplomático.

Sí, no hay ninguna otra religión que lo tenga.

193 países mantienen relaciones diplomáticas con la Santa Sede. Sólo unos pocos no: Vietnam, Corea del Norte, Arabia Saudí e Irán. No es una lista en la que te guste estar. La Iglesia católica está posicionada de manera única para ser una voz religiosa y de conciencia en los asuntos globales.

¿Qué misión cree tener este Papa?

Está muy claro que la tarea número uno para Benedicto XVI se dirige al interior de la Iglesia, no al exterior. Lo que intenta hacer es restaurar un fuerte sentimiento de identidad católica, qué significa ser católico y qué nos diferencia del resto. Por eso hay tanto cuidado por cómo se traducen los textos de la liturgia, tanta atención a los teólogos que, desde el punto de vista del Vaticano, están enseñando las cosas equivocadas. El proyecto principal de Benedicto XVI es restaurar un sentimiento de identidad católico fuerte, claro, musculoso. Su esperanza es que, si se hace, el catolicismo estará más unido y será más efectivo para llevar su mensaje al mundo.

¿Es este un Papa de transición, dada su edad?

Cada papa es un Papa de transición, pues ha habido 264 antes que él y probablemente habrá centenares después. Pero no creo que Benedicto XVI fuera elegido simplemente para mantener el asiento caliente unos pocos años. En el cónclave del 2005 los cardenales decidieron que el desafío más importante para la Iglesia es la crisis de fe en Europa, que es la parte del mundo más apática ante la fe o en algunos casos más hostil, y que alguien tenía que hacer algo. Creyeron que Benedicto XVI, que ha escrito y pensado sobre la situación de la fe en Europa durante decenios, sería el hombre. Lo que pasa es que Benedicto XVI es legendario por pensar a largo plazo. No le preocupa el titular de mañana sino la situación dentro de 200 años. No puedes esperar resultados inmediatos. Él trata de legar un magisterio que permita a la Iglesia superar la crisis de la secularización europea. La mala noticia para los periodistas es que debemos esperar 200 años para ver si funciona.

¿El próximo Pontífice puede ser negro o sudamericano?

Un finalista la última vez fue el cardenal argentino Bergoglio. ¿Es posible? Desde luego que sí. De esos 1.200 millones de católicos, más de 700 millones viven en Latinoamérica, Áfricay Asia. Sería pues ya hora de que hubiera un Papa del mundo en desarrollo. Pero cuando se reúnen los cardenales en el cónclave, no piensan en el pasaporte o la edad. Intentan, de verdad, escoger al que tenga más talento, más santidad, al mejor equipado para dirigir la Iglesia. Si resulta que es africano, perfecto.

¿Puede haber un cambio radical en la Iglesia parecido, por ejemplo, a la perestroika en la URSS?


Históricamente, el cambio en la Iglesia católica es una sorpresa. Ahí está la diferencia con los protestantes. Estos cambian constantemente. En la Iglesia católica, por el contrario, las cosas, en la superficie, parecen no moverse durante mucho tiempo hasta que, de repente, algo erupciona. Ocurrió con el concilio Vaticano II. Muy pocos anticiparon el cambio tan sustancial que traería. ¿Es posible otro cambio radical? Por supuesto, pero hoy por hoy no lo veo en el horizonte.

¿Cuál es el estado de salud del catolicismo a escala global?

Varía tremendamente según la región. A nivel estadístico, el catolicismo goza de la mejor salud en elÁfricasubsahariana. En 1900 había allí 1,9 millones de católicos; ahora, 165 millones. Los seminarios están llenos y las misas también. Eso no dice mucho sobre la calidad de la fe, pero, numéricamente, el catolicismo vive un boom. En algunas zonas de Europa sucede lo contrario. La asistencia a misa ha bajado al 4, 5 o6 por ciento. Los seminarios se mueren. La Iglesia tiene una influencia pública muy reducida. El Papa no logró ni una mención de Dios en la Constitución europea. Pero es peligroso y engañoso evaluar la salud de la Iglesia sobre la base de Europa. Es como estudiar el mercado de la Coca-Cola donde se bebe Pepsi. En la foto global, al menos a nivel cuantitativo, a la Iglesia católica le va bien.

Pirómanos y extintores

No es fácil (dibulgativo) este artículo de Juan Manuel de Prada, pero lo encuentro genial, Lo copio aquí para tenerlo a mano. Ha salido publicado en El Semanal. Compara a los políticos y a los que mueven el cotarro como incapaces de solucionar el caos que ellos mismo provocan. Como un pirómano que después de incendiar un bosque nos pide tranquilidad porque tiene un extintor, y todos discutimos hacia dónde enfocar el chorrito en vez de darnos cuenta que lo que hay que hacer es no provocar el incendio. ¿Por qué pensamos tan poco y tan mal en general?

Uno de los rasgos más distintivos y definitorios de nuestra época es la incapacidad para percibir la idea, el denominador común o principio que explica los fenómenos que se despliegan ante nuestros ojos; y de ahí se desprende la incapacidad para combatir las calamidades que nos afligen, a las que atacamos en sus consecuencias, sin atender a sus orígenes (o lo que aún resulta más aflictivo, después de haberlas alimentado en sus orígenes). Así, el hombre contemporáneo se halla inmerso en un fárrago de problemas que no sabe cómo solucionar; o para los que dispone soluciones que sólo los combaten en su expresión contingente, sin atender a sus causas. Ocurre esto porque ya no existe una capacidad para enjuiciar la realidad desde una perspectiva abarcadora que la explique de modo coherente; y así todos nuestros juicios están atrapados en una telaraña de impresiones confusas y contradictorias. Y, cuanto más tratamos de enfrentarnos a lo contingente, más nos enredamos en su telaraña mistificadora.

Pruebas de esta incapacidad las tenemos por doquier: si aumenta el número de crímenes perpetrados por adolescentes, pensamos que la solución consiste en rebajar la edad penal; si las escuelas se han convertido en aquelarres donde triunfa la indisciplina, pensamos que la solución consiste en otorgar a los maestros rango de «autoridad pública»; si crecen los embarazos no deseados, pensamos que la solución se halla en repartir condones o en legalizar el aborto, etcétera. O bien proponemos soluciones alternativas, que entran en colisión con las soluciones expuestas; pero que comparten con ellas un mismo rasgo característico: son soluciones fundadas en juicios contingentes, incapaces de penetrar el meollo del problema, incapaces de abarcarlo por entero y de combatirlo en sus orígenes. Naturalmente, esta incapacidad para combatir las calamidades en sus orígenes beneficia a quienes han hecho del combate de las calamidades en sus consecuencias su coartada vital; que, por lo común, son los mismos que las han alimentado en sus orígenes. Y es que, manteniendo nuestro juicio sobre la realidad en un plano puramente contingente, se azuza el rifirrafe ideológico; y así se evita que los problemas sean sanados en su raíz. Porque la garantía de supervivencia del rifirrafe ideológico consiste en impedir que la gente llegue a saber dónde se halla la raíz del problema, engolfada como está en elegir entre las soluciones contingentes que se ofrecen a su elección.

Para garantizar su supervivencia, los promotores del rifirrafe ideológico cuentan con un poderosísimo instrumento de mistificación, disfrazado de «pluralidad», «libertad de opinión» y demás bellas falsedades muy del gusto de nuestra época. Consiste este instrumento en convertir los medios de comunicación en un pandemónium o guirigay de opiniones en porfía, proferidas por personas que, a imagen y semejanza de los promotores del rifirrafe ideológico, son incapaces de conducir los hechos hasta sus primeras causas, incapaces de hallar entre el embrollo de enrevesadas minucias con que nos golpea la realidad el hilo conductor que lleva hasta los principios originarios. Esta incapacidad para alcanzar los principios originarios suele deberse a que son personas carentes de principios, que sustituyen por una adscripción ideológica; y así, en lugar de rescatar del estrépito circundante la nota originaria que podría otorgar una melodía a la realidad, añaden nuevos ruidos discordantes al estrépito. De este pandemónium o guirigay se abastece luego el pueblo sometido (esto es, la ciudadanía); y cualquier intento de quebrar este círculo vicioso resulta un empeño estéril, porque la realidad se ha convertido ya en un campo de Agramante en el que cualquier razonamiento que trate de ascender hasta los orígenes del problema se torna ininteligible.

Y sí, en medio de este campo de Agramante en el que se desenvuelve el pueblo sometido, los promotores del rifirrafe ideológico pueden dedicarse impunemente a alimentar las calamidades en sus orígenes, para luego proponer soluciones contingentes –siempre ineficaces– que las combatan en sus consecuencias. Son pirómanos que, después de prender fuego, tratan de tranquilizarnos, aduciendo que tienen un extintor a mano; y, a la vista del extintor, el pueblo sometido discute el modo de dirigir el chorrito contra las llamas, sin darse cuenta de que la raíz del mal está en el pirómano, no en las llamas; y que la solución no está en el extintor, sino en la reducción del pirómano.

19/10/2009

"El debate sobre el aborto no está zanjado"

Aceprensa analiza hoy y hace un resumen del impacto de la manifestación en los principales periódicos españoles. Es interesante, porque de un modo o de otro, más o menos partidista, reflejan que el gobierno no se puede quedar indiferente ante semejante toma de postura de la gente de la calle. Lo enlazo, porque lo ha publicado en abierto. Análisis manifestación.

18/10/2009

El reflejo de las palabras, de Kader Abdolah

"El reflejo de las palabras"
Kader Abdolah
Salamandra 2006

Ismail, un novelista iraní exiliado en Holanda, recibe por correo un diario de su padre fallecido, un tejedor de alfombras de Arak, región remota y montañosa de la antigua Persia. Sordomudo de nacimiento, Aga Akbar ha escrito estas páginas utilizando los símbolos de una antigua inscripción cuneiforme grabada en una cueva del monte sagrado del Azafrán hace tres mil años, un hermoso lenguaje desconocido que nadie ha conseguido aún descifrar. Traducir esas notas, reflejo de toda una vida, se convierte en el propósito más ferviente de Ismail, sabedor de que ese diario contiene no sólo el pasado familiar, sino el sentido de su propio presente. Así pues, por medio de los escritos del padre y los interrogantes del hijo, surge la apasionante historia de Irán del siglo XX, desde la implacable obstinación de Reza Kan en modernizarlo hasta la feroz represión del régimen de los ayotolás.

La historia tiene un regusto de leyenda, al mezclar los acontecimentos con las tradiciones y creencias de la zona. Es muy interesante la exposición que hace de la historia de Persia, posteriormente Irán, y su vivencia por parte de los lugareños. El recurso al desciframiento del cuaderno del padre, lo utiliza el autor para unir la historia con el presente, el actual Ismail exiliado en Holanda. Me resulta un poco forzado, y hace que la novela no me parezca redonda. Pero es opinable. La historia de la relación entre el padre y su hijo es preciosa. No sé hasta que punto puede ser autobiográfica. La califico con un 8.

Kader Abdolah (Irán, 1954) estudió Física en la Universidad de Teherán. Participó en la resistencia estudiantil contra el sah  y, más tarde, contra el régimen dels ayatolá Jomeini. Redactor de un periódico clandestino, tuvo que huir de su país en 1988 y encontró asilo político en Holanda, donde vive desde entonces. Su verdadero nombre es Hossein Sadjadi Ghaemmadami Farahani. Es su quinta novela.


Bailarinas sordomudas

Impresionante video de un grupo de 21 bailarinas chinas sordomudas, perfectamente sincronizadas, no por la música, sino por las indicaciones de los formadores en las cuatro esquinas del escenario. Imponente.

Un mensaje claro al Gobierno español

 ¿Lo tendrá en cuenta? ¿O hará oídos sordos, como nos tiene acostumbrados ZP, según su visión de la democracia? Copio aquí el Editorial de La Vanguardia de la página de Opinión.

Una parte importante y significativa de la sociedad española envió ayer un mensaje claro al Gobierno de Zapatero: la reforma de la ley que regula la interrupción voluntaria del embarazo se debe acometer con un mayor apoyo y escuchando también a aquellos sectores ciudadanos que, por motivos religiosos, éticos y culturales, no comparten los puntos sobre los que se despliega el proyecto impulsado por el Gabinete socialista. La gran manifestación que ayer recorrió el centro de Madrid bajo el lema "Cada vida importa", en la que hubo personas llegadas de todos los puntos de España, constituye un éxito de las más de cuarenta entidades provida convocantes. A pesar de la presencia de algunos dirigentes del PP entre los manifestantes, los grupos impulsores de la marcha han insistido en su carácter no partidista y cívico. Debe destacarse, en este sentido, la actitud de Mariano Rajoy - que no asistió a la manifestación - desvinculando esta iniciativa de cualquier estrategia orgánica de los populares y dejando absoluta libertad a los militantes para apoyar o no la protesta.

La reforma de la ley del aborto, lanzada desde el Ministerio de Igualdad y atentamente tutelada por la vicepresidenta Fernández de la Vega, introduce dos aspectos que han levantado mucha controversia: que pueda interrumpirse el embarazo sin alegar motivo alguno en las primeras 14 semanas de gestación y que las mujeres de entre 16 años y 18 años, a pesar de ser menores de edad, puedan abortar sin consultar a sus padres, extremo que cuestiona la tutela paterna y que ha suscitado enormes dudas jurídicas. Pese a que son muchas las voces coincidentes en que la ley de despenalización de la interrupción del embarazo hoy vigente en España es francamente mejorable y alberga demasiadas ambigüedades, su puesta al día por parte del Ejecutivo socialista no se ha preparado ni se ha publicitado con la necesaria voluntad de apertura hacia el conjunto de la sociedad, que es mucho más plural y diversa de lo que proyectan las legítimas demandas de aquellos sectores ubicados en la izquierda social y cultural más activa.

Con la plausible intención de modernizar una ley que, tras más de 25 años, ha quedado superada por la realidad, Zapatero emprendió su reforma, pero no desde la centralidad, sino pensando, sobre todo, en la acogida que tendría un proceso de este estilo entre sus bases electorales, especialmente los más jóvenes y las mujeres. Ello ha causado más divisiones que complicidades. Desde el mismo PSOE y sus aledaños también han surgido opiniones discrepantes, incluso críticas, con el proyecto de reforma. La corriente Cristianos Socialistas ha preparado un documento que expone reservas de calado hacia varios puntos de la nueva ley.

La de ayer no fue una manifestación cualquiera. Los ciudadanos que salieron a la calle civilizadamente lo hicieron movidos por sus convicciones, pero también porque quieren ser escuchados y tenidos en cuenta cuando se legisla sobre algo que entienden de interés prioritario. Zapatero es el presidente de todos y le corresponde leer el mensaje que ahora le envía un sector del país. Por otro lado, no debe olvidarse que el PSOE concurrió a los últimos comicios sin incluir la reforma de la ley del aborto en su programa electoral, lo cual obliga, más si cabe, a explorar acuerdos amplios para desarrollar este objetivo, matizando los puntos más controvertidos y poniendo énfasis en el imprescindible equilibrio entre criterios y sensibilidades opuestas.