
"El pasado día 20 de octubre se produjo la anhelada noticia, esperada durante décadas: ETA deja las armas "con un compromiso claro, firme y definitivo".
Ahora empieza la política, después de años de odios, extorsión, asesinatos, secuestros y otros hechos execrables. Habrá que olvidar por qué empezó todo y alejar la tentación de recordar cosas que ya son antiguas y otras que no lo son tanto. Desde los interrogatorios de Irun, en tiempos de la Guerra Mundial, hasta las venganzas posteriores, las pretendidas justificaciones de la lucha armada y tantos acontecimientos que han atormentado pacíficas familias han dividido pueblos y aldeas, han forzado migraciones y han envenenado vastos sectores de la juventud.
Adiós a las armas, con permiso de Hemingway.
Ya no más desasosiego. Se acabó la pesadilla: así lo deseamos y pretendemos todos. Se abre ahora una nueva página en la historia de Euskadi, un difícil camino que convendrá gestionar con tacto y sentido histórico.
Al día siguiente, el diario Ara publicó una magnífica entrevista de Antoni Batista a Rosa Lluch, hija de Ernest, abatido por los terroristas hace once años. Las declaraciones de Rosa me han parecido modélicas por su ponderación y buen sentido. "Es un día importante en mi vida, un día que esperaba de hace tiempo. Para mí es un día histórico".
Al referirse al proceso que ahora se inicia, da por supuesto que "ETA tendrá que reconocer el daño que ha hecho". Y continúa: "Sé que algunas cosas no me agradarán, pero, con la mirada en el futuro, hemos de ser generosos". Rosa concreta en qué requerirá generosidad y comenta, para terminar, que no descarta que algunos sucumban al resentimiento. Aunque "puedo entenderlo, no me identifico con ello ni lo comparto".
Las palabras de Rosa Lluch expresan dolor, pero sobre todo perdón. Con ser un rasgo esencial del cristianismo, perdonar no es fácil; es una gracia que pedimos en el padrenuestro. El odio y la venganza no son el camino, porque oscurecen la razón. La ley del talión no es cristiana. Es precristiana."
JOSEP-IGNASI SARANYANA, teólogo
Entrevista completa a Rosa LLuch