24/09/2011

"Una temporada para silbar"

   
   
   
"Una temporada para silbar"
Doig, Ivan (2006)
Libros del Asteroide 2011


Ambientado en Montana, en 1909, cuenta la historia de un viudo reciente con sus tres hijos, el mayor de 12 años, que es quien hace de narrador, transcurridos los años. Como la casa es un desastre deciden buscar una ama de llaves, y responden a un anuncio de una tal Rose Llewellyn, que se ofrece para ese trabajo, que "no cocina, pero no muerde", dice el anuncio. La contratan y aparece con su hermano, Morris, un dandy sabelotodo, que se ve obligado a aceptar el puesto de maestro de escuela cuando la titular se marcha a mitad de curso para casarse.

Muy simpático, la verdad: un canto a las escuelas unitarias de los puebles de la época, única forma de escolarizar a los hijos de los campesinos. Un detalle final no me gusta: no se puede fundamentar una vida en común ocultando hechos importantes del pasado al cónyuge. Es muy agradable de leer. La traducción me ha parecido poco cuidada. Un 8.
 
  

Elena Barraquer, enamorada de su trabajo

   
   
  
Leyendo esta esta entrevista, pensaba: me gustaría ser amiga de esta mujer. Optimista por naturaleza, pero no de un optimismo vacío y tonto, sino que sabe sacar a su trabajo todo el jugo que tiene, buscando también la forma de hacerlo compatible para ayudar a los más desfavorecidos. Y sin darse importancia. La publica hoy La Vanguardia.


Elena Barraquer, Oftalmóloga.


Toda la vida rodeada de ojos.
Sí, mi hermano y yo bajábamos con mi padre al quirófano y lo veíamos operar. Una vez cogí un globo ocular del banco de ojos e hice un trasplante de córnea. Cuando estuvo cosido, me pareció que había quedado fantástico...

¡...!


Como estaba muy orgullosa, lo envolví en una gasita y lo subí a casa para enseñárselo a mi padre a la hora de cenar. Pero lo olvidé sobre la mesa del comedor y lo encontró mi madre, que se pegó un susto de muerte cuando desenvolvió aquel paquetito y se topo con un ojo que la miraba.

Casa y clínica en un mismo edificio.


De hecho, crecí dentro de la clínica. Allí estaban el piso de mis abuelos y el de mis padres, así que a diario pasaba entre los pacientes cuando volvía del colegio. En aquella época venían muchos árabes. Entre ellos, varios jeques por año.

¿Con sus turbantes, sus pedruscos, su séquito y sus mujeres envueltas en tules?


Sí, y yo tenía la sensación de que habían venido los Reyes Magos. Se instalaban un mes en una habitación especial, dos suites juntas, que tenía mi abuelo para ellos.

La clínica Barraquer era famosa por sus dos puertas.


Desde su inauguración, en 1941, siempre ha sido una clínica privada en la que el pobre ha sido atendido igual que el rico. Al inicio unos accedían por la entrada del dispensario y otros por la entrada de la clínica.

La filosofía de ayudar al necesitado no ha variado.


Al contrario, para ampliar esta acción a personas todavía más necesitadas y en países donde no existe una sanidad adecuada, en el año 2003 mi hermano, mi padre y yo creamos la fundación.

¿Con qué fondos?


El capital inicial fue la venta de un coche antiguo, un Mercedes Turbo de mi abuelo del que sólo había tres en el mundo.

¿Recuerda su primer viaje solidario?


Fue en 1979, trabajaba como investigadora en Washington y un grupo de oftalmólogos me invitaron a acompañarlos a Haití a visitar a los niños, y sus familiares, de una escuela. Aquello me abrió el horizonte.

Cuénteme.


Me impactó la dureza de lo que vi, y me di cuenta de la cantidad de gente a la que puedes ayudar haciendo simplemente lo que sabes hacer. Si operas a una persona de cataratas, no solamente mejoras sus condiciones de vida, sino la de todos los miembros de su extensa familia a quienes podrá cuidar.

¿Qué ha aprendido?

Lo poco que se necesita para vivir feliz. No podemos basar la felicidad en lo que nos ocurre fuera, debe venir de dentro. Cada uno debe buscar objetivos que él mismo pueda realizar, que no dependan de jefes, empleados, maridos, esposas o hijos, porque se pueden quedar por el camino.

...


No somos africanos, no vivimos como ellos, pero los valores básicos son los mismos y ellos saben disfrutarlos. Hace una semana recibí una carta que me hizo llorar.

¿Quién se la enviaba?

Un chico de trece años que operé en Camerún. En la carta me daba las gracias porque ya no se caía por la calle, podía ir al colegio y escribir. Esas pequeñas cosas son para mí una fuente inmensa de satisfacción, y es algo que puedo dar con mis manos y un poco de ayuda tecnológica. Creo que si todos aportáramos un granito de arena, una semana al año para dar lo que sabemos a los demás, el mundo cambiaría.

¿Es su utopía?


Es una realidad, sobre todo en el caso de los médicos. Si todos los oftalmólogos diéramos esa semana de nuestro tiempo, se solucionaría el problema de la ceguera en África. La catarata, que es la principal causa de ceguera, es fácilmente resoluble.

Opera usted a los más ricos y a los más pobres, ¿qué les diferencia?


Los más pobres suelen ser más agradecidos. Recuerdo a una anciana a la que operé de cataratas. Estaba en la puerta del hospital, con su hija y su nieto, gritando y gesticulando como una loca. Me acerqué para preguntar qué pasaba. "Nada malo, señora, está contenta: es la primera vez que ve a su nieto".

Entiendo su entusiasmo.

Yo no opero en África por generosidad, sino por egoísmo, porque recibo mucho más de lo que doy. Creo que lo mejor que puedes tener en esta vida es el cariño de las personas.

... Y un trabajo que te llene.


Mire este papel plastificado, siempre me acompaña, es una cita del productor de cine Samuel Goldwyn: "Nadie a quien le entusiasme su trabajo puede temer nada de la vida". Si cada persona hiciera su trabajo lo mejor posible, y no hay trabajo que no sea necesario, no estaríamos en esta crisis.

... Y con alegría.


Si lo haces bien, con ganas, entusiasmo y corazón, ya tienes la sonrisa puesta en la cara todo el día, porque estás disfrutando. Y nos pasamos más horas trabajando que haciendo cualquier otra cosa.

Usted podría haberse quedado tranquilamente en la clínica de su padre.


De pequeña me llamaban "rabo cortado de lagartija". Tenía inquietudes y me fui becada a hacer investigación, y una cosa me llevó a otra.

   

18/09/2011

En un mundo mejor

 
 
 
Óscar a la mejor película de habla no inglesa. Elías es un chico de 11 años, que vive en una ciudad danesa, al que acosan en la escuela. Su padre es médico cooperante en Africa. Christian es un compañero acabado de llegar de Londres, pues ha muerto su madre y se han trasladado a vivir con su abuela. Inesperadamente, Christian defiende a Elías del matón de la clase y a partir de ese momento los una una sólida amistad.

La película, muy dura, plantea cómo ante una situación injusta, la disyuntiva es la venganza, que sólo crea más violencia, o el perdón, aunque parezca una elección cobarde. Me ha gustado muchísimo. Otras películas de esta autora también muy buenas son "Después de la boda" y "Hermanos". Puede servir para cine-fórum de padres. DeCine21.

Universidad: ¿Formamos vampiros o humanistas?




Me ha encantado este artículo de Teresa Vallés, de la que no había leído nada. Plantea la necesidad de formar a los universitarios como personas solidarias, no sólo trepas que van a lo suyo. Quizás así nuestro mundo se ahorraría futuras crisis. Lo copio. Fuente: La Vanguardia.

El futuro de la universidad

¿Vampiros o humanistas?

TERESA VALLÈS
Decana de Humanidades de la Universidad Internacional de Cataluña. 


En el contexto de la crisis económica que sufrimos, hay quien cree que la empleabilidad de los graduados universitarios es la palabra mágica que tiene que inspirar la actual reforma universitaria, que hay que centrarse en las competencias profesionales para  contribuir al crecimiento económico. Sin embargo, voces autorizadas como la de Martha Nussbaum (Not for la facultad de profit. Why democracy needs the humanities, Humanidades 2010) alertan del canto de sirena de una formación universitaria focalizada en el beneficio económico.

La cuestión es: ¿para salir de la crisis es suficiente con profesionales competentes? ¿No han contribuido precisamente a provocarla trabajadores del sector inmobiliario y financiero muy eficientes en la generación de beneficios a corto plazo? Esta crisis nos tiene que hacer darnos cuenta del peligro social de toda carrera profesional (y toda formación universitaria) polarizada por una rentabilidad económica que prescinde del bien común: cuando la universidad forma profesionales competentes pero insolidarios, crea auténticos depredadores, individualistas a la caza de un trozo del pastel, vampiros que han aprendido a sacar el máximo beneficio personal del entorno sin aportar nada.

La universidad tendría que aspirar a formar profesionales competentes socialmente comprometidos. Universitarios conscientes de su deuda con las oportunidades que la sociedad les ha dado. Profesionales proactivos y emprendedores, promotores de un clima de trabajo cordial y potenciador de los talentos de cada uno. Y una vez superado el individualismo corto de miras que pretende ganar a cualquier precio, contribuir al único y auténtico beneficio: el de todos.

¿Es una utopía esperar tanto de la formación universitaria? Quizás la única manera de hacer arraigar el compromiso social y la voluntad de servir - de integrar esta aspiración como un elemento de la vida profesional-es apuntar todavía más arriba y añadir un tercer reto. El compromiso social no puede suponer una carga extra para el profesional competente: tiene que ser parte de una manera de vivir, una apuesta para ser cada día más plenamente humanos.

En definitiva, el tercer reto de la formación universitaria es aspirar a transmitir y encomendar el humanismo en el sentido más ambicioso: la excelencia humana, los valores y el patrimonio de experiencia y sabiduría heredadas a través de la cultura. Si pretendemos que arraigue en los estudiantes este humanismo - la aspiración a vivir con plenitud la condición humana-,la universidad tiene que ponerlos en contacto con la tradición cultural transmisora de valores: el arte, la filosofía, la literatura - en definitiva, la cultura-. Y dado que la excelencia humana se asimila por contagio, cada uno de los miembros de la comunidad universitaria - alumnado, profesorado y personal de administración y servicios-está llamado a hacer del ámbito académico un espacio impregnado de auténtico humanismo. Entonces la universidad será capaz de formar empresarios humanistas, periodistas humanistas, médicos humanistas, humanistas profesionales del sector cultural... La crisis no es sólo económica. Vivimos una crisis en la transmisión de los valores humanos de nuestro patrimonio cultural. Es, pues, el momento de contribuir a la confluencia de la competencia profesional, la responsabilidad social y el humanismo en la formación universitaria. Si no nos queremos arriesgar a criar vampiros en las aulas, hay que apostar por los profesionales humanistas.

16/09/2011

Qui mana a Espanya?

  
  
  
Aquest tema m'enfada bastant. Per què Rubalcaba, que ni siquiera està al Gobierno és la persona que més remena les cireres, com si fos no se sap qui? Duran Lleida ho expressa molt bé.

Utilitzo expressament el verb “manar”, malgrat que habitualment utilitzo “governar” i, a més, recrimino a qui fa ús del “manar”. Què voleu que us hi digui: no m’agrada “manar” perquè trobo aquest verb com més impositiu. Avui, però, faig una excepció perquè, pel que intentaré explicar, em sembla molt més escaient.

El president del govern d’Espanya és oficialment Rodriguez Zapatero. Però governa realment? Governa algú? O no governa ningú i, en canvi, sí que mana algú, però en qualsevol cas no el president del govern?

Veiem! Fa un parell de setmanes vam fer una reforma exprés de la Constitució, i se’ns va dir clarament que es feia perquè ens ho demanava -o més ben dit, ho exigia- el Banc Central Europeu, la Sra Merkel i, en certa mesura, Sarkozy. És a dir, tot un Estat sobirà pren una decisió tan important perquè ho mana la senyora Merkel. Per cert, no ha servit de res per calmar els mercats: l’Ibex -llevat d’avui- ha anat baixant i la prima de risc ha passat, des que el PSOE i el PP van presentar la reforma, de 276 punts bàsics a 359.

El govern de Rodríguez Zapatero s’havia compromès públicament i solemnement a tramitar com a projecte de llei una reforma estructural important com la de la negociació col·lectiva. Ah!, però el candidat Pérez Rubalcaba demana al govern que ho bloquegi perquè no vol disgustar els sindicats i perdre vots per l’esquerra. Per tant, no es tramita la negociació col·lectiva perquè així ho “mana” Pérez Rubalcaba. Perquè governar no és, doncs ell ja no forma part del govern.

Un darrer exemple: el president del govern diu públicament que no recuperarà l’impost de Patrimoni. Ah!, però surt el candidat Pérez Rubalcaba i diu “li he demanat a José Luis que recuperi l ‘impost de patrimoni” i contra el que s’havia compromès es diu que el proper Consell de Ministres el recuperarà. És a dir que Perez Rubalcaba torna a “manar”

Vaja que “manar”, mana la Sr Merkel o el Sr Pérez Rubalcaba, però governar no governa ningú.
 
  
  

11/09/2011

Steve Jobs: discurso en Stanford en 2005




Dedicado a mis alumnos...


10/09/2011

"Tot un caràcter"

 
 
 
Tot un caràcter
Monsó, Imma
La Magrana 2001

Encara no havia llegit res d'aquesta autora. Aquest llibre és la descripció del caràcter d'una mare, amb una personalitat aclaparadora, vist per la seva filla, de caràcter molt diferent, que per poder relacionar-se amb ella s'ha dotat d'una cuirassa emocional. A mida que vas llegint les anècdotes que ens presenta, vas reconeixent detalls de persones reals que tots hem conegut. Està escrit amb immensa ironia, i fa riure molt. És un llibre on mostra la seva agudesa en l'observació psicològica i saber fer en les seves descripcions. Està escrit com un monòleg de pensament. Té un però... pel meu gust és una mica repetitiu i al final ja cansa. La frescor de les primeres pàgines es va reduint a mida que avança la lectura, a mida que desapareix el factor sorpresa. Un 7.

09/09/2011

"Las batallas en el desierto"

   
   
   
"Las batallas en el desierto"
José Emilio Pacheco (2009)
Tusquets Editores 2010

Encantadora novela corta de este escritor mejicano, Premio Cervantes 2009. Transcurre en México en los años cuarenta, en la época de Miguel Alemán. Carlos es un niño de doce años que se enamora perdidamente de la madre de un compañero de clase. Su amor es tan inocente y turbulento que se cree en la obligación de declararse. Cuando lo hace el asunto trasciende y salen a la luz la hipocresía de los mayores con sus interpretaciones y juicios. Carlitos no entiende nada. Escrito por él en primera persona. La verdad es que es encantador, me ha gustado mucho. Un 9.
  
  
  


08/09/2011

La cultura de la queja

   
   
   
En el instituto, uno de los peores problemas con los que me encuentro a la hora de hacer trabajar a los alumnos es la falta total de responsabilidad ante lo que hacen: son, con excepciones, muy pasivos. Quieren pasar curso, que no aprender, sin esfuerzo, y como realmente no lo ponen, los resultados son desastrosos. Sin embargo ellos no se sienten culpables, porque según su filosofía de la vida, las cosas han de salir por si solas, sin hacer nada uno para que salgan. Por tanto, si no salen, la culpa siempre es de los demás. Y la respuesta es quejarse. 
En esta entrevista a Swami Parthasarathy que publica La Vanguardia, nos habla de esta visión que tenemos en Occidente, que en Asia no es tan endémica. En fin, todo lo que dice es de un sentido común aplastante. ¿Algo sale mal? Mírate a ti mismo en qué has fallado.


"Una cultura basada sólo en los derechos individuales no lleva a la armonía personal ni colectiva, porque, quien es educado en la convicción de que tiene derecho a todo siempre encuentra motivos para la queja.



¿Y no es así?

Al contrario: si vives convencido de que tienes todos los derechos, crees que la única razón de tu insatisfacción es que alguien no te los ha dado. Y de ese modo pierdes la oportunidad de tener responsabilidades. Y, por ello, eres desgraciado, porque pierdes el control sobre tu propia existencia.



¿Por qué?

Porque si sólo crees tener derechos, la causa de tu insatisfacción no está en ti mismo, sino en los demás, en algo que otros no te dan. Y, al pensar así, te conviertes en un niño mimado y dependiente al que por mucho que se le dé todo, siempre le faltará algo.



¿La cultura de los derechos es también la de la queja y la insatisfacción?

Exactamente. Por eso Occidente siempre se queja y por eso ustedes siempre están insatisfechos por mucho que tengan.



Ahora tal vez tengamos motivos.

Todo está relacionado. La cultura de la queja es la razón de la decadencia de Occidente. Porque, además de insatisfechos, esa cultura de los derechos individuales sin ninguna responsabilidad social también los hace a ustedes egoístas e improductivos.



También esa cultura nos hacía –hasta ahora– más prósperos que nadie.

El tiempo ha puesto las cosas en su sitio y cuando, por fin, en la India y Asia nos hemos liberado de su colonialismo, nuestro sentido de la responsabilidad nos ha permitido volver a ser prósperos.



¿Cómo?

La India y toda Asia y sus sociedades colectivistas están basadas en el sentido del deber hacia los demás: el pueblo, la familia, la sociedad. Por eso ahora ya estamos compitiendo con ustedes en el terreno económico.



No sé si veo la relación...

Una sociedad como la occidental, basada en la continua reclamación de derechos, los condena a la queja. Y los culpables siempre son los demás: el Estado, el empresario, tu familia, los políticos, el municipio... Pero lo peor es que, de ese modo, dejas la responsabilidad de tu vida a alguien que no eres tú. Tú deberías ser, en cambio, quien decidiera sobre tu propia satisfacción.



¿Cómo recuperas la iniciativa?

Dando. Basando tu vida en las obligaciones y las responsabilidades. Eso volvería a hacerlos más productivos a ustedes los occidentales. Porque, para que te den algo que crees merecer, sólo tienes que ser lo suficiente insistente y hasta quejica, y tal vez te lo acaben dando. Pero para poder dar algo a los demás, antes tienes que haberlo producido y creado, y después ser generoso.



Dar no es la cultura imperante aquí.

Si fundas tu existencia en la responsabilidad y la generosidad de dar, recuperas el control sobre tu propia existencia. Porque dar depende sólo de ti; recibir te pone a merced de los demás. Si fundas tu familia sólo para recibir amor y derechos, nunca obtendrás bastante y acabarás abandonándola.



¿Por qué?

Porque el único modo de lograr tener una familia duradera es vivir para dárselo todo. Mi única mujer y yo llevamos 58 años casados...Y felices. Porque nunca pensamos en lo que nos debe el otro, sino en lo que podemos darle a él y a nuestros hijos. El día en que piensas más en lo que recibes que en lo que das, la familia deja de tener ningún sentido. Nunca te dará bastante.



¿Esa actitud requiere tener religión?

Es universal y eterna en el ser humano que se conoce. Las civilizaciones que progresan están fundadas en la generosidad, en personas que trabajan, crean y dan a los demás.



Adam Smith creía que los egoísmos individuales arbitrados en mercados eficientes crean prosperidad colectiva.

Ese tipo de actividad puede darte prosperidad, pero no paz interior. No es que la prosperidad sea mala en sí, pero si no va acompañada de crecimiento interior, no satisface a nadie. Al contrario, esa hiperactividad te estresa, y te vuelve engreído e intratable.



¿Por qué?

Porque el único placer real que da ganar algo es poder compartirlo. Lo descubre el vedanta desde hace milenios. Y de él bebieron Platón, Sócrates, Jesucristo y Mahoma. Y miles de maestros de todas las culturas.



¿En qué consiste?

No hace falta una fe ciega ni ascetismo ni grandes revelaciones. Llegará a esa verdad por su propio sentido común. No se trata de ser santo, sino simplemente sensato.



¿Disciplina mental?

Madurez. Y no me refiero a la acumulación de conocimiento, sino a sabiduría vital. El placer, por ejemplo, lleva aparejado el desplacer. Si usted bebe por placer, acabará sufriendo por la bebida, a menos que aprenda a controlar su deseo –es la neutralización– y madure hasta descubrir que beber menos es la mejor forma de disfrutarlo más.



También depende de con quién bebas.

La causa de una relación mala no está en el otro, sino en tu propia actitud. El defecto no está en el amigo, el coche, la casa, la esposa... sino en ti mismo, en tu actitud hacia ellos. Todo conflicto de relación es una oportunidad para estudiarte y corregirte. Antes de quejarse de los demás, estúdiese y verá que el problema está en usted.
   
   
  

07/09/2011

"Sònietxka"

   
   
   
Sònietxka
Ulitskaia, Liudmila (1992)
Edicions La Magrana 2000

«Des de la més tendra infantesa, quan no era gaire més que un nadó, la Sònietxka se submergí en la lectura.» Així comença la història d'aquesta dona, la Sònietxka, a la Rússia dels anys vint. Un personatge que, pàgina a pàgina, creix i es fa estimar. Una novel·la emotiva i captivadora, escrita amb una prosa que es guanya l'atenció del lector amb la dosi justa de tendresa, aspror i humor.

Liudmila Ulitskaia (Moscou, 1943) és utora de novel·les, narrativa curta, obres teatrals i guions per a pel·lícules. La novel·la Sònietxka (1992) l'ha consolidat com a una de les grans veus de la narrativa russa contemporània.

Premi Médicis a la millor novel·la estrangera del 1996 a França.

M'ha agradat? Dons no ho sé gaire. Arrenca molt bé, poètic, molt tendra la figura de la protagonista, però a mida que avança el llibre el personatge perd encant i tot plegat queda immers en una quotidianitat molt grisa. Els personatges tenen un comportament força amoral. Em recorda una mica "El nacimiento", de Varlàmov, per l'ambient de la Rússia de la perestroika, que sí em va agradar molt. En canvi aquest el veig prescindible. Un 7.